lunes, 21 de mayo de 2018

Gun-Ota 36



La decisión de la señorita

La ciudad portuaria que es la entrada al continente demoniaco. Esta ciudad es donde está la casa de esclavos, y es el lugar donde fui vendido por los falsos aventureros casi un año atrás.

Reviso las calles con un abrigo con capucha.

Un par de hombres rubios salen de una posada, no siendo su motivo para entrar el alojarse, sino que revisar a los que se están hospedando.

Son probablemente subordinados del líder del clan vampiro, y a quien buscan es—indudablemente la señorita Chrisse Gate Vlad.

Llegamos a la ciudad tras caminar desde los bosques en la parte posterior del castillo durante la noche.

Juzgo que por su seguridad es mejor abandonar el continente demoniaco, pero para ir a otro continente…

A medio día en carruaje.

Sin descansar o dormir, solamente con pequeños descansos, llegue a la ciudad tras un día entero, con la señorita en mis brazos.

Cuando nos daba hambre, comíamos algunas de las cosas sobrantes de la fiesta sorpresa de Karen.

Por el camino, la señorita mostro muy pocas reacciones, y solo escondía su cabeza.

Es extraño como en un día las cosas pueden cambiar del cielo a la tierra.

No fuimos a buscar una posada al llegar a la ciudad, sino que fuimos a la [Casa de Esclavos Rano] donde me compro el amo.

Como temía, las manos del enemigo ya alcanzaron las posadas, y apenas logre infiltrarme en la casa de esclavos.

Tras confirmar la situación, vuelvo a entrar en la casa de esclavos.

Voy a la parte trasera, y hago contacto visual con el jefe de los guardias, el hombre con la cabeza rapada y un cuerno enrollado creciendo de su frente—Obukhov.

La entrada al subterráneo en la parte trasera de la casa está protegida por una barricada de él y sus hombres. Los saludo a medida bajo al subterráneo.

Han pasado cinco días desde el escape. La señorita y yo nos escondemos en el subterráneo de este lugar, en la habitación donde viví hace casi un año.

Creo que los líderes del clan vampírico no consideraran que nos escondamos en un subterráneo de una casa de esclavos en vez de una posada.

Duermo en la gran habitación vacía, pero hago que la señorita se quede en una habitación privada.

No es como que nos escondiéramos por buena voluntad tampoco. Viene con comidas, pero nos hacen pagar una cantidad exorbitante como tasa de estadía, pero logramos pagarla con las joyas que trajimos desde la habitación de la señorita, pero solo podremos descansar mientras podamos pagar, dado que mientras paguemos no nos traicionaran.

Si nos fueran a vender a clan vampírico incluso tras haberles pagado, serian catalogados como “no de fiar” por la clase superior que tiene conexiones con la señorita—por no decir el amo. Un mercader no haría algo que dañe su credibilidad.

Sin credibilidad no hay negocios—esas palabras, que oí hace mucho, resuenan en mi mente.

Tomo las escaleras desde el subterráneo al piso superior, yendo a la habitación de recepciones.

Dentro de esta hay un sofá de tela, una mesa hecha de carcasa de insecto, y un firme escritorio.

No hay ventanas, pero hay plantas en maseteros para relajar la sofocante atmosfera. También hay adornos elegantes puestos de forma elegante.

Hay una rana bípeda en su interior. Es el dueño de la casa de esclavos Rano, Rano Merumeru, quien me saluda con una actitud amable que no calza con su apariencia.

“Hola Lute, ¿Cómo está el pueblo?”

“Hay guardias en el puerto y las posadas como siempre. Parecen estar seguros que estamos en esta ciudad, por lo que están buscando por todos lados. Me pregunto si habrán oído algo sobre alguien viéndome o algo así…”

Cuando lo miro agita sus hombros.

“Hay pocos lugares donde niños pueden ir caminando desde la casa Vlad. Incluso si esperas ir a otro continente tienes que pasar por esta ciudad. Si vas a otro puerto ellos los hubieran atrapado después de todo. No hay manera de que filtrásemos noticias sobre su presencia.”

“……Lo sé, bien.”

Pruebo lanzando un anzuelo, por si acaso, aunque me esperaba esto. Es por eso que me escondí en su punto ciego y arrende el subterráneo de una casa de esclavos.

“Entonces, sobre el llevarnos a otro continente, ¿Encontraste una nave?”

“Obviamente, pero por supuesto habrá un costo. Tú quieres ir al continente Feérico Humano, así que por dos personas será esto”

“¡Debes estar bromeando! ¡Sin importar cuanto trabaje, no puedo pagar esa cantidad por dos personas!”

La cantidad que está pidiendo es exagerada, al punto de poder construir una casa con esa cantidad de dinero.

Acaricia su cabeza de rana.

“Todos los continente han sido ruidosos sobre los inmigrantes ilegales últimamente, e incluso si dices que estamos ayudando a la casa Vlad, nos estamos enemistando con la casa principal. Por ende, ¿No debería esta suma considerarse apropiada?”

A pesar de su tono y actitud amigables, se está aprovechando de nosotros. Como se esperaría de un mercader de esclavos.

Pero no hay forma de que pudiéramos tomar los procedimientos normales para ir a otro continente. Ya puedo vernos siendo encontrados por los esbirros de la casa vampírica en medio de ello por lo que solo se puede entrar ilegalmente a otro continente.

“Si no es el continente Feérico Humano, los puedo llevar al continente draconiano por esta cantidad.”

En el tiempo preciso, siendo este quizá el punto que había estado esperando, Rano presenta una oferta. Si es el continente Draconiano, apenas podemos pagarlo.

El continente Draconiano es el que está junto al continente demoniaco, siendo las cuatro de un reloj si tuviera que describirse así.

Si cruzamos la frontera y vamos al continente draconiano, existen pocas posibilidades de que la casa vampírica ponga sus manos en nosotros.

(Si voy al continente draconiano y me vuelvo un aventurero o hago trabajo manual por dinero, creo que podría mantener a la señorita… o quizá podría enviar a la señorita al continente Feérico Humano por si misma… nah.)

Sería demasiado riesgoso enviar a la encerrada señorita, quien desconoce las formas del mundo, sola al pueblo de Hod en la región de Alijo donde Elle-sensei Vive.

Existe una altísima posibilidad de que sea engañada y vendida de vuelta como esclava al continente demoniaco, como me sucedió a mí.

Entonces, el líder del clan vampírico la compraría, y estaría en un estado terrible. Por lo que, el plan de enviarla sola al continente Feérico Humano es rechazado.

Le digo tras pensar cuidadosamente.

“……Bueno, pasaje para dos al continente Draconiano, por favor”

“Lo arreglare tan pronto sea pagado”

“Como servicio, por favor ocupe los fondos que nos quedan en la cuenta para cubrir las cuotas restantes.”

“Bueno, si es esta cantidad…”

[TD: No sé quién realmente está hablando aquí, dado que el último parece ser Lute y el antepenúltimo es Rano, pero el de en medio habla muy ambiguamente. “As a service, please use the funds left over in our current account to cover the remaining fees.”]

Termino las negociaciones con Rano, a lo que pone una sonrisa de mercader.

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Rano y yo bajamos al subterráneo por un momento, que es donde deje a la señorita con los fondos, y golpeo la puerta en que esta.

“Perdónenos.”

La señorita está sentada en la cama abrazando sus rodillas, con la cara enterrada en sus brazos.

Ha estado deprimida desde que escapamos de la mansión.

No es irracional.

No ha pasado ni una noche, desde que una divertida fiesta sorpresa se convirtió en que sus padres fueran atrapados como prisioneros. El hecho de que está siendo perseguida no mejora nada. Ni siquiera ha tenido tiempo para calmarse.

Por lo menos come, lo que es relajante.

“Señorita, siento disturbar su descanso, pero reportare nuestros planes por ahora”

Con el fin de calmarla, explico mis planes.

Le digo que pienso llevarnos al continente Draconiano, dado que una vez crucemos la frontera, la casa principal definitivamente no nos perseguirá, nuestra seguridad estará garantizada.

Pienso que con ello, se calmara un poco y se animara.

“Por esa razón necesito los fondos que tiene… ¿Eso estaría bien?”

“…………………………”

Sin embargo, rompe el plan que tengo.

Alza su cara, habiendo pasado un buen rato desde que la vi.

Sus ojos están enrojecidos del llanto, y sus mejillas están adelgazadas. Su color de piel es malo, y su cabello perdió el brillo, a la vez que sus labios parecen más delgados.

[No iré al continente Draconiano]

Es lo que escribe en su pizarrón, rechazando mi propuesta.

En general, está más débil, lo que es esperable.

La pequeña niña que fue criada delicadamente fue repentinamente arrojada a una situación incierta. Obviamente iba a debilitarse.

Y con todo, solamente el brillo de sus ojos no se ha debilitado, de hecho, brilla como el sol.

La señorita escribe en su pizarrón.

[¡No voy a escapar! Lute-onii-chan, ¡Peleemos para salvar a papa y mama! ¡Peleemos hasta el final cruel!]

“…………………………………………… ¿Eh?”

Se le prendió un extraño interruptor.

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