lunes, 11 de junio de 2018

Shuumatsu Nani Shitemasu ka? Isogashii desu ka? Sukutte Moratte Ii desu ka? vol5 cap3.2


Las Huellas del Fin

Algunos invitados más bien inusuales llegaron al almacén de hadas: Un Orco vistiendo un traje a la medida y unos hombres bestias musculosos, probablemente sus guardaespaldas.

[¿…Puedo preguntarles a los caballeros quiénes son?]

[Mis disculpas. Tome.]

Naigrat aceptó la tarjeta que le entregaron, dándole un vistazo, y endureció su expresión. [Hablemos afuera.]

[¿Oh? ¿No podemos entrar? Escuché que eres la única encargada de este almacén. No hay nadie que pueda escucharnos, ¿correcto?]

[Hablemos afuera.] Naigrat lo repitió firmemente. Ella lanzó su bata de exteriores sobre sus hombros y camino fuera del vestíbulo, pasando al Orco con sus hombros encorvados. [Caminaremos por la ciudad. Está bien con usted, ¿correcto?]

[Claro, tienes alguna recomendación.]

[No hay mucho que escoger en este país.] Con una cara calmada, Naigrat empezó a caminar, y el hombre la siguió.

[¡…Esto es sospechoso!] Collo, sentada arriba de un árbol que crecía al lado del almacén de hadas, lo dijo mientras los observaba irse, usando su mano derecha como un visor.

[Este es la primera vez que veo a Naigrat haciendo esa cara.] Panival murmuro, sentada al medio del árbol con su espalda contra el tronco.

[No parece que sean tan importante que Naigrat tenga que actuar así de formal.]

[Hm. Siento que es algo más.]

Collon y Panival inclinaron sus cabezas en confusión.

[Bajen ustedes dos… ese árbol es muy peligroso así que no se suban, es lo que dijeron nuestras mayores, ¿no?] Lakish, subida en una gruesa rama más abajo, le imploro al par arriaba.

[¡Naciste como una mujer, tengo una meta alta!] Collo señaló al cielo y puso una pose sin significado.

[Para nosotras las hadas, mantener la agilidad es muy importante. Esta es una parte de nuestro entrenamiento especial.] Panival salió con algo sin sentido.

[Ese no es el problema… si alguien nos encuentra seremos regañadas.]

[Eso sería desfavorable. Si sucede, tendremos que dejar a Lakish atrás y correr.]

[¡Sí, te dejamos la limpieza a ti!]

[Así que eso significa que…] Lakish respondió, medio llorando y medio riendo.

[¡¡Hey, ustedes dos!!] Noft les grito desde una ventana en el segundo piso. [¡No se suban al árbol hasta que realmente estén asustadas! ¿¡Cuántas veces se los he dicho!?]

[Se los dije chicas.] Lakish lo dijo, casi llorando ahora.

[¡Con el fin de conocer el miedo, debemos subir!] Collon lo declaró con su pecho inflado, completamente fuera de cuestión.

[Naigrat salió con algunos invitados.] Panival forzosamente cambió de tema en la misma voz indiferente.

[¿Invitados? ¿Quién?] Pregunto Noft.

[Nunca los había visto antes. Naigrat estaba calmada, con la cara seria, algo inusual en ella.]

[¿Calmada y seria?] Noft, arrugando su frente, se volteó al centro del cuarto en el que estaba parada. [¿En qué piensas, Lan?]

[No vi su cara, así que no puedo decirlo.]

[Cierto, pero ¿el que no recuerdes nada no es algo desagradable?]

[Lo es.]


Pasa que cerca de 7 u 8 años atrás. Quizás Collon y las otras no lo recuerden, o quizás nunca se enteraron, pero Noft y Lantolq lo recordaban claramente.

Al mismo tiempo, había una organización de Orcos criminales. Entonces, una noche, de pronto desaparecieron. Ni Noft y mucho menos Lantolq sabían qué paso en concreto. Ellos les enseñaron que los niños dormían en la noche, y que no tenían el coraje para oponerse a eso. Si ellos profundizaban en sus débiles recuerdos de esa noche, podían arreglárselas para recordar ese lejano rugido de las Bestias que era más alto de lo usual, nada más y nada menos.

Al siguiente día, la forma en que los residentes de la isla veían a Naigrat cambio completamente, en lugar de verla como una querida vecina, la trataron como un feroz depredador. Lo que causo tal drástica transformación, Noft y Lantolq no lo sabían, y tampoco querían saberlo.

Lantolq cerró el libro que había estado leyendo y suspiro. [Mientras la historia no se repita, estoy segura que las cosas estarán bien.]

En el centro de la ciudad, en el restaurante usual. Sin otros comensales a la vista.

Luego que a todos les trajeran sus bebidas que ordenaron, el mesero, temblaba violentamente, echándose detrás del mostrador.

[Para no complicarnos.] El Orco lo dijo, apoyándose hacia adelante con una sonrisa en su cara. [Miss Naigrat. Vinimos para robarla a usted.]

[…Así es eso.] Naigrat respondió tranquilamente y tomó un sorbo del té. Amargo y horrible. Resistiendo la urgencia de escupirlo, ella regreso su copa a la mesa.

[Vi tu trasfondo. Estoy muy sorprendido. El número de aptitudes que obtuviste en la academia a tan joven edad, tus notas… eres un personal de gran nivel, no hay duda. Pero, Orlandri desperdicia a tal preciado recurso en este lugar en medio de la nada.]

[…Gracias.]

Ah, eso es, Naigrat lo recordó. El camino en el que una vez ella estuvo de alguna manera era de élite. Obtuvo unas aptitudes útiles, contrajo un trabajo en una gran compañía de trato, firmemente ganó eminencia, hizo dinero, conoció a una maravillosa persona… ella una vez soñó con una vida deslumbrante, e incluso se dio cuenta de entremedias. Sin embargo, se vio involucrada en una lucha interna de autoridad de la compañía y, como resultado, la enviaron a una posición absurda en la frontera. Luego de eso, su humor se hizo un poco inestable por el shock de descarrilarse repentinamente de su anterior vida estable. Los niños en el almacén al mismo tiempo se asustaron de mí, es lo que pensó con una ligera pista de nostalgia.

[Somos diferentes. Sin más que decir, planeamos darle un trato especial a tus habilidades.]

[Bueno, gracias. Pero ¿por qué yo?]

[Siendo tan sabía cómo eres, estoy seguro que puedes asumirlo. Particularmente valoramos mucho tus habilidades y la experiencia de seguir con las peligrosas armas Leprechauns, las armas definitivas de la Guardia Alada y Orlandri.]

Naigrat concentró su voluntad para suprimir su mano, la cual trataba de atacar en cualquier momento.

[Luego de ver las barracas con mis propios ojos, mi honesta impresión es… ¿en qué puede estar pensando Orlandri? Se ve casi como un establo. Para mí, parece que Orlandri y la Guardia Alada, a pesar de confiarle sus vidas a las Leprechauns, difícilmente le asignarías fondos a todo esto.]

[Estoy segura que tiene sus propias circunstancias allá arriba.] Naigrat respondió con calma.

Desde luego, Naigrat conocía esas circunstancias. Sin embargo, no tenía la intención de explicar los detalles a los hombres al frente de ella. Además, probablemente ya lo hayan visto solos. No había necesidad de hablarlo.

[Sí, es como dijiste.] El Orco asistió felizmente unas veces. [Y debido a esas circunstancias, pronto abandonaran su monopolio en las Leprechauns. Al tiempo que las otras organizaciones además de la Guardia Alada que puedan obtener esas poderosas armas será por nosotros. La compañía que lleve a las Leprechauns a su más grande calidad nos llevara a una nueva era.] Él esparció sus manos, continuando energéticamente. [Nosotros, la Federación Mercantil Elpis, tomará el asiento de Orlandri. Eres necesaria para eso. Nos preparamos para darte la bienvenida con un trato de primera clase.]

[Me alaba mucho. Gracias.] Naigrat respondió casualmente, sin una sonrisa amigable en su cara. [A propósito, si yo rechazara esta oferta, ¿qué planeas hacer?]

[Bueno, hablando hipotéticamente, claro está…] El Orcho tronó su mentón. Los hombres bestias sentados a su izquierda y derecha se pararon. [Ellos son hábiles logrando que una mujer obedezca un deseo. Sin embargo, personalmente no prefiero ese método. Por favor no tomes una decisión tonta.]

[¿Oh?] Naigrat vio a los hombres bestias – entonces, por primera vez durante su plática, sonrió. [Mis disculpas. No puedo soportar a las personas cuya carne no se ve deliciosa.]

[Verdad.]

En un pestañar, la cara del Ogro se puso muerta. A sus órdenes, uno de los hombres bestia empezó a moverse. Pateó la mesa, luego, extendió su brazo derecho, hinchado como un gordo perrito, sujeto el cuello de Naigrat. Tomando esa posición, gradualmente apretó su agarre.

Desde atrás del mostrador, el mesero dejo salir un gritillo.

[Ah, qué descortés de nosotros.] El Orco giró al mostrador y hundió los hombros. [Me temo que hicimos algo de ruido. Le pagaremos el costo de las mesas y sillas rotas al doble del precio.]

[Qué generoso de ti.] Naigrat lo remarcó.

[Las negociaciones importantes se consiguen con los fondos apropiados. Aquellos que rechazan la ayuda nunca obtendrán una vida larga. Somos diferentes a, ¿Orlan… dri?]

La cara de Naigrat siempre se mantuvo calmada. El Orco por fin lo noto. No podía ser posible. ¿Cómo una delicada sin marcas podía mantenerse calmada mientras estaba siendo estrangulada con la fuerza de una persona bestia? Su respiración pronto se detendría, y ella ya no podía hablar. La estupefacta mirada del Orco se cerró a esas objeciones.

[¿Por qué tan sorprendido? Investigaste mi perfil, ¿no es verdad? Sabes que soy un Troll.]

[B-Bueno, sí, pero…]

[¿No sabes de qué tipo de raza son los Trolls? ¿Descubriste que no somos tan asustadizos como la mayoría de sin marcas que tienen débiles cuerpos?] Naigrat no podía decir si la estúpida cara del Orco lo confirmaba o negaba. [Pensé que más bien era un hecho conocido. Solo somos un poco más duros y más fuertes que otros. Si realmente tratas de reclutar a alguien, deberías estudiarlo apropiadamente, ¿de acuerdo?]

Con una sonrisa animada, Naigrat puso una mano en el brazo del hombre bestia que agarraba su nuca. Su dedo gradualmente se hundió en esa masa de músculos de acero. El hombre bestia grito.

[…Oh, dijiste que ibas a pagar por todo lo que se rompiera al doble, ¿cierto?]

[¿Eh? Ah… ¿eh?]

[En ese caso, puedo estar tranquila.] Naigrat se volteó al corredor, al mesero que temblaba violentamente. Por fortuna, él conocía bien del tipo de raza que son los Trolls, por lo que Naigrat descubrió que él lo entendió. [Dile al propietario, cuando el abrió, yo vine a celebrar.]

La confusión se mostraba en los ojos del Orco. ¿A qué se refiere con ‘abrió’? Ellos se lo preguntaban. Sin embargo, esa pregunta nunca se puso en palabras, ni necesariamente salió. La respuesta estaba justo en frente de sus ojos.

Golpe. El Troll ligeramente movió su brazo. No parecía que puso mucho poder en esa acción, pero uno de los hombres bestias salió volando por el aire, colisionando con otro hombre parado a su par dando que volaron juntos. Unas de las robustas y gruesas tablas de madera colapsaron y se hicieron trizas como si fueran frágiles esculturas de vidrio.

[¿Huh?]

Con fieros rugidos, los otros hombres bestia saltaron al Troll. Sus mentes ahora descubrieron que la persona enfrente de ellos no es una mujer asustadiza, sino un terrorífico monstruo. Juzgando que ella no podía derrotarlos a todos en términos de pura fuerza, le tomaron sus brazos y trataron de tirarla al piso. De lograrlo, ella no sería capaz de librarse con pura fuerza.

[Oh, que pasión.] La Troll movió otra vez su brazo.

Otro de los hombres bestia salió volando, esta vez directo al techo, primero la cabeza. Su diferencia en físico. Su diferencia en nivel de artes marciales. Todos esos elementos usualmente producían una drástica diferencia en el campo de batalla pero no parecía ser de utilidad para los hombres.

[A-Ah…] El Ogro se desalmo y cayó al suelo.

Viendo esa figura, la Trol dejo salir una gentil, amable y una encantadora sonrisa terrorífica.

Un grito. Un lamento. El sonido de romper. El sonido de aplastar. Otro grito.

[Escuché el reporte.] La cara del Reptrace que era difícil de leer se veía por el intercomunicador de cristal, pero de alguna manera se veía desagradable. [Parece que hiciste todo un lio.]

[Fue su culpa.] Naigrat respondió despreocupadamente. [Ellos trataron a nuestras preciadas niñas como herramientas. Merecen morir 100 veces. Oh, además, un gran hombre trato de hacer que una mujer lo obedeciera a la fuerza. Si piensas en ello, también se merecen un pequeño castigo, ¿no?]

[Eres la única que piensa de esa forma.] Limeskin resoplo. [Da igual, hay algo que debo decirte, y algo que debo preguntarte.]

[¿…Huh?] Nagrait frunció el ceño. [Si tienes algo que decir, te escucho ahora, y si tu petición es algo que pueda hacer, dalo por hecho.]

[Tenemos una peste.]

¿Peste? ¿…Nos están escuchando? ¿Nuestra conversación en este comunicador de cristal? ¿Por quién? ¿Cómo?

El cristal por el que hablan existe por el específico propósito de facilitar el contacto entre la armada y la compañía de trato. Si otros pudieran escucharla fácilmente, todo sería inútil. ¿Era posible que lo escucharan? Y si es eso, ¿significa que se pudo terminar? Naigrat no podía ver señales de pánico en la cara de Limeskin (probablemente). En otras palabras, que los escucharan en sí no presentaba daños para ellos.

Entonces, Naigrat lo comprendió. Ah, se refería a eso. Como lo pensó, su línea de comunicación no podía ser fácilmente espiada desde fuera. La respuesta, entonces, era simple: alguien más estaba escuchándola internamente. La ‘peste’ pertenecía a la Guardia Alada, y estaba justo a la par de Limeskin. La Guardia Alada no tenía grandes mentes. Especialmente cuando se trataba de las Leprechauns, las opiniones se separaban. Incluso entre sus compañeros en la misma organización, había quienes no podían ser considerados aliados de Limeskin.

[¿Es algo que podemos dejar así?] Naigrat lo pregunto.

[No lo sé. Esta decisión no puede estar mal. Es por eso que te lo pregunto.]

[Entiendo.] Naigrat tragó. [Puedes decir algo. Está bien si no lo entiendes.] Incluso ella, después de conocerlo por un tiempo, todavía luchaba con entender la peculiar expresión de Limeskin. Pero si podían usarlo, podía que fueran capaces de pasar a los fisgones.

[Ven a Collinadiluche.]

[¿Huh?] Ahora, él vio que si petición es de términos extremadamente simples.

[Sí. Además, tráete a las hadas que puedan pelear contigo.]

[E-Espera un segundo. ¿También a las niñas? ¿Por qué razón?]

[…No tengo planeado nada. Te lo dejo a ti.]

[¡Espera!]

Las hadas eran propiedad de la armada y Orlandri. Incluso existía la posibilidad que la situación cambiara pronto, ese era su actual estatus. Las hadas grandes en particular servían como claves de la fuerza militar para proteger Regul Aire. No podían simplemente llevarlas de aquí a allá. Tenía que haber una razón apropiada, usualmente órdenes dentro de una operación militar.

Si Naigrat, una empleada de Orlandri, dejara la isla con Aiseia y las otras sin permiso, eso les daría a los chicos en la Guardia Alada otro argumento contra el almacén de hadas. En esos términos, no había duda que solo acortarían el tiempo de vida del almacén.

[Estaré esperando también.]

…Ah, ya veo.

Por supuesto, Limeskin sabía que ese movimiento produciría un resultado desfavorable. Él sabía que eso e insistirle a Naigrat que se reuniera con él podía significar que su juicio era necesario. ¿Podía la inminente situación ser así de tensa? ¿Ya no había necesidad de pensar a largo plazo? Naigrat no quería creer en eso.

[Entiendo. Haré lo que pueda.] Preguntar por información más detallada ahora sería inútil. Ella decidió esperar hasta que se encontraran en persona. […Por final ya no hablamos de batallas, pero parece que no podemos tener una animada conversación.] Ella lanzó una pequeña queja antes de cortar la transmisión.

[Cuando el enemigo frente a sus ojos desaparezca, las personas buscaran a su siguiente enemigo entre sus conocidos…] Por sorpresa, una queja salió de regreso. [Lo más probable, todos lo saben sin darse cuenta: la paz es lo más terrorífico de todo.]

Ahora, Naigrat estaba con un problema bastante difícil. Llevar a las hadas grandes con una espada… las cuales son Aiseia Myse Valgalis, Lantolq Itsuri Historia, y Tiat Shiba Ignareo. Noft era un hada grande, pero, su afinidad con la Arma Excavadora Desperatio se había perdido, ella no tenía una espada especial. Naigrat no sentía seguro dejar a las pequeñas a su suerte, o quizás sería una buena idea dejar a la vieja Noft con ellas… tampoco se sentía particularmente seguro dejar a Noft, pero decidió apartar sus ojos de ese hecho.

Con eso decidido, todo lo que Naigrat necesitaba era una excusa. Necesitaba algún tipo de justificación para tener una fuerza de reserva para proteger a Regular Aire desde Collinadiluche, no importando lo forzado que sonará.

[Hmm…]

Pensándolo, ella camino por el pasillo. ¿Qué hay que comprar? No, no es eso. ¿Qué tipo de compra requeriría un viaje de la 68ava Isla hasta la 11ava? Si dijera que haría mis compras en algún lugar cercano, no tendría una buena respuesta.

Bien, ¿qué del paisaje? Collinadiluche es una de las más peculiares ciudades antiguas de Regul Aire. Había muchos sitios conocidos allí. Sería imposible hacerlo en alguna otra isla… pero supongo que el permiso para unas vacaciones no va a salir bien.

¿Qué más hay? ¿Un combate de práctica con los soldados estacionarios de Collinadiluche? No, no podría usar esa excusa hasta que la verdadera petición sea aceptada. ¿Tratar de forzar un combate de práctica primero y luego pedir permiso? No, eso nos llevaría a la guerra.

Agh. Qué hacer…

Mientras sacaba ideas en su cabeza, Naigrat andaba en la cocina y se servía algo de té. El sabor era más bien amargo, quizás porque se perdió en sus pensamientos mientras lo hacía, pero, bueno, era mejor del que bebió antes. Decidió calmarse por ahora, empezó a sorberlo, cuando escuchó una voz.

[U-Um, ¿es buen momento?] Un hada de cabello naranja, Lakish, se paró a su par.

[…Ah, perdón. Solo pensaba en algo.]

[Ah… ok, lo siento.] Lakish hundió sus hombros. [Regresare más tarde.]

[Ah, espera. Lo siento. Perdí mis prioridades.] Sintiendo la culpa en su interior la boca de Naigrat se le adelanto. [Pondré a esos chicos de último… ¿qué ocurre?]

[Ah, ¿está bien?]

[Por supuesto. ¿Qué hora es? ¿Collon rompió otra ventana o algo parecido?]

[No, esta vez se trata de mí.]

[¿Oh?]

Es inusual, pensó Naigrat. Las hadas jóvenes eran, como regla general, inocentes y directas, energéticas y nada más. Lakish, sin embargo, era una de las excepciones. Dispuesta a otros y tomaba el papel de controladora… ignorando sí o no en realidad tenía éxito haciéndolo, ella al menos trataba de controlarlas. Naigrat no podía recordar alguna vez que Lakish viniera a reportar algo de ella.

[¿Algo sucedió? ¿Rompiste algún florero o qué?]

[No, um, no es nada de eso.] Luego de murmurarlo evasivamente, Lakish parecía estar dispuesta a todo. [Tuve un sueño.]

[¿…Hm?] Por un momento, Naigrat no comprendió a lo que se refería.

[Lo tuve mientras dormía hace rato. Estaba en un lugar realmente oscuro, rodeada por todo tipo de luces. Esas luces eran libros… podía leerlos, y… ah, no puedo explicarlo bien.]

Umm, oh. ¿Puede que sea un ‘sueño especial’?

[¡Ah, sí!] Lakish habló un poco menos energética. [No hay duda de ello. Cuando desperté, lo supe inmediatamente. Con que eso fue.]

Cuando las hadas crecían a una cierta edad, sin falta, tenían un cierto sueño. En él, estaban en lugares que nunca antes habían estado, viendo cosas que nunca antes vieron, y hablando con personas que nunca antes habían encontrado. Ese tipo de sueño. Dentro de ese mundo de ilusión, sentían un extraño y fuerte sentido de la realidad. Y al momento de despertar, sin razón aparente, estaban convencidas: el sueño era especial, y se conectaban con algo muy importante. Ese sueño señalaba el fin de sus días de juventud y empezaba el camino para convertirse en un hada adulta.

[…]

Un joven tuvo un sueño especial. ¿Qué seguía? Tratarlo. Con el fin de que ella se convirtiera en un hada adulta, se necesitaban tomar datos de su cuerpo.

[Ah.]

[Ah?]

Y con el fin de cumplirlo, Lakish necesitaba ser llevada a una facultad de tratamiento en Collinadiluche. Para acompañarla, obviamente, era el deber de Naigrat como la encargada del almacén de hadas. En otras palabras, ella ahora tenía una justificación.

[¡Eso es!] Superada por la emoción, Naigrat saltó hacia ella y abrazó a Lakish.

[¿¡Hya!?]

Desde luego, una fuerza de abrace terminaría partiendo el cuerpo de Lakish a la mitad, por lo que Naigrat la abrazó gentilmente, como si tocara un algodón, pero firmemente para no que su presa no escapara. El abrazo definitivo, una habilidad la cual Naigrat había adquirido luego de mucha sangre, sudor, y lágrimas.

[¡Lakish, eres una chica realmente considerada! ¡Te amo!]
[¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?] Lakish quedó completamente confundida.

Shuumatsu Nani Shitemasu ka? Isogashii desu ka? Sukutte Moratte Ii desu ka? vol5 cap3.1


Capítulo 3: Chicos, en Nombre de la Esperanza

Reunión secreta


[Bueno, estos eventos se hicieron más bien extraños.] Una voz lo murmuró, parecía despreocupada.

Para Nephren, el propietario de esa voz era algo extraño. Viéndolo de cerca, ella vio algo que parecía un pez flotante cubierto en escamas plateadas y escarlatas nadando por el aire sin prisa. Por verlo de cerca, Nephren podía decir que la mitad del cuerpo de pez era transparente, eso significaba que era algo como una ilusión o fantasma. El único problema era que esta ilusión o fantasma o lo que sea estuviera en este lugar y hablara casualmente.

[Sabes, realmente no puedo permitirme tomarlo fácil. Necesito darme prisa y hablarle a Ebon Candle y entonces buscar a un niño perdido.] El pez lo dijo.

[Estoy de acuerdo.]

Nephren también no podía permitirse tomarlo fácil. Ella no sabía de ese Ebon o quien fuera, pero ella tenía a un niño perdido, o más bien un adulto, a quien buscar: ese problemático Emnetwyte, siempre actuando fuerte a pesar de estar solo, tan frágil que podía romperse en cualquier momento, Willem Kumesh.

[—Esto puede sonar cruel, pero no hay esperanzas en eso, probablemente.] El pez lo dijo mientras revoloteaba por el techo.

A pesar de saber que podía verlo o escucharlo, Nephren vio arriba y entonces le pregunto al pez. [¿Qué quieres decir?]

[Por Willem, te refieres al chico medio apuesto y pelos negros, ¿cierto? Él ya no anda por aquí. Lo vi dejando de ser un humano y volviéndose una Bestia con mis propios ojos.] Ella respondió, moviendo sus ojos al pez. [Él todavía puede estar vivo, pero es completamente diferente al Willem que conoces. Es mejor que dejes esas raras expectaciones.]

[No me importa.] Nephren sacudió su cabeza. [No importaba cuánto cambiara Willem, mi trabajo es seguir igual. Necesito estar de su lado.]

Por fortuna, a la actual Nephren no parecía ser un enemigo amenazador para las Bestias, incluso si Willem se transformó en una, Nephren podía estar a su lado. Probablemente. No, en definitiva.

[No importa qué tan profundo sea tu amor, eso no causará que un milagro suceda, ¿sabes?]

Nephren no lo entendía. ¿Por qué el pez usa la palabra ‘amor’? Eso era para una niña como Kutori. Nephren no quería estar a su lado por algún motivo como ese.

[¿…Hm? ¿Dijiste algo, señorita?] El joven hombre Borgle sentado a la par de Nephren en el sofá se lo pregunto.

[Solo hablaba conmigo misma.]

Por supuesto, esa no era exactamente la verdad. Nadie a excepción de Nephren podía ver a Carmine Lake o escuchar su voz, por lo que su conversación sonaba como un monologo para Nephren. Ella ya tenía explicado la existencia del misterioso pez ilusión, pero no sentía como que explicara su conversación.

[No te preocupes.] Nephren lo dijo.

[Ya veo… bueno, puedo entender por qué estás inquieta.] El Borgle, Grick, no trató de ocultar su irritación, lo dijo mientras rascaba su calva cabeza.

Se sentaron en el cuarto de recepción de la gran nave propiedad de la Guardia Alada. Una gran flor cubría los muros, un candelero colgaba del alto techo, las gruesas cortinas parecían estar hechas de una tela costosa, el mobiliario contenía abundantes cantidades de oro decorativo… en otras palabras, era un cuarto bastante lujoso, lo cual lo hacía un cuarto incómodo a la vez. Como dijo Grick, era difícil para cualquiera mantenerse calmado.

[¿Cuánto más vamos a estar en este apestoso cuarto?] Grick se quejó.

[Lamento la espera.] Una pesada puerta de apariencia se abrió lentamente, y un soldado entró al a cuarto. Un Haresantrobos de piel blanca, llevaba bordado la insignia de primer oficial en su hombro. [La Guardia Alada ha estado en una delicada posición últimamente. Tenemos que tratar con un molesto invitado.]

[No me incumben tus asuntos.] Grick lo escupió, claramente de un humor malo.

[La Guardia Alada no pertenece a una isla flotante en específico. Pero eso significa que con el fin de sobrevivir debemos proveer soporte a todas las islas. O al menos, es lo que dijimos oficialmente. En ocasiones entramos a las islas que tratan de usarlo para sus propias peticiones.] El oficial lo explico.

[Dije que no me interesaba. Tienes algo más que decir, ¿verdad?]

[Hm.] El Haresantrobos le dio una pequeña asistencia. [Muy bien. Es algo tarde para los nombres, pero soy Baroni Makish. Como puedes verlo, soy un oficial de la policía militar de la división de la Guardia Alada—]

[No recuerdo pedirte que te quedaras. Lo único que necesitamos es la Arma Excavadora de la usuaria Nephren Ruq Insania.]

Al mencionar su nombre, Nephren se movió ligeramente. No solo no tenía la Insania, sino muchas cosas raras se mezclaron dentro de ella. No tenía la confianza que ella siguiera siendo Nephren Ruq Insania. El escuchar alguien llamarla por ese nombre la hacía algo feliz.

[¡Te digo que cierres el pico y liberes a esa persona!] El puño de Grick violentamente se azotó contra la mesa. [¡Todo lo que quería es que esta chica regresara a salvo a casa! ¡Él dio su vida por eso! ¡Ella tiene una familia que la espera! ¿¡Por qué no puedes entenderlo!?]

Grick parecía estarse calentando. Él es una buena persona, Nephren lo pensó. A pesar de ser un demonio. Ella podía decir que Grick en verdad se preocupa por ella como un niño, incluso si ella ya no era más que un arma (y ya usada) desechable.

Sin embargo, su preocupación fue algo innecesaria. Claro, las hadas en el almacén eran como familia para Nephren, pero alguien que sin llegar a casa era ordinario, casi como una ocurrencia del diario vivir. No iba tan lejos para decir que nadie la esperaba, pero ciertamente no había apuro en regresar a casa. Desde luego, ella no lo diría en voz alta. Con esos pensamientos pasando por su cabeza, Nephren mantuvo su usual expresión sin emociones.

[Grick Graycrack.] Baroni Makish sacudió su cabeza en desaprobación. [De acuerdo a mis investigaciones, una vez estuviste en la Guardia Alada. Lo dejaste después de medio año, pero usaste tus conexiones y recursos para empezar a trabajar como un salvador. Escuche que eres bastante capaz. Es una lástima que lo dejaras.]

[Eso fue hace mucho tiempo. Ya lo olvidé.] Grick lo dijo desconforme.

[Pero, es un hecho que una vez usaste un uniforme militar, así que deja de pretender que no lo entiendes. Hacerlo así solo hace que tome más tiempo del necesario.]

[Es por eso que lo deje.] Su descontento claramente se mostraba en su cara, Grick lanzó su espalda contra el sofá.

[…Espera. Quiero preguntarte algo.] Nephren levanto su cabeza. [¿Dónde está Willem? Escuché que hicieron un estimado de su paradero.]

[¡Ah, sí, sí! ¡El también! ¡Pregúntale por su paradero también!] La voz de Carmine Lake, inaudible para todos excepto Nephren, resonó en su oreja. [Estábamos en el mundo que Ebon Candle hizo, ¿cierto? Su presencia también desapareció, no puedo tenerla.]

[…También, escuche de una niñita que debería estar con él.] Nephren lo añadió.

[Ah, el Segundo Técnico de Armas Encantadas Willem Kumesh. No sé de la niñita… ¿es la ilusión que mencionaste antes?]

Nephren asistió.

[No conocemos su localización exacta. Pero, tenemos una suposición. Teníamos pruebas de ella antes, pero ustedes trajeron la prueba en concreto.] El primer oficial respondió en un tono ligeramente irritado, su mirada se volvió a Grick.

[¿Huh? ¿Nosotros?] El Borgle pestañó de la confusión.

[Has escuchado de la Federación Mercantil Elpis, ¿sí?]

Nephren asistió.

Grick rascó su cabeza. [Está en ese lugar en el medio oeste de la Isla 13ava, ¿no? Donde veneran una gigante piedra o algo como un Dios. El pase de entrada es muy alto, así que nunca he estado allí solo.]

[Sí, ese es uno. Muchas diferentes razas se poblaron, pero, para tener una sola religión, el país fue unificado por las personas y obtienen un gran nivel de orden público. Quizás se deba a que, los residentes tuvieron un alto nivel de patriotismo, y los policías del gobierno son más bien agresivos.]

[Bien. Bueno, ¿qué hay de ellos?]

[Los rastros del campamento y botellas de las raciones militares que encontraste en el suelo le pertenecían a la Fuerza de Defensa Aérea Nacional de Elpis.]

[De acuerdo, pero ¿qué hicieron esos chicos? Es lo que estoy preguntando.]

[Considerando toda la evidencia, tenemos fuertes sospechas que la Fuerza de Defensa Aérea Nacional Elpis transporto a una de las Bestias dentro de Regul Aire en un barco barato.]

— Silencio.

[¿Eh?]

[¿Huh?]

Nephren y Grick simultáneamente levantaron sus voces en incredulidad.

[Lo lamento, no entiendo nada de nada. ¿Qué dijiste?] Grick preguntó.

[Lo que dije, Elpis trajo a las Bestias a Regul Aire.]

— Otro silencio.

[¿Por qué harían eso?] Nephren, la primera en recuperarse del shock, lo pregunto. [Traer a una Bestia viola completamente los estatutos de Regul Aire. Seguramente también entienden el peligro de la presencia de la Bestia. En primer lugar, ¿cómo es que simplemente traen a casa algo tan peligroso como para acercársele?]

[Simple. Por ahora, tenemos el deseado título de ‘protectores de Regul Aire’ para usarlo en negociaciones políticas con sus islas vecinas. Con el fin de obtenerlo, constantemente trataron de llevar sus cabezas en las batallas con el Teimerre lo cual la Guardia Alada se mantuvo en un monopolio.] Baroni Makish explico.

[¿¿Huh??] La cara de Grick solo se veía más y más confusa.

[No es algo raro. La Guardia Alada, protege a Regul Aire como un todo, ocupando una privilegiada posición entre las armadas de Regul Aire. Además, tiene un total monopolio en las batallas con las Bestias, la información concerniente con ellas, y las armas usadas en ellas. Hay muchos que no piensan mucho en ello. Esos en la Fuerza de Defensa Aérea Nacional Elpis no son más que miembros de ese grupo con particulares temperamentos.]

[¿…Por qué escogieron meterse con esas cosas terroríficas?] Grick pregunto.

[Simple.] Baroni Makish levanto sus dedos y los bajo uno a uno mientras explicaba. [Primero, esa ‘terrorífica’ es lo que precisamente los llevo a eso. Segundo, es porque la Guardia Alada tiene un monopolio en casi toda la información respecto a las Bestias, hay algunas organizaciones exteriores que conocen de ese terror de primera mano.]

[En serio…] Desconociendo el miedo, Grick pensó mientras levanto la mirada al cielo con desesperación.

[En los reportes de un espía que metimos dice que recientemente han desarrollado armas Anti-Bestias. Entre ellas hay una nueva técnica de barrera que las captura y restringe. En otras palabras, tienen el poder de traer una Bestia a casa.] Una de las orejas de Baroni Makish cayó. [Claro, si la noticia se extiende, ellos serán criticados por violar los estatutos de Regul Aire. En cuanto a la razón por qué fueron tan lejos a pesar de saber la consecuencia, no podemos saberlo a ese punto.]

[Espera. Esto todavía no explicada nada. Te pregunte por el paradero de Willem.]

[Estoy seguro que puedes inferirlo con lo que acabo de decir. Hay una única conclusión.]

Por alguna razón, la Fuerza de Defensa Aérea Nacional Elpis llevo a una Bestia que encontraron en el suelo al cielo. Willem ahora se transformó en una Bestia. ¿Y eso qué significaba? Ah, ya veo. Todo caza. Realmente hay una única conclusión. Nephren se paró del sofá.

[¿Ocurre algo, señorita?] Grick lo pregunto.

[Iré a la 13ava Isla.]

[Antes de eso, hay otro lugar al que debes ir.] Baroni lo dijo.

[Muévete. No te pido que me lleves. Iré yo sola.] Nephren incinero Venom y esparció sus alas.

[Espera, espera. No creo que haya necesidad para eso.] Grick lo dijo en pánico.

[Elpis es vasto.] La voz de Baroni Makish seguía calmada. [¿Cómo planeas encontrar el escondite de una facultad armada en un grupo de ciudades grandes como para llamarlo un país?]

¿…Quemando todo?

[En primer lugar, no está claro que planean hacer con la Bestia que trajeron. Si nos apresuramos y actuamos a lo tonto, solo retrasaremos la decisión.]

[Es… cierto.] Nephren contrajo sus alas y se volvió a sentar en el sofá.

[Si el paradero del Segundo Técnico es descubierto, se los reportaré también, por lo que esperen pacientemente por ahora.]

[De acuerdo…]

[Nosotros en la Guardia Alada no podemos ir solos a Elpis. Conduciremos una investigación con lo mejor de nuestras habilidades. Durante eso, es probable que encontremos información concerniente al Segundo Técnico. Al menos, debería ser más eficiente que estar corriendo.]

[Bien… entiendo. Gracias.]

[No hay necesidad que me agradezcas.] Baroni Makish se volteó y les hablo desde sus espaldas. [Tienen una condición peculiar desde ahora. Tomando en cuenta los futuros acontecimientos, juzgo que valdría la pena que deliberadamente lo intentaran, es todo. Pues bien, me voy.] Con el sonido de los zapatos presionando en el piso, el Haresantrobos desapareció, más allá de la puerta, mientras decía eso.

[¿…Él trató de quedar bien conmigo?]

[¿Cómo se supone que lo sepa? Pregúntale a tu humor.] El pez volador se retorció.

[Hmm.] Nephren inclino su cabeza.

Nephren cerro sus ojos, calmó su mente, y se lo pregunto, por favor responde ‘sí’ o ‘no’. ¿Quieres destruir Regul Aire?

Luego de pensarlo, ella dijo su respuesta ‘no’.

Está bien. Estoy bien. No cambia nada responder ‘sí’.

Es cierto que ella sentía un vacío y un sentido de vagancia por la irritación golpeando en su pecho, pero no era la violencia suficiente para tragar a Nephren. Lo más probable, era el resultado de su ser Leprechaun tratando de replicar a un Emnetwyte, y no a un actual Emnetwyte. El impulso interior dentro de ella podía volver a un Emnetwyte a una Bestia, o quizás volver a un Emnetwyte a una Bestia, podía sentarse y amargarse pero en realidad no se transformaría.

Sin embargo, en el caso de Willem, no hubo tanta suerte. Él era un genio, un Emnetwyte puro, y más aún tenía la misma cantidad de impulsos que fluían dentro de él. Sin dudarlo, él no fue capaz de endurecerse como Nephren.

Lo vi dejando de ser un humano y volverse en una Bestia delante de mis ojos.

Nephren exactamente no confiaba en las palabras de Carmine Lake, pero no podía dudar firmemente de él.

No importaba en que se haya convertido, todo lo que necesito es estar de su lado. Esa era la mitad de los honestos sentimientos de Nephren, y la otra mitad tratando de ser fuerte.

Quería estar junto a él un poco más. Después de todo, él era amable y maravilloso.

Él no era una solitaria existencia destinada a encontrar un final sin significado, así como las hadas.
Y, es por eso que Nephren no podía evitar desear al menos un pedacillo de salvación para ese Quasi Brave eternamente ocupado.

Shuumatsu Nani Shitemasu ka? Isogashii desu ka? Sukutte Moratte Ii desu ka? vol5 cap2.6


Emergencia en el Suelo de Expedición

El rugir del hechizo incinerador de un reactor y el fuerte sonido de los propulsores zumbaron en el suelo. El aire, perturbado por las hojas rotantes, golpeaba salvajemente. Enterrados en una capa de nubes en forma de una gruesa niebla, más allá de las arenosas planicies, una aeronave revoloteaba.

Las cajas de madera fueron arrojadas por propósitos de investigación para llegar a la superficie sin problema. Por jalarlas de nuevo con lazos y revisar las lecturas, la tripulación no descubrió anormalidades. En otras palabras, el área directamente debajo de ellos no entró en contacto con el Shiantor, el cual instantáneamente reducía a cualquier ser que se arrastrara por la arena.

[Sin pistas en ningún lugar… a este paso, no podemos controlar el rumor que el Shiantor de pronto colapsó y murió.] Un joven Borgle lo murmuró mientras rascaba su calva cabeza. [En realidad, espero que ese rumor sea cierto. Para estar vivo y andar por ahí, no sobremos cuando pueda dar un golpe otra vez.]

[Hehe. Superar el miedo y ansiedad con una razón y tecnología significa ser una forma de vida inteligente.] Un Gremian lo dijo, moviendo sus dedos. La hombrera de su uniforme militar mostraba la insignia del rango de un Primer Técnico. [Colocamos una caja de pólvora en un área amplia rodeándonos. Están especialmente ordenados, diseñados para producir un gran sonido al daño que no es nada más que un simple impacto. Ese es el poder de desintegración que el Shiantor o como fuera, es activado, ¿cierto? Y si esa cosa aparece, definitivamente se asentara en una de nuestras cajas. Todo lo que tenemos que hacer es dejar de movernos si escuchamos un ruido.]

[Eso suena conveniente, pero ¿qué si el enemigo se arrastra debajo de nosotros?]

El Gremian, quien inflo su pecho en orgullo, dudo. [¿…Esa Bestia excavo un túnel debajo de nosotros?]

[Bueno, no lo sé, pero cuando venga, no me sorprenderán si así pudiera. El Shiantor está envuelto en misterio.]

[T-Tampoco podemos estar preparados para eso. La tecnología existe para responder a los problemas los cuales podemos comprender concretamente.]

[Si lo dices así, está bien conmigo.] La aeronave lentamente empezó a descender. Poniéndose sus lentes, el Borgle vio a las planicies cenicientas esparcidas abajo. [Los problemas no solo vienen y se presentan por sí solos a nosotros. Si la situación nos toma con la guardia baja, el que esté en pánico serás tú.]

[Ah…] El Gremian probablemente quería decir algo en retorno, pero solo hace unos meses, él había sido atrapado con la guardia baja por la situación y se mostró un lado vergonzoso de él. Reflejándose en esa experiencia, él se cayó.

[De todas formas, no bajes la guardia. No te diré que te prepares para un posible resultado, pero al menos alístate para actuar.]

[…Haré todo lo que pueda.] El Gremian lo murmuro amargamente.

Viendo como avanzaba, El Borgle, Grick Graycrack, pensó.

Hasta ahora, este primer técnico no era el tipo de persona que atendiera a las palabras de otros. Ahora, Grick pudo ver la resistencia en él, pero las palabras de Grick parecían ir a un oído y quedarse allí, en lugar de salir por el otro. Juzgando el hecho que el Gremian aceptó el papel de comandante de esta expedición, Grick supuso que los eventos de ese día debieron haber sido un profundo aprendizaje de experiencia para él.

Ese día, cuando un gran nido de Teimerre atacó y estuvo cerca de hundir el Plantaginesta, se perdió mucho. Muchas vidas perdidas, muchos heridos, y, más que nada, luego de ver a las chicas pelear, perdieron el precioso valor del conocimiento como la ignorancia.

Todo ese tiempo, fueron protegidos. Sus días de paz fueron pagados con la sangre de esas hadas. Vivieron pasando por los cuerpos de esas chicas que murieron en docenas sin pensarlo un segundo. Una combinación de culpa e impotencia se hundió dentro de sus estómagos. Una vez lo supieran, nunca volvería a ser ignorantes.

Grick ahora comprendía bien por qué la Guardia Alada mantuvo a las Leprechauns y Armas Excavadoras en secreto. La fiebre que se llevaba esas emociones, es la mejor. Incluso él, como alguien siendo protegido, sentía eso. Ni siquiera podía imaginarse lo que Willem, ese Emnetwyte sin poder quien deseaba proteger a esas chicas, sintió.

[…Eso es extraño.] Unas anormalidades llegaron a la vista de Grick mientras veía a la superficie de abajo.

[¿Q-Qué es esto? ¿Una Bestia?]

[No.] Grick sacudió su cabeza. No había trazos de una Bestia. De hecho, parece lo opuesto: pequeñas piedras apiladas en un círculo, leña quemada, y cajas de madera esparcidas yacían en las sombras de una peña. [Es lo que queda de un campamento.] Preservándose bien en las ventosas planicies que no era muy viejas. [Parece como que alguien olfateo al Shiantor, desapareció y se fue antes que nosotros. No sé qué Salvadores pudieron haber sido, pero debieron tener un buen sentido del olfato.]

[¿Qué?] El Gremain tensó sus pequeños ojos. Su visión no era tan efectiva en las distancias lejanas como los Borgles. [No crees que ellos se metieron en algo, ¿verdad?]

[Me lo pregunto.] Grick saco un par de binoculares que colgaban de su cuello y los tomó. El Gremian se los arrebato sin decir una palabra de agradecimiento y vieron abajo, casi recostados por fuera de la ventana.

[Las Ruinas K96 MAL. Rastros de los Emnetwyte bien preservados son muy raros, y algo muy bueno para los Salvadores… pero…] Grick cruzo sus brazos y frunció sus cejas—o más bien solo arrugo su frente como no tenía cejas. [Llegar a una oportunidad así de rápido solo después de escuchar que una Bestia desapareció… se me es algo extraño.]

[¿Estás diciendo que los recursos no fueron bien?]

[No, no es eso… bueno, en realidad…] Grick empezó a rechazarlo, pero, pensándolo, se dio cuenta que él Gremian tenía razón.

Para los Salvadores, el solo descender al suelo en sí era una gran apuesta. Cruzar la barrera desplegada en Regul Aire es un poco costoso. El combustible y comida necesaria para un viaje de vuelta tampoco salía barato. Si contrataban a alguien exterior a su grupo, necesitarían tratar con el posible riesgo. Algunos contratos requerían que los Salvadores entregaran dinero en un oficio especial preparado para pagarle a la familia del que fallecía en caso que algo pasara.

Claro, incluso después de desembolsar una gran cantidad de efectivo para bajar, las ganancias no eran garantizadas. No se sabía qué se encontraría—ese era el romance el cual los Salvadores veían, pero también era la dura realidad al mismo tiempo. Algunos viajes rendían espectaculares tesoros, y los otros no rendían nada en valor. Sin mucho que decir, las estadísticas favorecían al último.

Y debido a todo eso, todos los Salvadores, incluyendo a Grick, tenían personalidades peculiares. Podía encontrarse algo bueno… quizás. Algo bueno podía ocurrir… quizás. Incluso cuando se enfrentaba con tal información incierta, ellos entusiastamente sintieron la necesidad de bajar y revisarlo por sí mismos. Cualquiera que se llamara un Salvador tenía un mal hábito, pero…

[Se movieron rápido. El hecho que bajaron antes que nosotros significa que estuvieron observando esta área incluso más que los chicos de la Guardia Alada.] Grick lo dijo.

[¿Hm?] El Gremian no parecía entenderlo.

[Debió costar una muy buena cantidad. En este negocio, cuando no tienes la idea de lo que encontraras, tener los recursos tan de la nada es algo fuera de lo común.]

[¿Hmmm?]

[En primer lugar, venir aquí luego que la Bestia desapareciera es tan extraño en sí solo. Es un gran riesgo y sin regreso. Todo lo que lograron fue vencer a otros Salvadores… ah, lo veo. Incurrieron en todos esos riesgos y costos precisamente porque se movieron primero. En otras palabras, creyeron que podían recuperar sus pérdidas…]

[¿Hmmmm?] La pequeña palma del Gremian le dio un fuerte golpe a la espalda del Borgle.

El impacto llevo al frente a Grick, casi sacándolo por fuera de la ventana. [¿¡Ow!?]

[Me dejas atrás y te metes a tu pequeño mundo. Como sea, olvídate de esto. ¿Listo?]

[¿…Listo?]

[Claro que para descender. No podemos quedarnos aquí y ver por siempre. Volamos por todo el camino para regresar aquí.]

Ah, es cierto, Grick lo recordó. Las Ruinas K96 MAL. Un lugar donde muchos Emnetwyte una vez vivieron, ahora no era nada más que una ciudad fantasma. Tenemos cosas aquí.

[Oh, supongo que es mejor que revisemos antes de hacerlo. ¿Qué piensa, consejero? ¿Usted piensa que está bien que bajemos?] El Gremian pregunto.

[Nn… a-ah. Eso parece. No le veo algún problema ahora.]

[Entiendo. ¡Díganle al encargado de sistemas: retracte el segundo y sexto control de alas y prepárense para descender! ¡Apaguen el hechizo de reactor ahora, pero déjenlo listo para la reactivación en cualquier momento!] Gritando a gran voz por las pipas de transmisión, el pequeño Gremian se apresuró a bajar por el corredor.

Sintiéndose más bien incómodo por qué le pidieran consejo, Grick se mantuvo en sí. Bajo la mirada al suelo.

[¿…huh?]

Él vio un punto rojo. El tensar sus ojos no ayudo de mucho, por lo que se puso su par de binoculares en sus ojos. Ahora podía ver claramente: era una chica con una gran pieza roja envuelta en todo su cuerpo.

[¿……huh?]

Grick inclino su cabeza en confusión. Se quitó sus binoculares, los chequeó para asegurarse que no estuviesen rotos, luego vio otra vez a la chica que caminaba cruzando la tierra.
[¿¡¿¡……L-La chica del cabello gris!?!?]

Shuumatsu Nani Shitemasu ka? Isogashii desu ka? Sukutte Moratte Ii desu ka? vol5 cap2.5


Enfrentando el Pasado

Recientemente, Naigrat había estado actuando extraño. Viendo por fuera de una ventana, parecía que lloraría, enterraba su cabeza en sus brazos, de pronto salía a cazar osos en las montañas… bueno, no, siempre hacía esas cosas, pero… pero aun así, algo se sentía mal en ella. Es difícil ponerlo en palabras, pero algo le ocurría de seguro.

Poniendo eso de lado por ahora, Lantolq Itsuri Historia enfrentaba un problema personal.

Horneó un pastel. Aplasto unas hojuelas de café y las amasaba a golpes, añadía algo de brandy para saborear y algo de nueces tostadas para la textura. Hacer postres siempre había sido uno de los hobbies de Lantolq. En el pasado, a menudo prestaba un rincón de la cocina y horneaba algunos dulces para variar en los días sin entrenamiento. Siquiera tenía tiempo para ello. En total, tenía una buena cantidad de fe en sus habilidades.

Luego de terminar ese pastel, Lantolq casi tuvo éxito. Ella había luchado por mantener una sonrisa solemne en su cara. Con expectaciones de elogios, ella cortó las porciones en pedazos más pequeños.

Luego que todos le dieran su primera mordida, caras más bien desganadas llenaron el cuarto, como si alguien hubiera venido y golpeara esa misma expresión en la cara de todas las chicas.

[Algo está mal.] Tiat murmuro.

[El sabor es como una imitación.] Panival lo vio lamentablemente.

[¡Está amargo!] Collon lo declaró con migas pegadas por toda su mejilla.

Unánimes reseñas negativas. Lantolq pronto se dio cuenta de la causa de su falla. El sabor que ella quería probar era diferente al sabor demandado por las pequeñitas. Ella olvido el tomar ese simple hecho en consideración. Si ella solo hubiera pensando en las personas que comerían su creación, se hubiera evitado tal error de novato. Sintiéndose algo abrumada por su incompetencia, Lantolq cayó directo al suelo.

[¡Ah, creo que está delicioso! ¡Tiene un sabor muy adulto!] Lakish se paró de su silla y desesperadamente trato de defender el pastelillo fallido.

Lakish era una niña buena, siempre considerada con otros. Lantolq quería darme un abrazo. Sin embargo, esa amabilidad le molesto un poco en ese momento.

Lantolq quería tratar de participar en los juegos de pelota de las niñas. El giro de los eventos apareció en un nuevo tipo de juego desconocido para ella, y por primera vez aprendió de las reglas. Involucrando a dos equipos para meter el gol al equipo opuesto. Con el fin de ganar, un equipo tenía que obtener un cierto número de puntos, o que cada miembro del equipo anotara al menos una vez.

[Willem nos enseñó este juego. Dijo que es bueno practicar en equipo para una batalla.]

Escucharlo irrito ligeramente a Lantolq, pero ella no lo mostro en su cara. Ella no quería que nadie supiera cuán consciente del segundo técnico era, así que se lo guardo. A cambio, ella se hizo a la idea de disipar esa frustración para dominar el juego.

Sin embargo, no sería así de simple. Siendo un hada adulta, las habilidades físicas de Lantolq superaba a las pequeñas. Y naturalmente, ir contra oponentes con una gran desventaja inherente sería muy inmaduro. Ella pensó qué si no fuera fácil con ellas, el juego no sería divertido.

Todas las niñas no se guardaron nada. Y Lantolq sufrió una miserable derrota. La razón era clara: una sola persona no podía anotar por cada miembro del equipo. Además, la fuerza y velocidad no era mucho para todos esos miembros del equipo. Habilidades como el trabajo en equipo y la habilidad de mantener la pista una vez lo juegues, Lantolq no era rival para las niñitas.

[La idea es de sacar al mejor goleador de la siguiente mitad de juego. En la primera parte, solo pueden jugar a la defensiva.]

[Además, la habilidad de ayudar a un compañero a anotar es más importante que el marcarlo solo.]

[¡Pelea con cuerpo y alma!]

Las palabras las cuales fueron de alguna manera como un consejo se apilaron sobre el hada derrotada. Lantolq se desplomo sobre el suelo.

[E-Está bien. ¡Estoy segura que eres rápida!]

Como es usual, Lakish intento animarla. Realmente era buena niña. Pero, otra vez, esa amabilidad dolía un poco.

[¿Qué haces?] Aiseia lo pregunto, sacando su cabeza por fuera de la ventana del cuarto.

[Qué hago…. Realmente me lo pregunto…] Lantolq apoyo su espalda contra un muro cercano y respondió con una voz exhausta.

A pesar de su personalidad, Lantolq todavía tenía el orgullo de ser la más grande en el almacén. Como alguien que creció y servía como una guía para las pequeñas, no podía perder contra un chico que de pronto salió de la nada. Con ese razonamiento, ella declaro en silencio una guerra contra una cierta persona ausente, pero obviamente terminó en una miserable derrota.

[¿De dónde sacaste esa idea de tu cabeza? No sirve pelear con alguien que no está aquí, ¿sabes?]

[No es nada de eso.] Lantolq frunció el ceño y alejo su cara.

[Haha.]

[¿…Qué? ¿Dije algo divertido?]

[Ah, solo me hizo recordar un poco. Cuando él vino por primera vez, Kutori tuvo una reacción similar.]

Espera un segundo, no dejaré que yo tenga el mismo sentimiento por ese técnico que Kutori tenía al hecho que es más del exacto opuesto de nuestras reacciones solo por la coincidencia de ser similares así que no puedes atarnos algo como eso…

[Ya veo.] Lantolq respondió tranquilamente, suprimiendo la urgencia por gritar sus reales pensamientos.

El alegre sonido del Noft tocando la campanilla llego a Lantolq en un gentil viento. Juzgando por los gritos de batallas, Noft rápidamente comprendió el juego y se fue con las pequeñas. En otras palabras, eso hizo que Lantolq fallara sola. Superada por el sentimiento de una irremediable derrota, Lantolq cayó y cayó más al muro hasta que al fin se sentará en el suelo.

[…A propósito, Aiseia. No has estado en el cuarto de lectura recientemente.] Ella lo dijo en el lugar con un suspiro pesado.

Solo hasta el otro día, Aiseia Myse Valgalis había estado en el cuarto de lectura y referencia, concentrada en algún tipo de búsqueda. Lantolq no la vio salir de esos dos cuartos sino fuera por comer. Bañarse, o dormir.

[¿Terminaste de buscar lo que querías saber?]

[Hmm, no he terminado, es más que lo opuesto…] Aiseia doblo sus brazos en el antepecho, descanso su barbilla, y dejo salir un largo suspiro. [Me di cuenta que hay un límite en cuánto puedo encontrar aquí.]

[En cuanto a recursos relacionados con nosotras y las Armas Excavadoras, de preguntarle a Naigrat, puede que las envíen aquí desde la Compañía. ¿Es diferente acaso?]

Ya que el almacén de hadas era una facultad de investigación de Leprechaun y Armas Excavadoras, al menos en papel, tenían que permitirse algunos fondos para gastar en libros especiales y más, incluso aquellos de relevancia dudosa. Los libros de investigación que Lantolq usaba para conseguir el antiguo lenguaje, las palabras que los Emnetwyte usaron una vez, una pequeña porción le pertenecían a Nephren, el monstruo de leer libros del almacén.

[El tema en sí no es el problema. Si pudiera comprarlo lo haría en seguida, pero al parecer es un libro preciado con solo cinco copias en todo Regul Aire. Solo no puedes conseguirlo con dinero, necesitas un permiso especial para que te lo muestren.]

[Bueno… supongo que no hay mucho que puedas hacer.]

[Sí. Nada.]

Lantolq y Aiseia simultáneamente dejaron salir un pesado suspiro. Siendo armas, las Leprechauns no tenían el permiso de salir del almacén de hadas y caminar con libertad. Sin tanto que decir, ninguno se confiaría lo suficiente para mostrarles un libro tan valioso.

[Aunque no creo que seamos iguales.] Lantolq lo dijo.

[¿De qué me estás hablando?]

[Kutori y yo. Ella no se rendiría tan fácilmente.]

[Ah, cierto cierto.]

Si Lantolq lo recordaba bien, ese era el tipo de chica que Kutori Noa Seniolis era. No es que ella fuera tan tonta que no comprendiera el concepto de lo imposible. Ella lo entendía perfectamente bien y lo aceptaba. Sin embargo, ella era extremadamente terrible con la verdad y con sus sentimientos. Su razonamiento y emociones llegaron juntos a su cabeza, y al final siempre terminaba corriendo en alguna parte. Lantolq nunca lo vio de una forma fácil de vivir, pero ella ocasionalmente pensaba que se veía como una forma divertida de vivir.

No creo que sea capaz de vivir de esa manera. Bueno, no es que lo quiera igual, Lantolq pensó, pretendiendo no notar el duro dolor en su corazón.

[¿Bueno? ¿De todas formas qué estás buscando?]

[Hm, ¿lo quieres saber?]

[Supongo…] Claro que Lantolq quería saberlo. Ella nunca encontró el momento correcto para preguntarlo. Luego de perder a sus buenas amigas, ver a Aiseia contener sus lágrimas y confinarse sola en el cuarto de referencia, Lantolq encontró difícil acercársele. [¿Está bien si lo pregunto?]

[No es nada que valga la pena ocultar. Solo quería saber exactamente qué somos.]

[…Filosofía, ¿huh?]

[No, no en ese sentido. Es más práctico… o un significado físico. El técnico dijo que las Leprechauns han existido por un largo tiempo, pero solían ser diferentes a nosotras ahora.]

[¿Diferentes?]

Lantolq vio al suelo. Ella vio a pequeñas hadas quienes que no parecían pensar mucho, cubiertas de lodo y correr emocionadas por ahí. Además, Noft se mezclaba muy bien con ellas.

[Ah, también diferimos de ellas.] Aiseia lo dijo. [Tan pequeñas que podían sentarse en la mano de un Emnetwyte. Ya que eran el resultado de un fenómeno natural de los fragmentos del alma de una persona fallecida la cual tomo la forma física inadecuada, casi parecían ilusiones, difíciles de tocar.]

[Uh…]

Las Leprechauns eran un tipo de fantasma, un fenómeno natural el cual resulto del alma de quien fallo en comprender la muerte propia y vagaba por el mundo. Lantolq ya lo sabía. Basados en esa suposición, también tenía sentido que ellas no tuvieran un cuerpo estable o sintieran su yo. Parecía más natural que tales almas aparecieran más como vestigios efímeros, como las viejas Leprechauns las cuales Aiseia hablaba, y de las cuales Willem Kumesh alguna vez habló.

[La materialización de un alma. Al parecer, ese es un raro fenómeno. Sin embargo, el alma de un animal es tan pequeña que no puede formar nada más que una gruesa niebla.] Aiseia continúo.

[…Eso es extraño.] Lantolq estaba un poco interesada ahora. [Y si las hadas no son más que eso, ¿cómo podemos explicárnoslo?]

[Sí, esa es la cuestión. Somos fantasmas, pero tenemos carne en nuestros cuerpos… bueno, no en mucho de los casos.] Aiseia, vio en el pecho a Lantolq.

¡Hey! Tienes menos que yo, las tengo bien comparado a las otras hadas, espera no, no es tiempo para hablar sobre eso…

[Pero de todas formas, lo vi en los más recientes libros de investigación, pero no dicen nada diferente. Hadas y fantasmas, y fantasmas que tiene una masa física cercana a cero. Su forma materializada es inestable, y son propensas a desaparecerse en el aire.] Aiseia continúo.

[Bueno… tiene sentido si piensas en ello. Este almacén es como un botadero para reliquias sin analizar del pasado. Somos extrañas y podemos explotar en cualquier momento, por lo que nos metieron en la Isla 68ava fuera de las pueblos y ciudades.]

[Es cierto. Hubo alguien quien propuso una nueva hipótesis. Él fue el anterior encargado.]

Preguntándose si ella podía conocerlo, Lantolq empezó a ver en sus recuerdos, pero pronto se dio cuenta. Casi todos los encargados enviados a servir al almacén nunca se aparecieron en el almacén. Obviamente, ella no recordaba a ninguno de ellos. Solo una cara se le ocurrió al mencionar el título del encargado del almacén de hadas, o el Segundo Técnico de Armas Encantadas.

[Él dijo que si el alma de cualquier animal es demasiado pequeña, entonces asumir que la forma original de ese ser debió ser un alma ridículamente grande así resolviendo la contradicción y explicaría la existencia de las Leprechauns.] Aiseia explico.

[¿Huh?] La reacción inicial de Lantolq salió por su boca. [¿Qué razón es esa? Incluso si la contradicción desaparece, el sentido de la credibilidad saldría por la ventana.]

[¡Hablamos de nosotras, y somos reales! Claro que necesitas ser realista.]

[Bueno.] Aiseia lo dijo con una risa animada. [Somos fantasmas y monstruos… es decir, estamos bajo la suposición que no somos reales.]

Pero…

[Si lo dices así… entonces no hay punto en nada de esto, ¿verdad?]

[El breve sueño de un niño que muere prematuro. Es lo que somos. No hay nada por apartar nuestros ojos de ese hecho.]

Eso… puede ser cierto… pero…

[A propósito, mi… uh, la Aiseia de mi vida anterior también fue una Leprechaun. Vivió aquí por 10 años, usando la Arma Excavadora Pache, y murió a los 18.]

[¿…Qué?] Lantolq vio a Aiseia, solo para ver su usual sonrisa difícil de leer.

[Y esa hipótesis que acabo de mencionar no es contradictoria a mis recuerdos. Si una Leprechaun es el fragmento de un alma gigante, entonces todas las contradicciones sirven como el ingrediente para una nueva Leprechaun.]

[Aiseia…]

[Ah, mantengámoslo en secreto de las otras, ¿de acuerdo? Viví por un tiempo relativamente largo, pero solo le dije esto a ti y Kutori.] Aiseia lo dijo, luego río con su usual sonrisa.

Lantolq pensó que quizás Aiseia olvido la expresión apropiada para hacer en estas ocasiones.

[Claro, solo no podemos sacar conclusiones de todas nuestras vidas previas como Leprechauns. Incluso si cada reencarnación resulta en la misma especie, debe haber algo diferente si vuelves lo suficientes. Lo que sea que esté allí, es lo que quiero saber.]

Lantolq no podía pensar nada para decirle.

[Bueno, ya que no he ido muy lejos, no hay nada más que decir. Si el técnico estuviera aquí, apuesto que pudo haberme dado un consejo, pero no lo está. Originalmente empecé la búsqueda para ver si hay una manera de ayudar a Kutori. Y como lo puedes ver, no he hecho nada, así que ya no hay punto en ello.]
Aiseia rio otra vez. Esta vez, sin embargo, más que una máscara para ocultar todas sus emociones, había una sonrisa melancólica, una que casi hacía que Lantolq quisiera llorar al verla.

Shuumatsu Nani Shitemasu ka? Isogashii desu ka? Sukutte Moratte Ii desu ka? vol5 cap2.4


La Batalla Final

El tiempo fluyo lento pero seguro. El profundo verdor del pasto en el camino, y los árboles casi parecían competir entre ellos para ver cuál florece primero. El viento soplaba con un gentil sentimiento y calidez del pasar de los días.

Mientras las temporadas pasaban, el almacén de hadas gano dos nuevos residentes. Uno venía de un bosque en la 26ava Isla Flotante, y la otra apareció en el lago en la 40ava Isla flotante. La agencia de búsqueda de la Guardia Alada las tomó y llevó al almacén de hadas. Al principio, Almita y sus amigos, la generación más joven hasta el momento, se regocijaba y causó una gran conmoción al escuchar las noticias. Tiat, sin embargo, le dio un alto, regañándolas y actuando más madura ya que se convirtió en la hermana mayor.

Por otra parte, agradecidos, porque ningún residente se perdió esa vez. Ni un solo ataque de un Teimerre ocurrió desde entonces, y nadie necesitaba ir al campo de batalla y sacrificar su vida. Kutori. Nephren. Willem. Desde ese día cuando el almacén de hadas perdió a esas tres caras irremplazables, el tiempo paso pacíficamente, justo como esos tres lo hubieran deseado.

[Como es usual, no hay predicciones en las batallas.] Un gigante Reptrace lo dijo a secas del otro lado del comunicador de cristal. [Un Teimerre atacará en el futuro, ciertamente será atrapado por el ojo plateado. Puede que sea un breve respiro, parece que los soldados continuaran descansando sus espadas.]

[…Ya veo.] Naigrat respiro en alivio.

Era un evento regular, aun así, Naigrat siempre se ponía nerviosa con las conversaciones al Primer Oficial Limeskin. Sin embargo, la culpa no necesariamente recaía en él. El tema no es exactamente el adecuado. Su corazón nunca podía estar calmado al pensar que el almacén enviaría a preciadas niñas al campo de batalla.

Pero debido a su plática era de tener los nervios de punta, las veces cuando Limeskin reportaba que nada más pasó hacía que Naigrat se pusiera feliz. Solo en los momentos así ella sentía agradecimiento por la supuesta habilidad de predicción del ojo plateado Prima. Desde que declararon que no habría batalla, un ataque sorpresa era inconcebible. Los días de flojera en el almacén de hadas continuaron por un poco más.

[Me alegra escucharlo.] Ella lo dijo desde lo profundo de su corazón. [Este período de paz terminara en poco. Antes de ello, habría 2 o 3 ataques por mes… pero no ha habido nada hasta ahora.]

[Mu.] El Reptrace dio un indescifrable gruñido antes de callarse.

Naigrat ignoro eso y continúo, cargada por la interminable felicidad que fluía en ella. [Eudea y los otros lo hacen bien. Sabes, la más nueva vino el mes pasado. Parecen asustadas por dormir solas, y me quedarte con ella toda la noche. Ahh, sus caras cuando duermen son tan lindas que solo quisiera tragármelas, ¿sabes?]

[Ya… veo…] La voz del Reptrace mientras murmuraba por compromiso respondió de alguna manera más sombría de lo usual.

Naigrat se dio cuenta que algo claramente estaba mal. [¿Ocurre algo?]

[Ah… no es algo fácil qué discutir.] Limeskin parecía estar dudando, algo muy inusual en él.

[Oh, ¿hablas acerca de eso? Luego que el Shiantor desapareciera, una expedición fue enviada abajo en un apresuro, ¿cierto? ¿Encontraron algo?]

[No es eso. Los reportes de la expedición se mantuvieron escondidos por alguien de mayor puesto que yo.]

[¿Eh?]

Limeskin era un Primer Oficial. Ahora, Naigrat no conocía de la estructura de la Guardia Alada a detalle, pero comprendía que el Primer Oficial era de una posición alta. Ciertamente, que le negaran la información no era una ocurrencia normal. En otras palabras, esa expedición encontró algo allí abajo, y ese algo tenía un significado que ni siquiera el Primer Oficial podía saber. Eso intrigo un poco a Naigrat, pero al parecer Limeskin tenía otro tema en mente.

[Es acerca de las predicciones de batalla.] Él continúo.

[¿Sí?]

[No solo hoy o mañana. En lo absoluto, los Teimerre se han avisto ahora.]

¿Qué? Naigrat le dio una confusa apariencia al comunicador de cristal.

[Por los últimos años. O quizás por la eternidad. Es como durara esta paz.]

[Al menos unos años… la eternidad…] ¿Qué? Naigrat repitió esas palabras unas veces en su cabeza. [¿¡En serio!?] Ella pregunto, apoyándose contra el cristal, llevada por su abrumador gozo.

La eternidad probablemente era mucho que esperar, pero si ella hacía que esas chicas pelearan por más de unos años, ya no podría haber noticias felices. Ella no quería experimentar tal dolor y tristeza, y no quería que nadie más las experimentara.

[Waah. Waah. Waah.] Extraños sonidos empezaron a salir de la boca de Naigrat. Ella desesperadamente suprimió los impulsos de saltar por el cuarto de alegría.

[…Respecto a estas noticias, la opinión en general, los mandamases de arriba de nosotros, los oficiales, se dividieron.] Limeskin continúo con la misma voz. Ni un solo fragmento de felicidad se mostró en sus palabras o en su expresión. [En realidad, no me queda más que decir que ese viento golpeará en una dirección poco favorable.]

[¿Eh? ¿Qué quieres decir?]

[Muchos dicen que deberíamos eliminar al almacén de hadas.]

La boca de Naigrat se colgó. [¿Por qué?]

[Para que un guerrero sea un guerrero, una batalla es necesaria. Un guerrero que pierda su batalla y enemigos ya no puede seguir con las reverencias y ofrendas de las personas.] El gran lagarto lo explico en una voz que sonaba completamente casual a Naigrat. [Cuando el viento deje de golpear, incluso las grandes banderas ya no podrán aletear.]

[Por qué…] Las palabras del Reptrace comprobaron ser enigmáticas como siempre, pero Naigrat ya se había acostumbrado a hablar con él en estos años. Y, por desgracia, comprendía perfectamente bien el significado detrás de esas palabras.

Ni la Guardia Alada o la Compañía de Trato Orlandri eran de mentes simples. Muchos de sus miembros no veían favorable el uso de las Leprechauns y Armas Excavadoras. Naigrat podía entender el por qué. Después de todo, ellos tomaron prestado el poder que los Emnetwyte dejaron atrás. La supervivencia de Regul Aire yacía literalmente en las manos de un grupo de sin marcas, quienes usaron armas cuya estructura y lógica no entendía nadie. Fantasmas estaban a cargo del futuro de esos seres. Muchos odiaban directamente a esos monstruos que tomaban la forma de niños. Sin mencionar que, el comprar y reunir Armas Excavadores costaba muchísimo dinero…

De todas formas, había una montaña de razones. Varias personas con varios valores encontraron su propia razón para oponerse a la existencia de los Leprechauns. Las chicas continuaron como siempre a pesar de toda la resistencia solo porque era necesario. Regul Aire seguía flotando con su sacrificio. Sin embargo, si se diera la necesidad, desaparecerían, las cosas cambiaban. Una vez los ataques de Teimerre se detuvieran, todas esas personas no se mantendrían calladas. Lanzaban argumentos y quejas que iban dirigidas todo el tiempo contras las chicas.

De eso debe ser de lo que habla Limeskin. Empezando con su inestabilidad, las Leprechauns tenían muchos problemas asociándose con otros. Así que ahora, con la amenaza del Teimerre fuera, las personas en la Guardia Alada decían que las eliminaran. Pero entonces….

[Si eso pasa, ¿qué de esas chicas? Ellas ya no serán… libres, ¿verdad?]

Naigrat sabía muy bien que eso nunca pasaría. En el fondo, las chicas no eran más que bombas caminantes con ropa. Y ya que nadie más que la misma Naigrat les ponía su ropa, si el almacén de hadas desapareciera solo serían bombas caminantes sin siquiera usar ropa… bueno, como sea, nunca serían puestas en libertad sin alguna supervisión.

[Unos de la armada municipal dicen que quieren afilar sus dientes contra las Bestias.] Limeskin dijo la verdad sin misericordia. [Sus voces anteriormente se concentraron en dejarle toda la pelea con las Bestias en las manos de la Guardia Alada y las Leprechauns. Para ellos, esta es la oportunidad perfecta para seguir con su camino.]

[¿Y quieren que otras armadas se les permita mantener a las Leprechauns? ¿A cambio que la Guardia Alada reuniera a todos como lo han estado haciendo ahora?]

[Ah. No hubo más que unas cuantas voces de acuerdo dentro de la Guardia Alada.]

Ya veo. Solo con perder su posición como el consejero de armas anti-Teimerre, las Leprechauns se volvieron en nada más que ‘poderosas e inestables bombas’. No es sorpresa que hubiera algunos en la Guardia Alada que no quisieran tratar con su mantenimiento

Y también no es sorpresa que otros quisieran poner sus manos en ellas. El poder hace que las personas se sientan seguras y esos cerca de ellos se sienten incomodos. Regul Aire no era un país grande. El Noble Imperio Alado, la Federación Mercantil Elpis, el País Té Elmwood, el Bosque Boreal… no había escasez en islas y ciudades quienes desearan el poder político y militar para ponerle una mano a sus vecinos. Pero eso significaría…

[No hay forma en que deje que nuestras preciadas niñas estén en otra organización.]

Desde luego, Naigrat no podía estar certera que todos esos lugares fueran horribles. Una vida buena podía estar esperando a las chicas en alguna parte. Sin embargo, ninguno de esos lugares tendría alguien que les diera amor a las chicas como Naigrat lo hacía. De ninguna manera. La enorme cantidad de tiempo que paso en el almacén y los muchos litros de lágrimas que derramo dejaba que Naigrat lo declarara con confianza. Ella no dejaría que cualquiera les pusiera una mano.

[Todavía no ha sido decidido. No saques conclusiones.] Limeskin le advirtió.

[Pero es el probable resultado, ¿no?]

[No te apresures. Hay muchas voces en desacuerdo, incluyéndome.] Él respondió en seco. Sin embargo, él dijo más. [Pero, lo mejor sería prepararte.]

Naigrat de pronto se recordó de sus días de escuela. De recordarlo bien, ocurrió durante una clase de historia. Su Armado profesor hablaba en su usual tono difícil de escuchar.

El conflicto es lo natural para el destino de todos los seres vivientes. La paz es desconocida, y por eso es valiosa. Eso significaba que lo desconocido no podía obtenerse por darlo por sentado. Solo después de gastar el esfuerzo necesario y pagar los sacrificios necesarios para suprimir el instinto y perseguir el razonamiento podría obtenerse. Precisamente porque era difícil de obtener, la paz se veía como una cosa hermosa.

Ah, ya veo. Naigrat lo pensó luego de escucharlo. Es precioso porque naturalmente no existe. Tenemos que construirlo con nuestros propios esfuerzos… ya que lo pienso, lo mismo puede decirse por casi todo. La paz no es una excepción mágica.

Al final del día de clase, el profesor declaró esa última línea, como si de pronto lo recordara. Las cosas desconocidas siempre vienen con dificultades inmensurables. Claro, para tratar de mantener algo con dificultades inmensurables era necesario el resultado de una gran pérdida. Parece extraño, pero el precio de la paz es más que el de una guerra. Es difícil ver de dónde vendrían los costes. Esa es la razón por qué desde tiempos antiguos las personas siempre veían la paz, pero nunca eran capaces de mantenerla por tanto tiempo.

[…Por qué siempre es así…]

Luego que se cortara la comunicación del cristal, Naigrat puso su cara contra el escritorio. Nadie más que ella estaba en el cuarto. Usando eso como una excusa, enterró su cara en su manga y dejo fluir las lágrimas.

[Si no necesitan que peleen más, ¿entonces por qué no las dejan descansar? Si pueden vivir en paz ahora, ¿por qué no las dejan? Por qué no puede ser así de simple.]

Si fuera un cuento de hadas, una vez los malos fueran derrotados y el mundo fuera bueno, ese sería el final. El mundo vendría a un acercamiento para vivir con todos felizmente, y el futuro más allá de eso se mantendría sin cambiar. Para la desgracia de Naigrat, el mundo real es un poco más complicado que los cuentos de hadas. Incluso luego del fin de la historia, el tiempo sigue moviéndose. Esa felicidad ganada desapareció y se esparció. Nada termina mientras esté lleno de felicidad.

[…Willem, idiota…] Sus llanos se volvieron quejas para una cierta persona ausente. [No fuiste el que dijo que este dolor no es para sentirlo solo… no prometiste que lo compartiríamos nosotros dos…]
Naigrat se dio cuenta de lo lamentable de sus quejas, pero ya ni le importaba. Nadie más que ella estaba en el cuarto. Sus quejas no molestarían a nadie, ni llegaban a los oídos de las personas directamente.

Shuumatsu Nani Shitemasu ka? Isogashii desu ka? Sukutte Moratte Ii desu ka? vol5 cap2.3


Un Indeseado Regreso

Había un chico malo. Entonces un chico fuerte llego y lo derroto. El mal desapareció del mundo, y todos fueron felices.

Muchas historias empezaban de esa manera, y muchas terminaban de esa manera.

Su historia, por desgracia, no siguió ese patrón. No tuvieron un colosal mal al cual culpar por toda la miseria del mundo, ni tenían la fuerza para aplastar a tal mal. Su historia empezó en un lugar levemente extraño, y seguramente siguieron sus pasos mientras vagaban por la oscuridad antes de terminar en su destino final.

En el cielo sobre la 11ava Isla Flotante, una nave con la apariencia de un barco de expedición civil regular volaba dentro de unas gruesas nubes de tormentas. Toda la nave mostraba signos claros de desgaste y rasgaduras. El polvo demostraba un peculiar patrón de manchas luego de recibir el tratamiento necesario por descender a la superficie tantas veces. Los propulsores derecho e izquierdo levemente se diferenciaban, y los cerradores se habían descompuesto por los tantos vidrios en las ventanas al lado de la nave contando las numerosas grietas. En el casto, la cara de un gato negro y las palabras ‘Compañía de Aventureros Batou’ se pintaba.

Si una persona culta viera esta nave de cerca, notaría unas cosas extrañas en la apariencia exterior. Por ejemplo, a pesar de estar todo sucio, el polvo lo hacía ver casi como nuevo sin signos de daño. Además, la nave parece volar estable, incluso con todas las partes malcasadas y juntas en un apuro. Los cerradores que colgaban del lado de la ventana se veían tan sólidos en contraste a todo lo demás. Y más que nada, el tremendo rugido obviamente le pertenecía al hechizo quemante del reactor, por completo fuera para una pequeña nave civil.

En decir, contrario a la apariencia, esta no era una aeronave civil ordinaria. El nombre oficial era ‘Captador del Mañana Número 7’, y le pertenecía a la flota de Fuerza Aérea Nacional de Elpis en la 13ava Isla Flotante.

Dentro de la cabina, un soldado Frogger revisaba el número de metros y calibradores en la pared con sus ojos. Todos lo veían mecánicamente, desplegando sus usuales y estables números. Buena navegación. La aeronave llegaría al Primer Distrito Puerto de la 11ava Isla Flotante para el amanecer. Luego de eso, fueron capaces de saquear a los investigadores de la Armada de Defensa Nacional.

[Discúlpeme, Oficial.] El Frogger volteó su cabeza. [Realmente deberíamos llevar ese equipaje. Es contra nuestras órdenes, pero es simplemente peligroso.]

[Hmph. ¿Te acobardaste?] El oficial Lucantrobos lo dijo en un tono burlón con sus colmillos por fuera.

[No, es solo que es… un poco desagradable. Especialmente en el segundo y tercer cuarto de carga. Nunca antes había escuchado de una Bestia así.] El Frogger tembló. [No necesitamos saber qué tipo de desastre puede causar.]

[No hay qué temer. Solo necesitamos confiar en el comandante asistente y su plan.]

Al mencionar al comandante asistente, los ojos del Frogger se estremecieron ligeramente. [No, no es qué dude de ti, es solo que…]

[En primer lugar, esos que dicen que las Bestias son tan peligrosas son los de la Guardia Alada. Y obtienen el pago por pelear con esas cosas ‘peligrosas’. Sería tonto confiar en su palabra.]

[¿…A qué te refieres?]

[Su enemigo declarado es muy peligroso, pueden sacarle más dinero a sus patrocinadores. Y ya que tienen un monopolio en el campo de batalla, nadie puede exponer sus mentiras. En otras palabras, sobre exageran la fuerza de las Bestias para su propio beneficio.]

[¡Pero, eso no puede ser!] La voz del Frogger temblaba. [¡Las islas en realidad se hunden, ¿lo sabías?! ¡Mi hogar estaba en la Isla 15ava!]

[Claro. Si ellos lo miran como que ganaran fácilmente, sería la ruina de todo su plan. Por ese propósito dejan unos sacrificios, incrementando la etiqueta de la credibilidad de ese ‘peligro’. A eso le llama actuación.]

[Pero, eso—]

[Y respecto a los Salvadores que son asesinados abajo, ¿qué más esperabas de unos civiles inexpertos? No hay razón para que soldados experimentados como tú y yo nos asustemos más de lo necesario.]

[Ah…]

[Incluso si fueran peligrosas, nuestras técnicas de barrera le suministran a los faltos de poder. Nosotros ya desmentimos esa gran mentira que no pueden ser controlados.]

El Frogger se cayó.

Con un bufido, el Lucantrobos continúo. [Comprendo que estés preocupado por el futuro de Regul Aire. También entiendo que te preocupes por llevar objetos prohibidos a la poblada 11ava Isla Flotante. Sin embargo, necesitas pensarlo más simplemente.]

[¿Simplemente?]

[Recuerdas las palabras del comandante. Debemos pelear y reclamar nuestro futuro con nuestras propias manos. ¿Hay algo de más con sus palabras?]

[Ah… n-no.]

[Claro que no. Es cierto. Esa es la justicia. Y no hay verdad ni justicia en la Guardia Alada, quienes monopolizan las batallas con las Bestias.]

[Eso—]

[Para traer la justicia, los sacrificios algunas veces son necesarios. Esa es la realidad a la que no debemos apartar nuestros ojos. Y así que debemos seguir el camino al fin de la valentía. Esta es la responsabilidad y orgullo de cada soldado en la Fuerza Nacional de la Defensa Elpis.]

[Eso es.]

No puede ser cierto, el Frogger pensó. Él sintió que algo estaba mal con el argumento del oficial. Pero, él no pudo precisar qué era. Si él no podía encontrar lo que estaba mal, quizás era lo correcto después de todo, y si duda no era más que un vergonzoso comportamiento que resulto de su cobardía.

[Comprendo. Por favor olvida lo que dije antes.]

[Eso haré. Me alegra ver la flama de la valentía en ti.] El Lucantrobos le dio una asistencia de satisfacción.

Uno de los cuartos de carga de los cuatro se veía casi como un bosque. Muchas capas de placas de acero con un delgado recubrimiento plateado en la parte de afuera servía como muros. Incrustado en el suelo, madera, mineral, y fragmentos de huesos de varios colores formaban tres círculos concéntricos. Representaban al sol, la tierra, y la vida, creando una réplica diminuta de todo el mundo junto.

Esos anillos formaron un simple pero fuerte manto de barrera múltiple. En su núcleo, técnicas de barrera se referían a la habilidad de crear y mantener un muro cuyas particiones estaban fuera de una parte del mismo mundo. Una vez la barrera se completará, el interior se volvía en un mundo completamente diferente desde fuera. Esto causaba una ligera variación en las reglas de las dos áreas, las cuales se hicieron prohibidas para cruzar entre ellas. Los muros de esta manera no se rompían, no importaba cuánta fuerza física pudieras aplicarles. Y así como un lobo en una pintura no podía saltar a atacar al artista, todo dentro de la barrera no podía dañar el exterior.

Dentro de tal barrera, en uno de los cuartos de carga, algo puesto en el suelo, algo que tomó la forma de un hombre de cabello negro sin marcas.

[Uu…]

Emitiendo un bajo gruñido, casi como un grito. Probablemente se dio cuenta que fue atrapado, y que probablemente notó que no era capaz de romperse fácilmente. Sin dejarle otra opción, el cuerpo se enrollo y endureció por la angustia de ser encerrado en ese pequeño mundo.

— Un violento impacto repentino sacudió el barco.


[¿Qué? No me digas que eso era una piedra dragón flotante.] El oficial Lucantrobos lo dijo con el ceño fruncido.

[No, solo era una vieja piedra normal. No veo nada con todas esas nubes rodeándonos.] El Frogger lo dijo. A pesar de la situación, su voz no mostraba signos de nerviosismo. Él reviso todos los calibradores con sus grandes ojos, luego dijo. [No es gran problema. Este es un barco de la armada. Un impacto de ese calibre no nos hundirá. El trabajo de pintura en el exterior pudo haberse caído, y el mantenimiento puede complicarse luego, pero eso es todo.]

[Ya veo. Es una lástima. Les tomara más que una cantidad normal de alcohol. Y si retraemos esas fórmulas, entonces el manejo será algo molesto.]

[Bueno, estoy seguro que pudiste imaginarte algo… ¿hm?]

Los dedos del Frogger tocaron uno de los calibradores. Mostrando una leve irregularidad al grado de inclinar los monitores de varios lugares por el barco.

[¿Qué sucede?] El oficial lo pregunto.

[Ah… el marco del barco probablemente se encorvo un poco. Para un civil le costaría una fuerte cantidad de 6, pero ya que estamos en la armada, deberá estar bien.]

[No no, eso significa que vamos a necesitar alcohol para el mantenimiento de estos chicos.]

[Estoy seguro que encontraremos una—] El Frogger vio arriba. [¿No escuchaste algo ahora?]

[¿Hm? ¿De qué estás hablando?]

[Pensé que escuché algo aplastándose por allí.] El Frogger volvió su mirada a la puerta. Más allá de esa puerta, y bajando el pasillo, yacía el segundo cuarto de carga.

[¿Estás seguro que no es tu imaginación?]

[Hmm, quizás.]

La evaluación del Frogger de la situación era correcta. El impacto que sacudió el baro no fue debido a nada más que a una pequeña piedra flotante, o un bombardeo de una nave enemiga escondida entre las nubes, o un espía que empezaba a destruir el barco, y no la carga en el cuarto de carga que iba a alborotarse.

Su juicio de los daños también fue correcto. El impacto levemente deformo la quilla de la nave, causando una pequeña distorsión estructural por el barco. No fueron mayores alteraciones al vuelo que pudieran causar tal leve daño. De hecho, si una nave civil recibiera tal daño, los costos de reparación probablemente excederían los méritos ganados solo para arreglarlos.

Todo eso era correcto. Sin embargo, el Frogger no comprendió que las técnicas de barreras que le usaron en el cuarto de carga iban bien. Él no sabía que la Defensa Nacional Elpis no podía confiarse de producir a tal escala pequeñas barreras con su actual tecnología. Él no era consciente que la barrera que se usaba en el cuarto de carga detrás de él era un mero prototipo, no garantizaba el soportar el actual uso. Él no entendió la implacable delicadeza que se necesitaba para crear y mantener todo un nuevo mundo.

El Frogger leyó los documentos. Él conocía de las técnicas de barrera. Sin embargo, todavía no lo comprendía. Bueno, incluso si lo hizo, el resultado no cambiaría.

De pronto, un tercio de la aeronave de la armada Captador del Mañana Número 7 literalmente había desaparecido. En un instante, lo que una vez fue la nave se desmorono a una tierra cenicienta antes de fluir fuera de las nubes de tormenta y desvanecer.

El balance se perdió, el barco se inclinó hacia adelante. Las partes que no se afectaron por la explosión inicial empezaron a rasgarse por su propio peso. Incapaz de soportar la fuerza de torsión aplicada, uno de los propulsores salió del barco y se fue volando. El hechizo de reactor, perdió la presión de salida, empezando a arrojar flamas por la explosión.

Los gritos y llantos de los pasajeros solo fueron hasta hace un momento antes que desaparecieran en la torrencial lluvia.

Y entonces, la Captador del Mañana Número 7 empezó a descender.

[Mira, una estrella fugaz.]

En la parte sureste de la 11ava Isla Flotante yacía la gran ciudad de Collinadiluche. A pesar de la fuerte tormenta, hubo unas personas que vieron al cielo cubierto densamente de nubes. Y esas cuantas personas lo vieron; una bola colosal de flamas brillando lo suficiente para perforar las nubes.

[Un deseo, un deseo, umm…]

Una verdadera estrella fugaz que no debería ser visible bajo las oscuras nubes. Pero, ninguna de las personas que vieron al cielo lo noto. Simplemente remarcaron cómo brillaba, o por cuánto se quedaría.

Una de esas personas, un joven Ayrantrobos con problemas para dormir, se apresuró decir un deseo mientras veía pasmado a la estrella fugaz por la ventana de su cuarto.

[Espero que Regal Aire se quedé pacifica por siempre y para siempre.]

Un tremendo ruido resonó por el aire, seguido de una explosión por la onda de choque. Tres árboles cayeron como domino, mientras la suciedad y rocas se esparcían desde el suelo. Una masiva columna de negro humo se levantó de la oscuridad de la tormenta más allá del cielo. A pesar de la lluvia, las rugientes flamas no mostraban signos de debilitarse.

[Uu…]

Unas chispas salieron de los ardientes escombros de la aeronave, un joven, o más bien algo que parecía ser un hombre, aterrizo en el suelo. Retorciéndose de dolor, no solo por el impacto de caer desde un lugar alto, sino también de los rabiosos impulsos destructivos que salían dentro de su corazón.

[Corran… para el…]

Estirando esos temblantes brazos, lentamente se movía arrastrando el cuerpo por el suelo. Entendiendo que no podía estar allí. Sin el razonamiento para suprimir los gritos internos para esos instintos. Podía sentir que ese deseo gradualmente le devoraba la mente. Necesitaba arrojarse por el borde de la isla tanto como fuera posible.

Vacilante a la dureza del cuerpo, sabiendo que una caída al suelo desde tal altura podía significar la muerte. Pero si muriera, no sería capaz de ascender al cielo, y eso era lo más importante de todo. No sabía en qué dirección del borde tirarse. La fría lluvia y la gruesa oscuridad hacían a los cinco sentidos restantes inútiles. Simplemente arrostrando un brazo a la vez sin pensar.

[…Hey.]

La voz de un hombre se mezclaba con el sonido de la constante lluvia golpeando. Girando la cara a la fuente, avisto el escenario de un hombre sosteniendo una antorcha quemándose. El hombre llevaba a otra persona más pequeña en su espalda.

Destruir.

Conducido por el instinto, tomo una rama de un árbol de oliva con la mano derecha con un chasquido seco. Al siguiente instante, ya no se sentía más el puño apretado. Liberando el mango, un puñado de arena se mezcló con el agua de lluvia que caía al suelo. Entonces, luego de un corto retraso, el árbol de oliva, cuyo tranco de la mitad había sido jalado por el suelo, cayó con un chirrido que parecía un grito de dolor.

[No… vengan…]

Siempre que llegaba a la vista, la urgencia de destruir controlaba su mente. Se cubría ambos ojos con la mano izquierda en un intento por resistirse.

[¡Corran… es muy… tarde!] Incapaz de verlo, simplemente grito en la dirección donde el hombre solía estar parado.

[Wow, realmente eres Willem, huh.] La voz del hombre parecía acercase, de no muy lejos. Se oía claramente el sonido de unas botas de cuero pisando el suelo para acercarse. [Bueno, no es como que lo dude. Es algo difícil de creer tan de golpe… y quiero decir, han pasado 500 años desde ese grito.] El hombre parecía hablarle casualmente a la persona a su espalda.

¿Qué haces? Corre y huye. A este paso, no lo harás a tiempo.

[¡No te… acerques… más!]

[…Espera, Willem, ¿todavía tienes una parte de consciencia?]

Sí. Pero ya no por mucho. No tenía las fuerzas para responder a esa pregunta, ni tenía la compostura para reconocer al extraño hombre que lo preguntó.

[Apenas, huh. Ya veo que eres el mismo lunático de antes.] El hombre lo dijo con un chasqueo mientras llego directo al frente de esos ojos.

[Sí, lo sé, ya lo sé.] Él lo dijo a la persona detrás de él. [No es como que quiera abandonarlo. Pero ¿realmente sería lo mejor para él? Sabes eso puede hacer que sufra más, ¿cierto?] Un breve silencio le precedió mientras el hombre esperaba la respuesta de su compañero. [Bueno, es cierto. Bien, cederé por esta vez, princesa egoísta.]

Entonces, con la cara y el tono calmo, el hombre hablo otra vez. [Sé agradecido. Mi poder fue drenado hace tiempo, pero soy un buen maestro, haré otra vez maravillas para ustedes chicos.] Él gentilmente coloco su palma en la frente de la cosa que parecía un hombre. [Esta es la primera y última vez que lidie con una Bestia. Es un tratamiento especial. Serás puesto a dormir por mis manos.]

Sin comprender las palabras del hombre, pero por fin notó una cosa: conocía al propietario de esa voz. Una vez, hace tanto, en algún lugar, converso íntimamente con esa voz. Una vez en la vida, vio en alto al propietario de esa voz con admiración, y quizás esa admiración se mantenía ahora en una forma. Que repetidamente le decía que nunca se volviera en ese tipo de adulto, tuvo que mantener esa admiración en mente.

[Levanta la mirada a la luna en una noche sin estrellas.] El hombre habló con un peculiar tono de entonación, casi como si recitara un antiguo poema.

Sintiendo algo extraño escurrirse de las palmas del hombre mientras pronunciaba esas palabras. La intuición le decía que es algo extraño, o incluso peligro, que estuviera ocurriendo. Aunque, sin cambiar.

[Dejemos que el cieno de la noche envuelva tus ojos.] El hombre lo cantó tranquilamente, como si le diera una orden.



Luego, al siguiente instante, la consciencia del hombre se puso en blanqueo.

Shuumatsu Nani Shitemasu ka? Isogashii desu ka? Sukutte Moratte Ii desu ka? vol5 cap2.2



La que Una Vez fue Nephren

Pellizco pellizco pellizco.

Ella sintió un pequeño y suave pellizco repetido en sus mejillas.

[Hey, despierta.]

Al ignorarlo, el pellizqué solo se aceleraba. Extremadamente fastidiada sin razón alguna, ella apreciaría grandemente algo más de sueño.

[Hey, despierta.]

Un pequeño sonido resonó cerca.

[Vamos, ¿puedes despertar de una buena vez?]

¡Cállate y vete! Ya te lo dijo… o quizás ella no le dijo nada, pero como esa, ella estaba cansada. Quería dormir más, mucho más.

[Si te quedas durmiendo aquí, atraparas un resfriado, ¿sabes?]

Ahora que este enfermero lo menciono, ella notó por primera vez el frío que la rodeaba. Sentía como todo su cuerpo fuera empapado en agua fría. Ni un solo buen sentimiento. Ella quería una suave manta y una cálida almohada.

Sin pensar en el confortante petate que pasaba por su cabeza, Nephren lentamente abrió sus—

Destruir destruir destruir destruir destruir destruir reclamar—

[¿¡—Ah!?]

Abrumada por los repentinos impulsos destructivos amenazando el arrebatarle su consciencia, ella cerró sus ojos otra vez en pánico. La tempestad de los impulsos gradualmente se apaciguó. ¿Qué fue eso? El miedo racional que Nephren contenía en lugar del irracional torrente de emociones. Algunas cosas desconocidas dentro de ella. O no, era más como que ella hubiera cambiado en algo desconocido.

[Oh cielos, mira lo que te pasó.] Una voz desconocida lo dijo. Sonaba a que le pertenecía a un joven de edad media.

[¿…Quién eres?]

[Hablamos antes. Primero que todo, trata de abrir solo tu ojo derecho.]

[Pero…]

[Está bien. Confía en mí.]

Nephren sabía que no se confiaba en los extraños, pero ella no notó hostilidad de la voz, y ciertamente no podía seguir temblando con sus ojos cerrados por siempre. Preparada para lo peor, ella cuidadosamente hizo lo que la voz le dijo. Poco a poco, su campo de visión se abrió. Justo en frente de ella, un pez escarlata volaba.

[……Umm……]

[¿…Te sientes bien? ¿Puedes ver?]

[Mis ojos se descompusieron. Veo a un pez volar.]

[Oh, entonces tus ojos deben estar normales. Lo viste, puedes ver mis preciosas escamas, ¿cierto?]

El pez realizo una voltereta en medio del aire. Las escamas rojas y plateadas brillaban. Como lo prometió, fueron una vista fantástica y bella.

Para esos extraños impulsos de antes, no desaparecieron por completo, pero parecía que se calmaron un poco. La constante urgencia ruante en la parte trasera de su mente era molesta, pero no era gran problema.

¿Dónde estoy? Nephen dio un vistazo. Sucios muros la rodeaban en todas partes, elevándose en el cielo como acantilados. A la sombra de un claro charco de agua que se reunía a sus pies, sumergiendo la mitad de su cuerpo. Más que eso, una larga grieta pasaba por el techo, exponiendo más al cielo.

[¿Nos caímos desde allí?] Nephren pregunto.

[Es lo que parece.] El pez respondió.

[Hace frío.] Ella dijo temblando.

[Te dije que atraparías un resfriado durmiendo así… bueno, probablemente no tengas que preocuparte de eso por el resto de tu vida.] El extraño pez decía cosas extrañas.

[¿A qué te refieres?]

[Bueno… lo hablamos antes. Primero mirémoslo de esa manera. Quedarte aquí por siempre no es muy divertido, y empiezo a extrañar el sol. Esta área originalmente está llena de hoyos, y el suelo debe ser débil. Es como este gran hoyo. Si lo intentamos por esos lugares, estoy seguro que saldremos eventualmente.]

[Nn.]

Con su ojo izquierdo aún cerrado, Nephren incinero Venom. Brillantes alas cenicientas se esparcieron de su espalda. El Venom trabajaba sin problema, o quizás algo más débil de lo normal. El cuerpo de Nephren flotaba del suelo.

[…Hey, ¿por qué no dijiste que podías volar antes?]

[Me adelantaré.]

Con un aleteo de sus alas ilusionaría, Nephren despego de la superficie.

¿Por qué sigo viva? Nephren se lo pregunto. En esa batalla en el Plantaginesta, ella recibió heridas mortales y cayó al suelo. Entonces, unos segundos antes de su muerte, ella y Willem fueron atrapados en un raro mundo barrera. Cuando eventualmente destruyeron ese mundo, ella saltó a esta oscuridad rara que trago a Willem, y cerca de la mitad se fue.

No importa cuánto lo pensara, cualquier hada normal habría muerto 3 o 4 veces durante eso. Y Nephren Ruq Insania, no tenía habilidades especiales como alguien como Kutori, era un hada normal.

Viendo debajo de su cuerpo, Nephren vio que su uniforme se hizo pedazos y apenas se parecía a la forma original, pero ella no vio ninguna herida. Dado el tiempo que había pasado y la severidad de las heridas que consiguió durante la batalla, una recuperación normal era imposible. Casi parecía más probable que de alguna manera su consciencia se hubiera movido a un nuevo cuerpo. Sin embargo, ambas explicaciones parecían ser ridículas.

Parada en la superficie del suelo, Nephren notó la falta de viento. Viendo arriba, el mismo cielo azul que veía en Regul Aire la saludaba. Aunque, a diferencia de Regul Aire, una cenicienta planicie se esparcía en todas las direcciones tanto como los ojos pudieran verlo.

[…Realmente no hay nada aquí…] El pez flotante a su par lo dijo.

Ignorando su compañía, Nephren busco la figura de una cierta persona, pero encontró el vacío. [Willem no está aquí.]

Estuvieron juntos todo el tiempo. Cuando entraron a la ilusión, y cuando la destruyeron, Nephren siempre había estado en brazos de Willem. Incluso si algún impacto presionara a Nephren a alejarse, no pondría mucha distancia entre ellos

[Tampoco veo a mi compañero en ningún lado. Su cuerpo no está en condiciones de moverse… me pregunto a dónde se habría ido.]

Volviendo a su lado, Nephren examino al extraño pez otra vez. Grande. Era la primera palabra que pasaba por su mente. Aunque no tan grande para tragarse a Nephren, el pez de seguro podría estrangular a Nephren a muerte si la abrazara. Sin más, el pez usualmente viviría en el agua. Ella leyó acerca de los peces voladores en libros antes, pero eran peces pequeños los cuales nadaban por el aire en grupos. Ella nunca escucho de un pez volador así de grande antes, mucho menos un pez que hablara.

[¿Y quién eres?]

[Hmm… asumo que es tiempo para presentarme. Mi nombre es Carmine Lake. Como puedes ver, soy del Poteau quien gobierna los vientos y las lluvias.]

[¿Huh?]

Poteau. Nephren leyó de ellos en un libro antes. Son Dioses que servían a los Visitors y los responsables de crear directamente al mundo. Es decir, seres muy poderosos. Pero, no realmente tan así. Digo, si alguien de pronto te dijera que eres un Dios, probablemente, al menos dudarías en creerles. Además, ¿’cómo puedes ver’? Todo lo que Nephren podía ver era un pez volador sospechoso. Ciertamente, el pez no era normal, pero ella no podía sentir algo como un divino aire.

[Ya veo…]

[Sí.] El pez bailo felizmente. [Oh, pero no te hagas una idea equivocada ni nada. No siempre fui así. Solía ser una forma muy hermosa, majestuosa y magnificente.] Ignorando la desinteresada cara de Nephren, el pez continúo. [Perdí eso hace 500 años. Desde entonces, no puedo mantener mi presencia sin residir en la consciencia de alguien. Me he reducido a esta lamentable forma de ilusionaría.]

Forma ilusionaría. Nephren nunca escucho de ese término antes, pero podía inferir lo que significaba. [Así que en otras palabras… ¿tu cuerpo no es real?]

[Eso es. Solo puedes verme, y solo puedes escuchar mi voz. ¿Y bien? ¿No te sientes con suerte por tal exclusivo privilegio?]

[…Para nada.] En primer lugar, ya que nadie más parece estar cerca, la exclusividad no tenía mucho significado. [¿Y por qué un Dios vino a mí?]

[¡Sí, es exactamente de lo que necesitamos hablar!] El pez levantó la voz y aleteo su fina cola. Molesto. [Tuve a un huésped antes que tú. Estuve con ella todo el tiempo dentro de ese mundo barrera.]

Mundo barrera. Ese eterno jardín miniatura el cual Almaria, el Shiantor, creo para atrapar a cada residente de Gomag dentro de él.

[Pero entonces ustedes llegaron y aplastaron ese mundo barrera. El impacto de ese momento me sacó de la consciencia de mi huésped. Sobre eso, la perdí de vista…]

[¿Eh?]

[Por ese segundo de pánico, pensé que solo desaparecería, pero entonces te vi cerca. Y así es como terminé dentro de ti.]

Espera espera… ese mundo era una prisión, y una especial prisión, atrapando a un gran número de Enmnetwyte. Tomando eso en cuenta, que el auto-proclamado Poteau también fuera atrapado allí no sorprendió particularmente a Nephren. Sin embargo…

[¿Cuánto tiempo estuviste allí?] Nephren pregunto.

[Un muyyyyyy largo tiempo.]

[Si ya perdiste tu cuerpo físico, cuando tu consciencia salió de la barrera, no debiste ser capaz de vivir.]

[Mh, es por eso que estuve en un apuro antes de encontrarte.]

[No, no es eso. Dijiste que tenías un huésped. ¿Está bien?]

[Oh cielos, ¿te preocupas por alguien que nunca has conocido? Qué buena. ¿O puede que te diste cuenta que mi huésped no es un completo extraño para ti?]

Creo que este pez está perdiendo—espera, ¿qué? Las palabras del pez sorprendieron a Nephren haciendo que abriera accidentalmente su ojo izquierdo ligeramente.

Destruir destruir destruir destruir destruir—

[Agh…]

Ella lo cerró de inmediato. Aunque solo fue por un segundo, el intensó dolor se mantuvo en su cabeza, como si alguien la hubiera golpeado con un martillo gigante. Ella se acuclillo en la tierra y se aguantaba el dolor.

[Sé cuidadosa, ¿bien? Un mal movimiento y podrías salir de control.] El pez le advirtió.

[¿…A qué refieres?]

[El alma del Shiantor probablemente está dentro de ti, igual a cómo estoy en ti. Bueno, las Bestias no tienen sentido propio, así que es más como un fardo de deseos e impulsos.]

Deseo. Impulso. Nephren ciertamente los sentía rugir dentro de ella. [¿Me convertiré en una Bestia como esos Emnetwyte?]

[Ah… no, probablemente no. Aunque no en una forma física, hablando así, tu cuerpo todavía es fundamentalmente tuyo.]

[Eso es infinitamente cercano a los seres humanos luego de tantas reencarnaciones, pero no te convierte en un humano completo. E incluso si tu mente se alocara, no creo que tu cuerpo se aparte. Probablemente.]

…No lo entiendo.

Luego de caminar un poco, encontraron rastros de un campamento. Un anillo de piedras rodeaba una pila de leña quemándose. Al lado yacían numerosas cajas de madera y latas medio quemadas en la arena.

[Qué descorteses turistas. Esta tierra no es un basurero.] Carmine Laki comento casualmente. Nephren empezó a darse cuenta que ella no necesitaba seguir hablando con ese pez.

Esas ruinas probablemente son marcas del campamento de algún salvaje. Quizás desenterraron más tesoros de los que esperaban en su expedición y terminaron abandonando carga innecesaria de la aeronave. Nephren recogió una lata cerca. Era lo suficientemente pequeña para poderla llevar del brazo. El contenido ya estaba vacío. Por otro lado, la arena ya había desgarrado la escritura, pero Nephren se las hizo para componer las letras.

[Provisión Armada Tipo Estándar L7—M]

[Provisión Armada…]

Por un momento, la posibilidad que esas ruinas pertenecieran al Plantaginesta pasó por la mente de Nephren. Sin embargo, se corrigió. Luego que la nave partiera, el Shiantor apareció. Con tal poder, el poder de volver a todo y nada a arena, meras latas no habrían sobrevivido. El campamento se había colocado un tiempo después que Willem asesinara al Shiantor y rompiera el mundo barrera.

[¿Cuánto tiempo estuve durmiendo en el subterráneo?] Nephren pregunto.

[Cerca de 10 días.] El pez replicó casualmente.

[Aunque no tengo hambre.]

[Bueno, la presencia de la última Bestia reside en ti. Tu cuerpo todavía no es el apropiado.] Otra respuesta casual. [Hmm… justo ahora, te transformaste en una Bestia por un rato. Que no envejece o muere… pensándolo de esa manera, sería más fácil de entenderlo, ¿cierto?]

Ciertamente, eso hacía más fácil para que Nephren comprendiera por qué no estaba muriendo del hambre. Sin embargo, ella exactamente no quería entenderlo.

[¿¡Así que… soy inmortal!?]

[En una forma. No eres indestructible, así hay unas cuantas formas para que eso pasara.]

[Ya veo.] Qué ironía, pensó Nephren. Ella se había preparado para morir. Lo había aceptado, y solo se había alejado un paso más varias veces. Pero ahora, las cosas se volvieron de alguna manera exactamente lo opuesto a lo que se había preparado.

[…Supongo que ya no tengo un hogar al que regresar.] Nephren murmuro.

Por un poco o no, una Bestia es una Bestia. Ella ya no era bienvenida en Regul Aire. Esos días en el almacén de hadas, esa vida despreocupada, ahora parecía mucho más lejana.

[¿Estás bien?] Pregunto el pez.

[Nn.] Nephren le dio un gruñido que ni confirmaba o negaba que estuviera bien. Después de todo, realmente no sabía qué responder. Ella sacó una pieza de tela roja de una de las cajas de madera enterradas en la arena y lo envolvió en un lugar de su andrajoso uniforme militar.

Caminaron por la arena en días. Bajo la influencia de la Bestia en su interior, el cuerpo de Nephren ya no sentía el cansancio. Ella podía caminar por siempre si ella quisiera. Pero, nunca se sintió así. Unas horas o más, se detuvieron y descansaron en unas rocas cercanas. La noche llegaba, ella yacía en la tierra con los ojos cerrados. Por fortuna, su cuerpo no había olvidado cómo dormir. Ella ya no se cansaría, pero, podía dormir. Podía soñar. Sus recuerdos un día desaparecerían todos en la arena cenicienta, pero para empezar, ella podía calentar su corazón con recuerdos del pasado.

Una vez, ellos se cruzaron con un grupo de Bestias. Sobre la gentil arena soplando, alrededor de 10 Auroras tomaban el sol, con sus cuerpos como cuerdas descansado verticalmente y sus agujas contrayéndose. Cuando Nephren se aproximó, no mostraron respuesta. Incluso si los molestaba, ellos retorcían sus cuerpos en molestia, pero no atacaron.

¿Creen que soy una de ellos?

Las Bestias no requerían de comida. Acordemente, no cazaban a las otras. Ellos no dejaban de destruir otras formas de vida, pero en un lugar con solo Bestias, se comportaban increíblemente calmadas, contradictorio a su usual reputación.

Quizás ese era el significado original de las Bestias. Quizás su fuerte deseo por este estado de paz era precisamente lo que los llevaba a eliminar a los seres exteriores que perturbaran su tranquilo reposo. Quizás eso es lo que realmente intentaban hacer, y cuando no había exteriores cerca, simplemente pasaban su tiempo relajándose.

Nephren tomo a una Aurora pequeña y trato de darle un abrazo. Se retorcían en resistencia, pero no le hicieron nada con sus agujas.

[Esto no es bueno.] Carmine Lake murmuro. Su personalidad no iba bien con la de Nephren, pero en esas planicies de tierra vacía, el pez apreciaba una conversación con su compañera. [La presencia de Elq es muy lejana. No solo eso, parece que están en el cielo.]

[¿…Tu preciado huésped que mencionaste antes?]

[Sí, sí.]

[Por cierto, ¿te refieres a Regul Aire?]

[Puede que sea el caso…] El pez hundió sus hombros. [Nephren, ¿puedes volar allí?]

[…Puede que sea capaz.]

Normalmente, eso sería una proposición ridícula. Dada la distancia y altitud, sería imposible para las hadas regulares. Sin embargo, Nephren ahora no era un hada regular. Ahora su cuerpo ya no conocía el cansancio, podía volar continuamente sin dormir tanto como quisiera.

Sin embargo, ella dudo en hacerlo. Claro, Nephren sabía que pasaría de hacerlo, una casi Bestia, acercándose a Regual Aire. Ella y las otras Leprechauns existían por el solo propósito de proteger Regul Aire de las amenazadoras Bestias. Ella se imaginó a Aiseia y Lantolq con sus alas ilusionaría esparcidas, apuntando la punta de sus armas Excavadoras directo a Nephren.

[…No quiero.]

[Vamos, ¿por favor?]

[No. Si quieres ir, ve tú solo.]

[¡De poder ya estuviera allí! ¡Pero no puedo! ¡Solo éxito en tu mente!] Carmine Lake danzo en exasperación. [Ugh, por fin salimos de esa estúpida barrera, y mira el desastre en el que se volvió! ¡Apuesto que Ebon Candle y Jade Nail están en algún lugar jugando y teniendo momentos felices… llévame con esos idiotas!]

Me pregunto dónde está Willem, Nephren pensó, ignorando a las quejas del auto-proclamado Poteau. Ella no sabía de esa persona Elq, pero Willem definitivamente estaba en algún lugar en el suelo. Claro, ella no era optimista en creer que Willem fuera su antiguo yo. A diferencia de Nephren, él era un Emnetwyte puro. Luego que esa cosa negra, el alma del Shiantor, entrara en él, él no sería capaz de mantener su sentido del yo. Ella no encontraba difícil el imaginarse que la Bestia tomaría su mente y cuerpo, y que él se transformó en un ser completamente diferente.

Aunque.

Almaria contaba con ella.

Nephren quería estar del lado de Willem. Incluso si ahora fuera una Bestia, quería acurrucarse con él. Varada en la vasta tierra cenicienta, Nephren no podía pensar en otros deseos para su futuro.