jueves, 17 de mayo de 2018

Shuumatsu Nani Shitemasu ka? Isogashii desu ka? Sukutte Moratte Ii desu ka? vol2 cap2.1



Capítulo 2: Esos Quienes Tiene que Regresar a Casa y Esos Quienes Continúan Esperando
 

Parte 1  Mucho Después



Recientemente, rumores que la lluvia ha estado filtrándose por el pasillo del segundo piso están rondado. Una rápida visita confirma que el trabajo de carpintería es necesario. Alguien pudo ser llamado de la ciudad al día después, pero ahora puede ser algo duro taparlo. Lo que él necesita es tablones de madera y una—

[-Hey, ¿sabes dónde martillan madera?] Él se giró para descubrir que a su pregunta no había absolutamente nadie.

Bueno, eso es raro…

Hasta ahora, una chica con cabello azul siempre había estado a su lado. Llego a ser algo tan regular que él pensó que la chica ahora estaría allí y le hizo una pregunta, pero…

[¿Kutori?] Él llamó su nombre, pero no recibió respuesta. Un mal sentimiento empezó a correr por su mejilla. [¿Aiseia? ¿Ren?] Él también trato de llamar el nombre de las amigas cercanas de Kutori, pero otra vez nadie respondió.

Él decidió tomar un descanso de arreglar la gotera del techo y busco a las chicas. Andando y andando por el edificio. Del último al primer piso a otro. El cuarto de lectura. El cuarto de juego. El almacén para equipamiento de entrenamiento. La cocina y cafetería. Él subió al segundo piso y diligentemente reviso cada cuarto.

Afuera. Cerca del bosque. Por el pantano. Él fue a todos los caminos de la ciudad y tiendas. Librerías. Relojerías. El teatro. Tienda de accesorios. Cafés. La carnicería. No había nadie. En ningún lugar.

Él tomo a cada hada que vio y trato de preguntar, pero las respuestas que recibía eran todas iguales. Nadie las había visto. No lo sabía. Justo cuando empezó a preguntárselo qué diablos pasó, alguien palmeo su espalda. Girando, él vio a una mujer Troll—Naigrat que lo miro con una sonrisa melancólica.

[Es hora que lo aceptes ya.] Ella dijo gentilmente. [Ya están muertas.]

—¿Qué?

[No tienes que esconder a las chicas.]

¿Qué está diciendo? ¿Es una broma?

Este grupo de islas flotantes es conocido como Regul Aire estaba al borde de la destrucción frecuentemente. La causa, aparentemente, el tronco de la tierra de abajo, las cuales numerosos invasores montaron el viento a la isla. Y pelear contra esos invasores requiere de súper armas antiguas, y activar esas armas requiere hadas, quienes tienen apariencia y alma de chicas. Encima de todo, en sus pequeños hombros descansa el destino de Regul Aire. Un retorcido e inestable mundo. Un mundo el cual tiene un futuro incierto. Un mundo en el fin.

[¿Lo olvidaste? Las despediste para la batalla.]

Por supuesto que lo recordaba. No había forma que lo olvidara. Pero él hizo una promesa. Si ella vivía y regresaba a casa, él escucharía una petición. Cuando él le dijo que sobreviviera y regresara a casa, ella puso una sonrisa y replico ‘déjamelo a mí’. Así que no hay forma que ella…

[Será mejor que te acostumbres pronto. En este mundo, esto ocurre a diario.] Una voz amable y tierna, como la de una madre tratando de confortar a su hijo triste.

El tiempo que han pasado allí él no lo sabía, pero, viendo los ojos a Naigrat. Willem notó a cuatro pequeñas hadas juntándose cerca. Por alguna razón, son pequeñas, las chicas siempre corrían despreocupadas y causaban un alboroto, todas estaban paradas en una línea perfecta y en silencio. Con apariencias sin expresiones, las cuatro lo vieron. Cada uno de sus delgados brazos, llevaba espadas familiares. Todas abrieron sus bocas al mismo tiempo y dijeron, [Ahora yo voy.]

En ese momento, un fuerte viento sopló. Él incisivamente se cubrió ambos ojos con sus brazos. Pero cuando los abrió otra vez, las cuatro figuras ya se habían ido. En su lugar, solo una pluma blanca de origen desconocido floto enfrente de sus ojos. Justo cerca de tocar el suelo, sin embargo, un viento fuerte volvió a soplar, llevando la pluma a un lugar lejano del cielo.

[Tienes que acostumbrarte a eso.] Naigrat repitió esas palabras otra vez, luego cerro su boca.

Espera. ¿Está es una broma? Él debería acostumbrarse. Él entendía eso. Pero qué, exactamente, ¿a qué se acostumbrará? Kutori, Aiseia, Nephren. ¿Dónde están? ¿Cuándo volverán a casa? Esas cuatro que estaban allí, Collon, Lakish, Panival, Tiat. ¿Adónde fueron con esas espadas? ¿Qué fueron a hacer?

[Enfrenta la realidad.]

No. Deja eso. No me des esa basura.

Si fuera la realidad. Entonces él no quería verla más. Así que Willem cerró sus ojos, tapó sus oídos, y, para detener su mente divago en otra cosa, empezó a recitar nombres de los Regal Braves en su cabeza. Todos esos nombres los memorizo como un niño que empezaba a quitar los pensamientos innecesarios. Abel Melkera. Tolben Shunol. Wecker del Jade Aromático. El Sin Nombre de Espaldas.

[Tira Noten. Wiley de la Espada Podrida…]

Él abrió sus ojos y vio el cielo borroso por unos segundos, miro por la venta y confirmo que la luz de la mañana estaba brillando por las cortinas color beige, tomando otros segundos.

[La Más Fuerte Nils, Leila Asprey…]

Dejando de lado su cobija, él perezosamente se sentó y trono su cuello. Después de un tiempo para entender su situación actual.

[¡Bueno, gracias a Dios, ese fue solo un sueño!] él exclamó en un tono lloroso, y cargo su cabeza en sus manos.

No todo dentro de un sueño era mentira. Es cierto que este mundo, Regul Aire, existe sobre un estrato del delgado hielo. Y también es cierto que ese delgado hielo era soportado por una rama de antigüedades y las chicas que las blandían.

Kutori, Aiseia, Nophren. Las tres chicas partieron a un duro campo de batalla. Y él, el encargado de las hadas (al menos ese era su título oficial), Willem Kumeshm las despidió. Todo era verdad.

Y no hay al menos un punto que ese sueño estuviera fuera de la realidad.

Ya que la batalla empezó, la mitad del mes pasó.

Las chicas todavía no regresan a casa.

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