miércoles, 12 de diciembre de 2018

Mushoku Tensei 49

Capítulo 49 - La Semana en Milis-Sion

1ª Parte

Tras alcanzar un consenso sobre lo que hacer a partir de ahora, decidí hacerle una visita a Paul al día siguiente, aunque no lo encontré en su posada. El posadero me dijo donde se encuentra la base de operaciones del grupo de búsqueda, por lo que me dirigí allí.

El edificio tenía las típicas 2 plantas que tenían el resto de edificios; y dentro, en una habitación bastante similar a una sala de conferencias, encontré a Paul haciendo algo bastante seriamente.

Él, junto a otras 10 personas aproximadamente, se encontraban discutiendo sobre una cosa u otra; intento entender de lo que hablan, y parece que están organizando un proyecto importante.

Desde que le he vuelto a ver en Milis-Sion solo lo he visto borracho o con resaca, pero viéndolo trabajar con tanto ahínco hace que le vea mucho más molón y digno de confianza; simplemente tuve mala suerte de encontrármelo en ese estado, no es que hubiera estado todo el día bebiendo sin hacer nada.

O eso pensé, pero al seguir escuchando su conversación, parece ser que Paul estuvo bebiendo casi todo el mes anterior y no se presentó a su puesto en todo ese tiempo. De hecho, ayer fue la primera vez que volvía a encargarse de sus obligaciones tras recuperar su motivación.

No me extraña que lo que quería era causarme una buena impresión, pero vamos, básicamente es gracias a mí que el tipo este ha vuelto al trabajo.... ¡¡Ohh, Dios...!! ¡por qué me hiciste ser tan cautivador que consigo semejante efecto hasta en mi padre...![47]

Mientras terminan lo que están haciendo, decido esperar a que Paul pueda hablar conmigo; pero como lo único que estoy haciendo es esperar sentado sin hacer nada, decido echarle un vistazo al resto del edificio. Y en una habitación, de casualidad encontré a Norn jugando.

Era una habitación en la que se encontraban varios niños, incluida Norn, de edades similares. Estaban jugando a construir cosas variadas con bloques de madera, lo que me lleva a pensar que esta habitación es una guardería o algo similar.


"Hola."


Nuestras miradas se cruzaron, y dejándome llevar, levanté la voz y la saludé; lo que llevó a que se quedara algo sorprendida, aunque de inmediato me miró muy enfadada y me lanzó una pieza de madera que agarré por acto reflejo.


"¡Vete!"

Mushoku05 07.png

Está claro que no quiere ni verme.

Vamos a ver, he debido de hacer algo para que se ponga así, y lo único que me viene a la mente es la discusión y pelea con Paul... vale sí, es eso, no hay duda.


"Ehh... Ya he hecho las paces con papá, ¿no te lo ha dicho?"


Intenté que se calmara, pero...


"¡Mentiroso!"


Norn me gritó con fuerza y salió corriendo por la puerta.

Parece que me odia bastante...

Comprender esto me deja un tanto en shock, por lo que decido volver a la de facto[48] sala de espera, hasta que Paul termine. Pero al sentarme en una de las esquinas, pudiendo ver el interior de la sala de conferencias a través de la puerta; noto como varias miradas furtivas van en mi dirección. Entre los que me miran, distingo a algunos de los que confundí como secuestradores el otro día.

Como era de esperar, me guardan rencor...

Sintiendo muy incómodo mientras esperaba, veo aparecer a una persona muy llamativa y enseñando gran cantidad de color carne por su indumentaria.

¿A donde se fue esa ropa recatada de ayer?

La armadura bikini que atraía las miradas de todos en la habitación repentinamente notó mi presencia, tras lo que se acercó hasta mí.


"Buenos días..."

"Buenos días. Dime, ¿qué te trae hoy por aquí?"


Sonriéndome, bikini-san inclina ligeramente su cabeza mientras me hace esta pregunta.


"Vine a ver a mi padre, esto..."


Hostia, ¿cómo se llamaba esta mujer? No nos han presentado, ¿no es así?


"Disculpa, pero creo que no nos han presentado formalmente, ¿no es así? Encantado, soy Ludeus Greyrat."


Poniéndome en pie y cruzando un brazo sobre mi pecho, me inclino siguiendo la etiqueta noble que aprendí de Philip. Al hacerlo, la ahora presentada como Vera no sabe como reaccionar y agita los brazos sin saber bien qué hacer mientras me responde.


"Ah... esto... S-Soy Vera, una de los subalternos que trabajan para el jefe Paul."


Al levantar mi cabeza tras haberme inclinado, inevitablemente clavo mis ojos en las profundidades de su cordillera.

Es veneno para los ojos... aunque claro, el veneno en ocasiones se usa como medicina, y esta medicina recrea... Justo cuando quería comportarme con estos temas... pero en serio, no era mi intención verlo, pero mire donde mire siempre está en mi campo de visión.

Hiciera lo que hiciese, ya sea intentar evitarlo, o pensar en cosas serias, pero mis ojos eran atraídos a la trampa como la moscas hacia la miel, y siempre acababa clavando la vista en una zona concreta.

¡Eso es trampa!


"Lamento lo que dije el otro día; como mi padre posee ese gusto por las mujeres, asumí lo peor y me equivoqué."

"N-No le des importancia. Es normal, sobretodo por mi forma de vestir."


Acompañando a su respuesta, Vera rápidamente negó con la cabeza, lo que hizo que una parte de su cuerpo se agitara con un movimiento hipnótico. Aunque sea una armadura con forma similar a un bikini, es cierto que está sujeto al cuerpo, por lo que es imposible evitar que ciertas vibraciones se transmitan hasta ella.

Y más con el tamaño que tienen... ¡Para, deja de mirar!

...

Y de alguna forma fui capaz de apartar la vista de su cuerpo.


"Si me lo permite, creo que sería mejor que evitaras esa indumentaria cuando hablaras con hombres, es demasiado atrayente y pueden hacerte sentir incómoda. ¿No sería mejor si al menos llevaras una toga por encima o debajo de la armadura?"

".... Lo sé, pero hay un motivo para ir así."


Con una sonrisa amarga, me respondió. Puede que sea cosa de mi imaginación, pero siento como se clavan en mí más miradas que antes.

¿Habré dicho algo fuera de lugar...? No lo entiendo, así que luego le preguntaré a Paul.[49]


"¿Para qué hora crees que terminará mi padre su reunión?"


Decido cambiar de tema y a mi pregunta Vera inclina ligeramente su cabeza como pensando la respuesta.


"Hmmm... debido a que el trabajo del mes anterior se ha ido acumulando, creo que estará ocupado por un tiempo."

"¿De verás...? Pues en ese caso, hemos decidido dejar Milis-Sion en 7 días, por lo que te agradecería que se lo hicieras saber."

"¿7 días? Es un tanto precipitado, ¿no crees?"

"Es lo normal para nuestro grupo."

"Bueno... comprendo. Espera un segundo que llame a Shera."


Tras decirme esto, se adentro en el edificio y pasado un tiempo, regresó con la maga sanadora del otro día. Esta, nada más cruzar miradas conmigo, dejo escapar un sonidito de sorpresa y se escondió a espaldas de Vera.


"El horario del jefe estará lleno durante un tiempo, pero tendrá algo de tiempo libre dentro de 4 días, por la noche. Si le apetece cenar con él, podría venir en ese momento."

"Siento que estoy obligándote a hacerle un hueco en su horario..."

"Cuando el jefe habla contigo se anima mucho, por lo que aunque sea hacer un hueco a la fuerza, no tengas problema y ven."


Sin asomarse de la espalda de Vera, responde a todo con un tono de voz como desinteresado y algo monótono.

Veo que me odia, ¿o no? porque lo mismo es que me tiene miedo o algo por el estilo... No me gusta sentir que les obligo a darme trato especial, pero qué más da...


"Entonces, dentro de 4 días por la noche, ¿me equivoco? ¿Sería mejor que fuera directamente a su posada?"

"Tenemos reservas para un restaurante que el grupo utiliza a menudo, por lo que mejor dirígete allí directamente. El restaurante se encuentra en..."


Y de un modo tan robótico, Shera me dijo la hora y el lugar.

Por lo que me ha dicho, es un restaurante que se encuentra en el Distrito Comercial llamado Rage Milis[50]. Decidí preguntar por si acaso, pero no parece que haya que vestir formalmente ara asistir; pero por algún motivo, da la impresión de que voy a cenar junto al CEO de una compañía importante.

Veo que Paul se ha vuelto bastante importante si necesita tener una secretaria que le organice el horario.


"¿Vendrá acompañado?"


Para concluir, me hizo esta pregunta y se me ocurrió llevar a Eris, aunque recordé de inmediato las palabras Le voy a matar.


"No, iré solo."


Con eso terminé mi solicitud de cita para la cena y abandoné el edificio.



2ª Parte


Bueno, dejando eso a un lado, una semana se pasa volando y necesito aprovecharla al máximo.

Con esos pensamientos, me dirigí al gremio de aventureros en Milis-Sion; como era de esperar en un lugar considerado como la sede, el edificio era bastante impresionante. Era un edificio de 2 plantas, y en largo, era el gremio de aventureros más grande que hubiera visto hasta ahora; aunque claro, como he pasado por edificios bastante impresionantes en mi anterior vida, así como algunos palacios en este mundo, no es tan espectacular a mi parecer.

... Pues venga, a reunir información.

Por el momento, tomo como tema principal lo ocurrido en Fedora; pero no encuentro nada que no me haya contado ya Paul. Lo que significa, que el grupo con más información sobre ese tema en esta ciudad es como era de imaginar, el grupo de búsqueda de Paul.

Lo siguiente por lo que me interesé fue por los monstruos que rodean Milis-Sion; y pude comprobar que existía una enorme diferencia en el nivel general de los monstruos comparándolos con los del continente demoniaco.

Por ejemplo, por esta zona, varios monstruos conocidos son las Langostas Gigantes, que es básicamente unas langostas bastante grandes; los Conejos Carniceros, que son conejos carnívoros; las Lombrices Pétreas, que son lombrices de tierra algo más grandes y duras; etc etc. Básicamente, había una enorme cantidad de monstruos increíblemente débiles.

Por otro lado, el tamaño de los monstruos también es muy reducido en comparación con los del continente demoniaco. Lo normal por las tierras que nos hemos aventurado era que los monstruos tuvieran un tamaño muy superior al de un humano. Vamos, hasta los Coyotes Jauría que cazamos hasta la saciedad y en grandísimas cantidades eran de más de 2 metros de largo cada uno; los Lobos Corrosivos medían 3 metros de alto y las Gran Tortugas iban entre 8 metro de largo hasta 20 en los especímenes más grandes...

Comparándolos con monstruos de zonas cercanas, los que encontramos en el Gran Bosque en época de lluvias eran del tamaño de una persona; y aun así, los monstruos que rodean Milis-Sion me llegan como mucho a la rodilla.

No quiero decir que cuanto mayor es el monstruo más poderoso es, pero en muchos casos, el tamaño es su mayor arma.

Pero básicamente, los monstruos que rodean Milis-Sion son débiles; la zona en general es segura.


Mi siguiente punto de interés es ver como mejorar la reputación de los Supard por esta zona; pero es un tema complicado.

El motivo principal es que aquí mismo, en Milis-Sion, hay una facción cuya meta es expulsar a toda raza demoniaca. El grupo en concreto es la orden de caballeros sagrados de Milis, también conocidos como la Orden del Templo. Hacen propaganda y dejan claro su opinión sobre que ninguna raza demoniaca debería poner pie en el continente Milis, pidiendo que los expulsen.

Pero por mucho que los describa así, en realidad no son la facción más influyente de esta ciudad, sino que en realidad el poder lo posee el Papado como tal, que está a favor de la coexistencia de todas las razas. Por este motivo, la Orden del Templo es incapaz de actuar abiertamente en la expulsión de las razas demoniacas.

Aunque claro, en el momento que alguien de estas razas causa problemas en la ciudad, la Orden no duda en resaltar su culpa; ya que aunque su posición no posea suficiente poder, siempre que se basen en una causa justa pueden actuar con fuerza contra gente de otras razas.

Si en un contexto así, nos dedicamos a vender a Ruijerd como un Supard y conseguimos llamar suficiente atención, no me cabe duda de que la Orden del Templo nos pondrá en su punto de mira.

Bueno... si en la ciudad no se puede para no llamar la atención de la Orden, ¿qué tal si probamos en el exterior?

Y con esa idea en mente, acepté una misión en concreto.

En el tablón del gremio, la mayoría de misiones eran de rango B, al igual que esta; y era sobre un monstruo que andaba suelto por una aldea cercana a la que podía ir y venir en el mismo día. El monstruo que debía eliminar era un tigre de un color verde esmeralda llamado Tigre Verdehoja[52], que por lo general habita en la zona sur del Gran Bosque, pero que por algún motivo había atravesado la cordillera y se había asentado cerca de la ciudad.

Este monstruo utiliza su pelaje con tonos verdosos algo erráticos y algunas secciones marrones entrelazadas para ocultarse a la perfección dentro del bosque, mezclándose con el paisaje; su rango B se debe a esta habilidad para ocultarse junto a que suele moverse en grupos.

Pero claro, la misión es para acabar con un único Tigre Verdehoja y por si fuera poco, en campo abierto, por lo que en realidad es mucho menos peligroso que un Lobo Corrosivo.

Vamos, si sigo el sistema de rangos de los monstruos, como mucho sería de un rango D en estas circunstancias. Encontrar una misión de estas características en el continente demoniaco era suficiente para alegrarme el día.


Cuando llegué a mi destino parece que llegué justo a tiempo, porque encontré al tigre con una gallina entre sus dientes mientras se alejaba tranquilamente de la aldea.

Cuando notó mi presencia, dejó caer al suelo su presa y empezó a gruñir en mi dirección; en ese momento, Eris simplemente dijo Dejádmelo a mí y se lanzó contra él, antes de que pestañeara, el tigre había sido cortado perfectamente en 2.

Y con eso terminamos la misión, en un tiempo record a mi parecer. Pero los aldeanos nos mostraron su agradecimiento; ya que el tigre había empezado a dejarse llevar por la zona, llevando a herir a un gran número de aldeanos y ganado.

Nos contaron que por lo general, alguna de las unidades de caballeros sagrados habría venido a defender la aldea, pero que parece ser que hace unos días, hubo un incidente en el que atacaron en la zona a la Sacerdotisa del Templo.

Mi informo un poco más y me entero de que, a excepción del comandante de la unidad, el resto de miembros de la Orden del Templo murieron por sus atacantes, aunque la Sacerdotisa consiguió ser salvada en el último minuto. La culpa de semejante evento recayó sobre el comandante de la unidad, que conllevo su degradado.

Por si fuera poco eso, últimamente ha habido un gran número de secuestros extraños, lo que ha hecho que las órdenes de caballería andasen algo tensos; y en esa situación el incidente con la Sacerdotisa ocurrió, llevando a que tanto la orden de caballeros y la orden religiosa no pudieran atender más solicitudes.

Y por este motivo, no pudieron hacer frente al problema de este peligroso monstruo de rango B, dejando a los aldeanos a su suerte, por lo que no tuvieron más remedio que realizar ellos mismos una petición al gremio de aventureros.

Meh, en realidad los problemas de las órdenes de caballería o como sea que se llamen no son mi problema; pero con la información que he obtenido, voy a hacer un experimento, y voy a hacer publicidad de la raza Supard en esta aldea concretamente.

Les comenté que Ruijerd es en realidad un Supard, y que le gustaría conocer y llevarse bien con gente de todo el mundo, y que por ese motivo está recorriendo el mundo ayudando a quienes se encuentren en apuros.

Pero como la raza Supard consigue aterrar a quienes les vea, decidí ofrecerle la estatua que hice de Ruijerd para que cuando la miren y vean que se trata de Ruijerd, por aterrador que sea un Supard, echándole un vistazo a la estatua no sientan ese temor, sino que se sentirán agradecidos; como un abuelo que mira tiernamente a sus nietos para demostrarles su afecto y que estos no se asusten. Estoy seguro que esos nietos podrán acabar siendo almas gemelas dentro de unos siglos. Hasta yo siento que es una forma impresionante de aprovechar mi obra.

Pero contrario a mis expectativas, al jefe de la aldea le cuesta aceptar la ofrenda. Sus argumentos fueron que aunque le agradecía a Ruijerd como individuo, una simple estatua no era suficiente para eliminar los prejuicios contra las razas demoniacas; y como seguidor de la religión de Milis, le costaba aceptar una estatua que representaba a alguien de raza demoniaca.

Tras decirme esto, rechazó completamente la estatua que le ofrecí.

El experimento no salió bien; como imaginaba, no se puede solucionar algo como la fama de los Supard con una única obra. O quizás, si quiero que tenga ese efecto debería ser una figura de una Bishoujo Supard... Quizás debería empezar a hacer figuras de Ruijerd en versión femenina de ahora en adelante... mejor no, si lo hiciera dejaría de servir para mejorar la reputación de Ruijerd directamente.


"¿Tú hiciste esto...?"


Cuando volvíamos a Milis-Sion, Ruijerd le echó un vistazo a la figurita con su forma y pareció gustarle mucho.


"¡¿Verdad que es impresionante?! ¡A Ludeus se le dan genial estas cosas!"


Y por algún motivo, refiriéndose a la figura, Eris se puso como a elogiarme.

Pero tiene razón, por mucho que hayan rechazado en esta ocasión mi obra, todas las figurillas que vendí me dieron unos grandes beneficios. Sobretodo la figura de la Reina del Filo de la raza feral; y hasta conseguí que un príncipe de otro reino se interesara por la figura que hice de una raza demoniaca. Si esto es así, no creo que fuera exageración si me considerara un proveedor de arte para la corte...

Mientras mi orgullo se inflaba en mis propios pensamientos...


Ruijerd: "Pero esa postura tiene demasiados puntos débiles, ¿no?"

Eris: "Tienes razón. Esa pose no es correcta, debería tener las rodillas más flexionadas..."


Parece que al final mi figurilla no fue tan buena como pensaba, Nyoroooon(´・ω・`)


3ª Parte


3 días más tarde, exactamente el día en el que acordamos cenar juntos.

Iré a cenar con mi familia, pero no tengo nada que ponerme; por mucho que no haya que ir vestido formalmente, la ropa que compré en el continente demoniaco es un tanto andrajosa para lo que se suele vestir en esta ciudad.

Por ese motivo, he llevado a Eris de compras; lo que se conoce como una cita. Aunque la finalidad es comprarle también ropa a Eris, aunque no está especialmente motivada y le vale con cualquier cosa tanto para ella como para mí. Viendo su estado, veo que me tocará elegir ropa para ella también.

De ahora en adelante, nos moveremos por tierras de la raza humana; me gustaría ir mínimamente presentable para evitar hacer el ridículo por nuestra forma de vestir. Si al menos conociera a alguien que entendiera de moda, podría pedirle ayuda, pero...

Mis conocidos que pueden tener más idea en este ámbito son principalmente personas como el cara mono o Vera; pero no tengo ni idea de dónde está el novato, y no tengo suficiente confianza con Vera como para pedirle algo así. Y aunque estoy seguro de que podríamos pedirles consejos a los tenderos en las tiendas de mayor categoría, pero dudo que esos atuendos se adapten en ambientes de aventureros.

Me daría bastante vergüenza ir a pedir consejo a una tienda e irme sin comprar nada de allí. Por mucho que pudiera ser útil poseer al menos un atuendo de ese nivel, también es probable que nunca lo lleguemos a usar...

Con estos pensamientos, no sé bien como actuar; porque aunque tengamos el dinero que nos ha dado Paul, no me gustaría gastarlo estúpidamente.


Por todo esto, nos sentamos para observar a las personas que pasean por la ciudad, para ver y elegir un tipo de atuendo basándonos en lo que otros llevan puesto. Por lo que ahora mismo, Eris y yo estamos disfrutando de uno de mis hobbies, que es observar a la gente.

No puedo decir que sea muy significativo, pero varias personas van vestidas de azul; otro detalle que me llama la atención es que no muchos llevan algún tipo de prenda para llevar encima de la ropa como un abrigo o un manto fino, seguramente por el clima tan agradable en esta ciudad.


"Parece que hoy en día se lleva el azul..."

"No, el azul no te quedaría bien, Ludeus."


Respondiendo inmediatamente a mi comentario, Eris rechaza la sugerencia.

Bueeno, tampoco es que tenga que ir a la moda ni nada por el estilo, aunque...


"¿Y qué crees que me sentaría bien?"

"Lo que te dio Gisu, por ejemplo; ese te sentaba bastante bien."


¿El chaleco de piel...? ¿Por qué no? Aunque ese me quedaba un poco grande, y como era un poco alto, lo acabé usando de abrigo en los días más frescos, en general es cómodo pero no sé...


"Es verdad que ese chaleco no estaba mal, pero me quedaba un poco largo."

"Es posible, le sobraba un poco, ¿no? ¿Por qué no lo cortas?"

"Me da cosa... además que estoy creciendo, ya lo rellenaré."


Tras esta conversación, decidimos probar a ir a comprar algo; como era de esperar, debido a que ni a Eris ni a mí nos preocupan demasiado las modas, apenas tardamos en elegir algo para comprar. O eso pensé, hasta que casi al final, Eris añadió a la bolsa un vestido negro, con una rosa blanca bordada; la verdad es que el vestido era bastante elegante.


"¿Eris? ¿Y eso?"

"¿...Qué pasa? ¿Tienes algún problema?"

"No, no... es más, creo que te favorece."

"Jum... no me hacen falta tus cumplidos."


Y con este intercambio, terminamos las compras de la mañana.



4ª Parte


Por la noche, ese día, me dirigí a cenar con Paul y Norn en familia.

Cuando se lo dije a mis compañeros, Eris empezó a decir que le gustaría acompañarme; y si no fuera por lo que ocurrió el otro día, hubiera estado más que de acuerdo, pero puedo sentir que Eris todavía le guarda algo de rencor a Paul. No llega a un ansia de matar, pero sí que es una hostilidad clarísima.

Comprendo como se siente molesta por lo ocurrido, pero decidí arreglar las cosas con Paul. Aun así, si solo fuera eso, haría lo posible para que se reconciliaran, pero la situación real es que hoy será mi primera cena en varios años con mi familia; y mi relación con Norn no está en su mejor momento. Por lo que creo que es mejor dejar a Eris fuera por hoy.

Y con la new-ropa que compró, Ludeus-mon digievolucina en Newdeus-mon y se dirige al restaurante.

Evito en la medida de lo posible ir por callejuelas para esquivar a los posibles secuestradores y peleas callejeras para evitar baños de sangre innecesarios... no me gustaría acabar manchándome de sangre.

Aunque el riesgo no disminuye en las calles principales; ya que es la hora de la cena y muchas personas van con comida para llevar en la mano con la que podrían mancharme de chocarnos sin querer. Para evitar que esto suceda, levanto el sello sobre mi ojo místico, permitiéndome observar el futuro a un segundo de distancia, permitiéndome esquivar con movimientos elegantes a las multitudes que me rodean. Pero finalmente llego a mi destino.

Como me hablaron de reservas vine preparado para cualquier cosa, pero resulta que era un restaurante bastante normal, más bien un bar anexado a una posada. Un gran número de ciudadanos llenaban las mesas y no sentía ningún tipo de peligro en el ambiente por parte de ninguno de ellos.

Al entrar en la tienda, le digo mi nombre al camarero y este me lleva hasta mi mesa; donde encuentro a Paul, con una sonrisa algo forzada, y a Norn, claramente molesta.


"Perdonadme, espero que no llevéis mucho rato esperando."

"No... no le des importancia, se ve que Shera ha estado algo entusiasmada con el encuentro por algún motivo. Le dije que en un bar cualquiera nos hubiera valido, pero.."

"De vez en cuando no pasa nada por hacer algo llamativo como esto."


Mientras le digo eso, tomo asiento. Norn no me dice nada.


"Venga, Norn, ¿no le vas a decir nada a tu hermanito? Dile hola, ¿no?"

"No. No quiero cenar con la persona que te estuvo pegando, papá."

"No deberías decir algo así, ¿no crees? Es cierto que peleamos, pero fue por mi culpa."

"No fue tu culpa. ¡Papá no hizo nada malo!"


Las mejillas de Norn se inflaron a causa de su berrinche, y su forma de enfurruñarse era realmente adorable.


"Pero, Norn, si hasta yo he hecho ya las paces con tu hermanito, ¿no es así, Ludy?"

"Claro, papá, es más, si quisieras podría hasta besarte."

"¿Eh?"

"¿Eh?"


¿Tanto te asquea que te de un beso tu propio hijo?.... Aunque es cierto que hasta a mí me daría algo de asco darme un beso con Paul; simplemente me dejé llevar por la conversación.


"Pero venga, Norn, nosotros ya hicimos las paces. Así que me gustaría que tú también te llevaras bien con tu hermanito, venga, cariño."

"No quiero."


Paul está acariciando la cabeza de Norn mientras habla con ella, su pelo es de un precioso color rubio que me recuerda enormemente a Zenith. Es más, cuando algo no le gustaba a Zenith, esta se enfurruñaba como Norn y, viéndose en un aprieto, Paul intentaba arreglarlo de forma similar.

No me extrañaría que Norn hubiera heredado el carácter de Zenith...

Mientras que Norn se dejaba acariciar por Paul, no dejeaba de lanzarme miradas de odio como intentándome mirar por encima del hombro.

Es posible que esté intentando amenazarme o algo, pero lo único que consigue es parecer adorable...


"Papá se ha esforzado mucho, que lo sepas."

"Lo sé."

"Y no ha estado tonteando con mujeres, ¿me has oído?."

"Eso me han dicho, siento de veras haber dudado de él."

"Y que sepas que siempre me ha tratado bien...."


Poco a poco, en los ojos de Norn fueron amontonándose lágrimas.

Mierda, ¿qué he dicho? ¿Qué le digo?


"¡Papá siempre ha parecido que quería ponerse a llorar, que lo sepas!"

"...¿En serio?"

"No, bueno... últimamente, ya sabes..."


Como Norn está a punto de echarse a llorar, la confusión hace que Paul y yo nos pongamos a hablar.


"¡Que sepas que papá me ha dado muchísima pena!"

"..."/"..."

"¡Y le pegaste... eres muy cruel, que lo sepas!"


Viéndola así, suspiro para mí mismo, recordando como Paul y Norn fueron teletransportados juntos, y como Norn cayó enferma, y que seguro les atacaron monstruos. En todos esos momentos, la persona que estuvo al lado de Norn fue Paul, protegiéndola.

No estaba su madre, ni su niñera, ni su hermana pequeña... el miedo que debió pasar en aquel momento debió ser enorme y fue Paul el que estuvo allí apoyándola, era el único en quien podía depender. En ese contexto, de improviso se encuentra a un hombre montado sobre Paul dándole una paliza... es algo que podría dejar un trauma.


"Norn, eso fue culpa de papí, Ludy no..."

"Papá, no vas a convencerla."


Si tuviera unos años más, estoy seguro de que habríamos podido entendernos mejor hablando, pero a su edad es bastante complicado, y más con lo que ha pasado. A su edad es difícil comprender que ambos cometimos errores y que lo aceptamos y perdonamos como adultos; ni siquiera fue fácil para nosotros.


"Norn todavía es joven, es más, en su posición tampoco podría perdonar a nadie que se atreviera a darte puñetazos."


Es normal que Norn me odie. Seguro que en unos años podremos hablarlo más tranquilamente, seguro que para aquel entonces podremos entrar en razón. Puede que la vida sea corta, pero el tiempo tiene la habilidad de calmar emociones.

Aunque Paul parece no pensar igual que yo.


"No lo acepto, existe la posibilidad de que solo nos tengamos a nosotros. Tenemos que llevaros bien."


Cuando comprendo lo que intenta decir, frunzo el ceño.


"Padre, te pediría que no dijeras algo tan siniestro."

"...Tienes razón, lo siento."


Ups, mierda, el ambiente se ha puesto todavía más tenso; es hora de cambiar de tema.


"Por cierto, papá, ¿cuál es la especialidad de este bar? No he comido en todo el día y me muero de hambre."


Aunque mi cambio de tema fue demasiado brusco, Paul pareció comprender mis intenciones y sonriéndome algo forzadamente, decidió seguirme la corriente.


"Hmm, pues a ver. El estofado que hacen con marisco del mar del sur está bastante rico; aunque la ternera también está muy bien, porque hay muchos ganaderos por la zona. El sabor y el tacto son muy distintos a la ternera que comíamos en Asura, y hay bastantes platos que te recomiendo..."

"Me apetece probar la ternera, la verdad. La carne que había en el continente demoniaco era simplemente pésima."

"Imagino que de Gran Tortuga... Por lo general, la carne de monstruo es bastante... asquerosa."


Empezando de esta forma, nuestra conversación continuó mientras Norn seguía ignorándome.

Sé que no había otro remedio, pero aunque lo sepa, sigue deprimiéndome un poco; porque me gustaría que nos lleváramos bien, como quiere Paul. El no poder hacerlo hace que se me retuerza un poco el corazón.


"Ahora que caigo, papá, había una cosa que quería preguntarte."

"¿Qué cosa?"

"¿Te suena una persona llamada Gouache Brush?"

".... No, no me suena de nada. ¿Dónde escuchaste ese nombre?"


Recordé la carta que trajo Ruijerd y decidí preguntarle; hice una copia del sello por si acaso y decido enseñárselo.


"¿Una oveja, un águila y una espada? Imagino que será una de las familias de la orden de caballeros sagrados, pero no me suena nadie llamado Gouache Brush. Aunque tampoco es que sepa mucho de nobles de Milis..."

"Ya veo... ¿Y crees que Shera-san podría saber algo?"

"No lo sé, pero le preguntaré mañana."


Sin conseguir averiguar mucho sobre la carta de Ruijerd, mi preocupación en ese tema no cesa, pero dejamos el asunto, desviándonos a otras conversaciones triviales, como en este caso, que hablamos de cumpleaños.

Paul me estuvo contando que aproximadamente un mes antes de mi décimo cumpleaños, los monstruos del bosque cerca de Bonna se pusieron bastante activos; y que debido a esto, ni Paul ni Zenith tuvieron oportunidad de enviarme mi regalo. Poco después de mi cumpleaños terminaron con el problema de los monstruos, pero cuando andaban preparándose para enviarme el regalo, fueron teletransportados.


"Por cierto, ¿qué teníais intención de regalarme?"

"Yo quería regalarte un guantelete. Sabía que no era el mejor regalo del mundo, porque lo encontré en el desván entre las cosas que guardamos de cuando fuimos aventureros, pero seguía siendo un objeto mágico. Era una buena armadura y no pesaba absolutamente nada, a mí no me cabía, pero pensé que a ti te iría perfecto, Ludy."

"Ohh... así que teníais guardado algo así en el desván."

"Vaya. Por su parte, Zenith quiso guardar en secreto lo que te iba a regalar, y Lilia observaba un pequeño cofre cerrado con entusiasmo, así que seguramente el suyo fuera dentro."

"¿Un cofre?"


Me pregunto de qué se trataba, me pica la curiosidad."

Pero por mucho que le di vueltas, fui incapaz de pensar de qué se trataba.


Tras esto, la conversación se encaminó hacia la familia de Zenith, que por lo visto es una familia respetada en Milis-Sion por haber dado fruto a excelentes caballeros. Aunque como Zenith estaba a efectos prácticos desheredada, sus familiares, en este caso mis abuelos maternos, no tenían la intención de ayudar a buscarla.

Pero cambiaron de parecer al ver a Norn.

Parece que en todos los mundos, los abuelos pierden la cabeza al ver a sus nietos.


"Quizás nos den más fondos si fuera a hacerles una visita."

"No, en tu caso creo que pasaría exactamente lo contrario..."

"... ¿Que sí?"


Es cierto que podría intentar aparentar ser un nieto adorable, pero estaría jugando con fuego, así que mejor no.


Las conversaciones continuaron de esa forma en una cena agradable hasta que llegó la hora de despedirme de Paul. Y por su parte, Norn no dejó de ignorarme durante toda la cena, pero al menos se puede decir que la cena dio para mucho.


5ª Parte

Y como si volara el tiempo, se acabó la semana que nos quedaríamos en Milis-Sion. Nos preparábamos para partir en la puerta del Distrito de Aventureros, y cuando me monté en el carruaje con la intención de partir, Paul apareció para despedirnos.


"Ludy, ¿sabes que puedes quedarte un poco más de tiempo? ¿no es así?"


Por algún motivo, Paul dijo algo un tanto fuera de lugar a modo de broma, pero ya es tarde cambiar nuestros planes. Me bajé del carruaje para despedirme.


"Ya, pero a base de un poco más de tiempo, no me cabe duda de que acabaremos quedándonos aquí todo un año."

"Lo sé, pero no has conseguido hacer las paces con Norn."

"Ya habrá tiempo cuando encontremos al resto de la familia."


Dejando eso a un lado, echo un vistazo a Eris y veo que Ruijerd la ha agarrado por el cuello de la camisa para contenerla, mientras esta le echa una mirada asesina a Paul.

Pensé que ya se le habría pasado, pero no parece que sea el caso esta vez.


"Además, no soy el único que quiere volver a ver a su familia, ¿no te parece?."

"Tienes razón, aunque la familia Boreas seguramente..."

"Para, por favor."


Viendo su cara algo forzada, decidí detener a Paul haciéndole un gesto con la mano.


"Existe la posibilidad de que la información se haya traspapelado, y que cuando lleguemos a Fedora nos encontremos con que tanto Philip-sama como Sauros-sama han vuelto a casa."

"...ya veo, eso es cierto. Pero Ludy..."


La expresión de Paul mostraba su seriedad.


"No seas demasiado optimista en ese aspecto; ha sido una catástrofe horrible, quien sabe qué habrá podido pasar ya."

"¿? ¿A qué te refieres?"


Paul se acercó a mí y bajó el tono.


"Me refiero a que para proteger su pellejo, el hermano de Philip ha podido echarle toda la culpa a este o a Sauros."


Al escuchar sus palabras, no me cuesta imaginar esa posibilidad.

Siendo el señor feudal de la provincia, y el alcalde en funciones Philip, no me extrañaría que siendo las personas al cargo de las tierras les acaben echando la culpa de lo ocurrido para que acepten su responsabilidad, aunque no sé exactamente qué implica aceptar la responsabilidad siguiendo las leyes de Asura... Pero bueno, con que al menos consigan regresar a casa, me vale, aunque pierdan su rango de nobleza; aunque claro, existe la posibilidad de que el hermano de Philip los haya encarcelado y los maten públicamente para calmar a las masas...


"Pase lo que pase, protege a la princesita; porque aunque puede haber gente que actúe siguiendo el noblesse oblige, eso no es algo que tenga que ver con vosotros."

"Entendido, iré con cuidado."


Mi expresión se oscurece y tensa un poco, aunque asiento con la cabeza; ante mi respuesta Paul me mira como si estuviera orgulloso de mí y me devuelve el gesto.


"Y por cierto, parece que Shera tampoco sabe quién es el que escribió la carta de tu amigo."

"Vaya.."

"Aunque también dijo que no debía ser nadie peligroso."

"Comprendo, dale las gracias de mi parte."


Paul volvió a asentir con firmeza, y se giró y llamó a la pequeña que estaba escondida detrás suya.


"Venga, Norn, dile adios a tu hermanito."

"...No quiero."


Norn se esconde tras las piernas de Paul, aunque la mitad de su cara está a la vista.

Mira que es adorable... Estoy seguro de que dentro de unos años, será tan preciosa como Zenith.


"Norn, no sé cuánto pasará hasta entonces, pero nos volveremos a ver."

"...que no quiero..."


Ni en la despedida se giró a mirarme a los ojos.

Y con una sonrisa un tanto forzada, volví a montarme en el carruaje y nos pusimos en marcha, abandonando Milis-Sion.


6ª Parte


-- Desde el punto de vista de Paul --


Ludeus acaba de marcharse para continuar su viaje.

Como siempre, sigue siendo excepcional; sin darle demasiadas vueltas decide una cosa, luego otra y otra... sin dudar en ponerse en acción. Sé que Elinalise me dijo que mi ritmo de vida era acelerado, pero me pregunto qué diría si viera a Ludeus. Me haría gracia que se conocieran aunque... no, mejor que no lo hagan. No me gustaría acabar siendo el suegro de Elinalise ni nada parecido.

Y dándole vueltas a cosas sin sentido, noto como me dan una palmadita en el hombro; al girarme me encuentro con un hombre con cara de mono sonriéndome de oreja a oreja.


"Vaya, Paul, ¿ya le has dicho adios a tu hijo?"

"Gisu..."


No sé cómo darle las gracias al cara mono; si no fuera por él, mi relación con Ludeus se habría roto por completo.


"Te debo una..."

"Nah, sin problema."


Tras darle a mi modo las gracias, me doy cuenta de que Gisu va vestido con ropa de viaje.


"¿Y eso, Gisu? ¿Te vas a alguna parte?"

"No he decidido aún a donde, pero hay un par de sitios por los que todavía no he pasado, ¿no crees?"


Con sus palabras, comprendí que Gisu iba a continuar ayudando con la búsqueda; me llevé una enorme sorpresa. Porque Gisu fue la persona que peor lo pasó cuando nos marchamos del grupo.

Su falta de habilidad en combate, aunque la supliera a base de saber hacer de todo como el chico para todo, también significada que no era maestro de nada, por lo que el resto de grupos no veían la necesidad de aceptarle; y como era incapaz de hacer misiones por su cuenta por su falta de destreza en combate, no le quedó más remedio que abandonar la vida de aventurero.

No me extrañaría que de todo el grupo, él fuera quien más me odiara.


"¿Por qué haces tanto por mí ayudándome a buscar a mi familia?"


Al preguntárselo, me miró y me sonrió con su típica forma escéptica.


"Por una superstición."


Respondiéndome con su ambigüedad de siempre, el cara mono siguió avanzando y me dio la espalda; lo que me hizo llevarme las manos a la cintura y sonreírle algo incordiado.

El tío este tiene tantas supersticiones que ya no sé de la que habla.

Pero por alguna razón, me quedé más tranquilo, y estuve despidiendo a Gisu con la mirada hasta que desapareció en el horizonte.


"Ya está hecho."


Levanto mi voz como si fuera un rugido, y levanto a Norn para llevarla en mis hombros. Podía sentir como me invadía el entusiasmo.

Lo primero que haré será asegurarme que la migración de refugiados masiva que estamos preparando sea un éxito; y lo siguiente será encontrar a mi familia."

Y con eso decidido, regresé a la ciudad.

Mushoku Tensei 48

Capítulo 48 - Confirmando los Objetivos


1ª Parte

El día siguiente lo pasé íntegramente hablando con Paul, aunque no es que tuviéramos nada importante de qué hablar, sino que simplemente hablamos de cosas sin importancia.

Empezamos charlando sobre lo ocurrido en la aldea Bonna durante los años que estuve trabajando en la ciudad fortificada Roa.

Por lo visto, por mucho que tuviera el equivalente a 2 esposas, no existió ningún tipo de exceso; ya que Zenith y Lilia lo habían discutido largo y tendido, acordando que Lilia no tendría relaciones sexuales con Paul. Aunque, por lo que me está contando, Lilia le pidió permiso a Zenith para el caso en el que acabara embarazada por tercera vez, por si llegaba el momento en que Paul no pudiera soportarlo... Zenith acabó aceptando este trato aunque no le pareciera del todo correcto, acabando en una situación favorable para Paul.

Hasta el punto de que siento envidia...


"En ese caso, ¿voy a tener pronto a mi tercera hermanita?"

"Nah, se resiste... y eso que a ti te tuvimos al primer intento..."

"Vaya, mira que concebir a un hijo tan excelente como yo al primer intento, eres un padre afortunado."

"Di lo que quieras..."


No me parece el tipo de relación que un padre debería tener con su hijo de 11 años... pero ¿qué más da? El ambiente es reconfortante.

No hablamos de la posibilidad de que Zenith o Lilia estén vivas o muertas, ambos llegamos a ese mutuo acuerdo sin palabras, evitándolo de forma intencionada; porque por mucho que habláramos de ello, era imposible sacar nada alegre de ese tema y acabaríamos arruinando nuestro humor.


"¿Qué tal le iba a Sylphy?"

"Esa chica es sorprendente, le iba genial, quizás por tu talento como su profesor."


Por lo que me cuenta, a Sylphy le iban bien las cosas. Todas las mañanas salía a correr y terminaba la mañana con entrenamiento para aumentar su maná; luego por las tardes, se iba con Zenith a aprender magia curativa. Cuando Aisha creció lo suficiente, Lilia aprovechó para darle clases de etiqueta.


"Casi podrías considerarla obsesionada, pero a menudo venía a la casa y algunas veces hasta subía a tu cuarto a hacer algo, Ludy."

"...¿Sabes si Sylphy pudo encontrar algo concreto cuando estuvo allí?"

"¿A qué te refieres? ¿Acaso escondiste algo que te pudiera meter en aprietos, hijo?"

"No, claro que no, es imposible que yo pueda tener algo así, ¿no te parece?"


Paul me ha contado que casi todos los objetos inanimados de la región de Fedora, desde plumas, tinteros, estructuras arquitectónicas como casas o puentes, habían desaparecido; salvándose únicamente aquellos objetos que se encontraban en contacto con personas.


"¿En serio?"


Lástima...¿?

Por algún motivo, no consigo recordar el motivo por el que pienso en eso como una lástima, aunque en lo más profundo de mi corazón siento una enorme tristeza, sin recordar bien el motivo.


"¿Y tú que andabas haciendo por aquellas fechas?"

"¿Hablas de cuando estuve en Roa?"


Viendo como le interesa, no tengo problema en responderle contándole todo.

El primer día en el que Eris me dio una soberana paliza, hasta el punto de hundirme mentalmente; como por accidente fuimos secuestrados y como conseguimos escapar; como aproveché ese evento para ganarme un poco a Eris; como aun ganándome su confianza, seguía sin atender en las clases; y de como le pedí a Ghyslaine, con lágrimas en los ojos, que me ayudara, consiguiendo con su ayuda que Eris comenzara a prestar atención en clase. Como después, fuimos haciéndonos mejores y mejores amigos; como aprendimos a bailar juntos; hasta que llegamos a mi décimo cumpleaños.


"Oh, tu cumpleaños... lo siento mucho, Ludy..."

"¿A qué te refieres?"

"A que no asistí ni aunque fuera unos minutos."


Para los habitantes de Asura, el 10º cumpleaños parece un punto importante en sus vidas, algo así como su piedra angular; les gusta celebrarlo a lo grande, haciendo entrega de importantes regalos.

No entiendo bien por qué es tan importante, pero imagino que será algo así como una superstición.


"No le des importancia. Además, Eris y su familia celebraron una enorme fiesta para mí."

"Ya veo, ¿y qué recibiste?"

"Un váculo carísimo llamado Arrogancia del Rey Dragón de Agua (Aqua Heartia); aunque el nombre me da algo de vergüenza, la verdad."

"¿De verdad? Pero si suena genial."


¿Genial? ¿Pero qué me estás contando? ¿No notas un escalofrío recorriendo tu espalda cada vez que escuchas el nombre? Aunque claro, en este mundo podría darse el caso de que cuando un objeto es de calidad elevada, siempre le acaban poniendo un nombre extravagante como este...


"Pero Ludy, Alphonse ya me lo ha contado todo, no hace falta que lo ocultes, recibiste otro buen regalo ese día, ¿no es así?"

"¿Otro regalo?"


Un segundo que lo recuerde... ¿otro regalo? ¿cuál fue? ¿a ver si se refiere a algo metafórico como sabiduría, valentía y poder...? Pues no, no recuerdo haber conseguido ninguno de esos tampoco.


"No te hagas el tonto, me refiero a la princesita de Philip. Hacía mucho que no la veía, pero he de reconocer que es una chica adorable y galante; me conmovió su dedicación por protegerte..."


Eris... ¿mi regalo? Siento que eso es un tanto fuera de contexto. Aunque claro, es cierto que Philip me dio el visto bueno, pero aun no ha llegado hasta ese punto; el Itadakimasu tendrá que esperar, la aprecio mucho para dejarme llevar en un impulso, sobretodo recordando lo que ocurrió ayer. Fue la primera vez en mi vida que nadie me daba un abrazo tan tierno en un momento de debilidad, y hasta llegó a darme caricias hasta que me quedé dormirdo. Solo por eso, no tengo intención de traicionar a Eris en la vida.

También es cierto que tenemos esa promesa para cuando cumpla yo los 15 años, pero aunque cambiara de opinión, no me importaría. Bueno, digo esto, pero es posible que me costara controlarme; cuando tenga 15 años, es posible que mi libido esté por las nubes, me cuesta creer que seré capaz de controlarme llegado el momento.

A grandes rasgos, esa era mi decisión en este momento.


"Eris me importa mucho, por eso, escuchar que fue mi regalo no me acaba de gustar, no sé si me explico...

"Bueno, teniendo en cuenta que tú entrarás a formar parte de su familia como su marido, más que ser tu regalo, más bien serás el suyo, ¿no?"

"¿Eh?"


Se me escapa un extraño sonido de mi boca.

¿Marido?


"Me refiero a que con el apoyo de Philip te convertirás en un noble, ¿no era eso lo que acordasteis?"

"¿De qué estás hablando? ¿Quién y cuándo te contó eso?"

"¿Cuándo, dices? Pues imagino que fue un año antes de la catástrofe, aunque no estoy seguro. Philip me dijo que tú y Eris os estabais llevando muy bien, y que te sentías fuertemente atraído por ella, es más, en la carta me decía que tú mismo querías llegar a casarte con ella... Por mucho que piense que los nobles de Asura son basura en general, como tú mismo lo habías querido así, le respondí diciendo que eras libre para decidir algo así, aunque..."


Ahora lo entiendo... básicamente, cuando tuvimos esa charla en mi 10º cumpleaños, Philip ya había finiquitado todos los preparativos antes de su propuesta. Guau... no llegamos a sufrir la catástrofe, y no me cabe la menor duda de que un par de años más tarde, fuera como fuese, Philip habría conseguido que Eris y yo acabáramos prometidos o casados. ¡Serás cabrón! ¡¿Qué parte de fingir que la charla fuera debido al alcohol no comprendiste?! Ahora tiene sentido que Paul llegara a la conclusión de que Eris y yo habíamos estado disfrutando del viaje; el se pensaba que éramos una pareja de prometidos, incapaces de esperar por más tiempo, dejándonos llevar y actuando como amantes... normal que se creyera que estábamos flirteando y metiéndonos mano durante el viaje...


"Por tu cara y tu reacción, diría que Philip nos la intentó meter doblada..."

"Eso parece..."


Ambos suspiramos simétricamente, mientras en nuestras mentes recordamos la cara del hombre del que estamos hablando.

Se me olvidaba que Philip es un noble, de los más prestigiosos de Asura. Ese mismo hombre ha tenido poder y capacidad suficiente para sobrevivir en un ambiente tan sórdido como es la alta sociedad.


"Aún así, tu relación con la princesita parece ser bastante amena. Por otro lado, Sylphy.... ah, nah, no importa, olvídalo."


Como para resaltar que había tenido un desliz en una de sus frases, las palabras de Paul se volvieron un poco sin sentido. Esto se debe, a que al menos por lo que sabe Paul, Sylphy todavía no ha aparecido.

Y aunque me dijo que lo olvidara, soy incapaz de no pensar en ello.

Puedo decir claramente que me gusta Sylphy, aunque es un tipo de afecto distinto del que siento por Eris; si tuviera que describirlo más claramente, diría que la veo como una hermana pequeña, o quizás como una hija, algo así como le han hecho bullying y siento lástima por ella, quiero protegerla; aunque hay que tener en cuenta que nos separamos antes de que mis sentimientos por ella crecieran más de la cuenta.

Aunque claro, no puedo negar que siento algo tanto por Sylphy como por Eris, aunque el apoyo que he recibido de esta última, hace que mi opinión de ella sea la más elevada. Aunque entiendo que la diferencia en este sentimiento se debe al tiempo que hemos pasado juntos, si soy objetivo, he de decir que ese ha sido el factor más determinante. En muchos mangas, las amigas de la infancia poseen mucha fuerza, pero es básicamente por el tiempo que has pasado con ellas; sin embargo, he pasado el doble de tiempo o más con Eris que con Sylphy, y en ese tiempo, los eventos ocurridos también fueron más importantes y memorables. Pero... eso no tiene nada que ver con que me preocupe o no por Sylphy ahora que no sabemos dónde se encuentra.


"Espero que Sylphy siga con vida..."

"Aunque no estuvieras ahí para verlo, esa chica se estuvo trabajando duro, así que seguro que estará bien. Quiero decir que es capaz hasta de conjurar en silencio magia curativa, y la magia curativa es muy valorada y escasa fuera del continente Milis."

"Ya veo... ¿?"


...¿Hm? Algo de lo que ha dicho ha sonado... peculiar.


"Un segundo, ¿dices que Sylphy puede conjurar en silencio magia curativa?"

"¿Hm? Vaya, hasta Zenith se sorprendió. Aunque bueno, tú también, ¿no, Ludy?"

"Soy incapaz con magia de curación..."


Lo he probado en varias ocasiones, pero soy incapaz de conjurar magia curativa en silencio; principalmente porque soy incapaz de comprender los fundamentos por los que puedes curar heridas utilizando maná.


"¿En serio?"

"Vaya, puedo conjurarla normalmente, pero en silencio me es imposible."

"Bueno, no sé mucho sobre magia, pero por lo que he oído, la gente posee afinidad con algunas escuelas, quizás Sylphy posea talento y afinidad para la curación, ¿no?"


Si ese es el caso, es posible que en el tiempo que no nos hemos visto, Sylphy sea mucho mejor maga que yo; empiezo a sentir algo de miedo de volver a verla, ¿te imaginas que dice algo como Vaya, Ludy, veo que sigues siendo un crío...? No sabría como reaccionar...


Durante nuestra charla sobre un poco de todo, el distanciamiento que había entre Paul y yo desapareció por completo.


2ª Parte

Ese día, por la tarde más o menos, vino gente a charlar con Paul; en concreto, eran la Onee-san de la armadura bikini y la pequeña maga.

Vaya, hoy ha decido dejar el bikini en casa y vino vestida como visten en general las lugareñas, a lo mejor lo del bikini fue un caso especial; aunque claro, como su vestimenta fue una de las causantes de la discusión, es posible que prefiriera vestirse un poco más discreta delante mía.


"Padre."

"¿? ¿Qué pasa?"

"Padre, quiero que sepas que confío en ti, pero para quitar cualquier rastro de duda, prefiero preguntártelo abiertamente. ¿Has sido infiel a madre?"

"Por supuesto que no."


Mejor, así me quedo más tranquilo. Aunque, no debería haber sacado un tema sobre algo que no ha ocurrido, ups...

Mi discusión con Paul se debió en parte a un cúmulo de sospechas sin fundamento, basándonos en la debilidad el uno del otro por el sexo opuesto, pero únicamente teníamos sospechas, que es mejor eliminar completamente a mi parecer.

Aunque por lo que he estado observando, Paul no ha tenido tiempo ni de echarle el ojo a otras mujeres; también parece que la catástrofe no ha activado ningún flag de colapso familiar[40]. Aplicaré el ejemplo y controlaré mis deseos más oscuros una temporada.

Para terminar nuestra conversación, y supongo que para confirmar mis futuros objetivos, Paul decidió preguntarme lo siguiente.


"Ludy, dijiste que ibas a escoltar a Eris hasta la provincia de Fedora, ¿no es así?"

"Correcto."


Asiento con firmeza mientras respondo, aunque añado.


"¿O sería mejor que me uniera al grupo de búsqueda?"

"No, eso no es necesario. De todas las opciones posibles, creo que la mejor es que escoltes a un miembro de la casa Boreas de vuelta a Asura."

".... Suena a que es un cometido importante, ¿estás seguro de dejármelo solo a mí?"

"No creo que haya nadie más indicado para hacerlo que tú, sobretodo teniendo en cuenta que ella confía en ti, ¿no es cierto?"


Es cierto que Eris confía en mí, pero me pregunto si Paul no está sobrevalorando mi habilidad... Bueno, qué importa, me valore como me valore, quiero estar a la altura de sus expectativas.


"Pero vamos, dudo que te fueras a quedar en Milis-Sion por muchos escoltas que la acompañaran en tu lugar, ¿me equivoco?"


Como riéndose de mí, Paul aprovechó para soltarme una de sus bromas.

Si tenemos en cuenta la opción más óptima en cuanto a pros y contras, dejar que otros escolten a Eris es una opción aceptable. En ese caso, por supuesto, seguiría sin quedarme en Milis-Sions, sino que tras despedirme de Eris, iría a buscar desaparecidos por mi cuenta. En ese caso, una opción sería regresar al continente demoniaco y buscar por la zona.

Aunque, soy incapaz de tomar una decisión objetiva basándome en pros y contras, porque no puedo realmente considerar ninguna opción que implique separarme de Eris, porque quiero ser yo el que la proteja hasta el finala. Por no hablar de que no tengo buenas referencias de tareas dejadas a medias para comenzar otras, como hice en mi vida anterior con casi todo; el resultado siempre era que dejaba ambas tareas a medio hacer y ninguna realmente finalizada.

Extrapolando mis pensamientos a esta situación, separarme de Eris para dirigirme al continente demoniaco, podría llevar a que ninguna de las 2 tareas acabaran en éxito; por lo que creo que es mejor hacerlas en orden hasta el final. Además, tengo que pensar en Ruijerd, porque dudo que alguien tan cerrado en su forma de verlo todo como blanco o negro encaje bien en el grupo de búsqueda, por lo que podría acabar decidiendo marcharse, por cosas como que lo que hacen no es apropiado para un guerrero.


"Tienes razón, creo que lo mejor será que la escolte yo mismo hasta Fedora."

"Bueno, tampoco es que nadie del grupo de búsqueda sea más fuerte que tú, y dudo que seas capaz de dejarla en manos de otro."


Mientras hablaba, en la cara de Paul se dibujó una mueca extraña. Por lo que está diciendo, es posible que esté dándole vueltas a la derrota que tuvo contra mí; aunque personalmente, no la tuve en cuenta debido a que estaba borracho, aunque no creo que agradeciera que le consolara con eso, así que lo dejaré como está.


"¿Cuándo partirás de Milis-Sion?"

"Hmm... teniendo en cuenta que me gustaría conseguir dinero para el viaje, es posible que en un mes."

"Si necesitas dinero para el viaje, puedo ayudarte."


Paul se gira hacia las 2 mujeres, y le hace un gesto a la chica vestida con un manto que recuerdo fue la maga que le curó; fijándome bien, veo que tiene pecas y actúa muy tímidamente. La chica se acerca a la mesa.


"¿?"

"Este dinero nos lo confió Alphonse-sama para ayudar en la búsqueda de miembros de la familia Boreas."


Por lo que me cuenta la chica, Alphonse dio órdenes de que si encontraban a algún Boreas en Milis, les hicieran desplazarse cómodamente hasta Fedora, por lo que les hizo entrega de una suma de dinero.


"Pues eso, lo que Shera dijo."

"Entiendo, y la verdad, me sorprende que este dinero no desapareciera por la compra excesiva de alcohol."

"Imposible, Shera se encarga de controlar nuestras cuentas."


Es bastante patético que un padre se vanaglorie de que una jovencita se tenga que encargar de las cuentas... pero mejor me lo guardo.


"Bueno, ¿y de cuánto dinero se trata?"

"El equivalente a 20 cheques del Papado."


Le lanzo la pregunta a Shera, y no tarda en responderme.

A ver si lo recuerdo... los cheques del papado son los billetes de mayor valor aquí en Milis... partiendo de que una moneda de piedra es un centavo de dólar americano... cada cheque serían 500$ y hay 20 cheques... en resumen...


"¡¿10 000 Dolares?!"

"... ¿Qué dices? ¿A que vino eso?"


Paul me mira perplejo y confundido por mi reacción, pero la cifra me ha hecho sentir algo mareado.

...¿Cómo es posible...? En todo este tiempo... lo único que he hecho ha sido preocuparme por las finanzas, tratando cada moneda como un tesoro, ahorrando cada poco que he sido capaz, dejándome llevar casi por la avaricia... Y a alguien así le das, de improviso, 10 000$...


"Es muchísimo dinero... ¡¿Con eso no se podría estar toda la vida sin preocupaciones?!"

"Meh, imagino que es suficiente para comprarte una casa con sus terrenos en el sur del continente central, pero para nada es suficiente para vivir sin trabajar durante toda la vida."


¡¿Ehh?! Pero hablamos de 10 000$, no sé si lo entiendes, ¡¡¡10 de los grandes!!! ¡¡1 000 monedas verdes!! ¡¡Podría hasta pagar el viaje de un Supard a Milis sin problemas!!

En medio de mi felicidad, una duda me asalta.


"Ah, por cierto, una pregunta."

"¿Qué más quieres saber?"

"Verás, cuando quisimos registrar a un Supard para viajar a Milis en Puerto Brisa, la tasa para el viaje era desproporcionada; todavía no sé exactamente cuánto nos pediran en Puerto Oeste, pero no me cabe duda de que será desmesurado también. ¿Crees que con esos 20 cheques del papado serán suficientes..?"

"Así que es sobre eso..."


Paul se cruza de brazos y se pone pensativo; me hace dudar sobre si dirá algo así como que dejemos a Ruijerd en Milis.


"Shera, ¿cuánto imponen de tasa para que un Supard cruce el mar al continente central?"


Paul le hace la pregunta a Shera y esta asiente con la cabeza antes de responder.


"100 cheques del Papado."


¿Se sabrá las tasas de memoria para todas las razas? Me extrañó que la dejaran encargada de las finanzas, pero es posible que sea alguien excepcional, a mis ojos se asemeja mucho a una secretaria muy eficiente.


"...¡!"


Cuando nuestras miradas se cruzan, se le escapa una vocecita a modo de grito ahogado y agacha la cabeza; tras esto, la antigua chica bikini se coloca de manera casual entre nosotros, impidiendo ver a la pequeña secretaria-chan. La impresión de todo esto me ha dejado bloqueado.


"Discúlpala, a Shera le incomoda que la miren fijamente, por lo que me gustaría pedirle que no se lo tuviera en cuenta y lo evitara en la medida de lo posible."

"Claro..."


La antigua chica bikini me da una explicación extraña a la que yo solo puedo responder dejándome llevar.

Veo que por mucho que la cosa se haya arreglado con Paul, el resto de sus compañeros no son capaces de perdonarme... Bueno, es normal. Pero volviendo al tema, necesitaremos 100 cheques del papado... 50 000$, no suena a una cantidad que sea fácil de conseguir.

Suspiro con fuerza.


"¿Por qué las tasas para el viaje son tan disparatadas para los Supard?"

"Porque la ley de aduanas que las rigen se acordó cuando la persecución contra los Supard estaba en su punto más álgido."


Para mi sorpresa, Shera respondió a mi pregunta desde la sombra de la hoy chica-no-bikini.

Parece que la aduana en Puerto Brisa no será la única que nos cause problemas.... Pero vaya, veo que esta chica las curvas solo las tiene en el cerebro, pero qué buenas curvas...[42]


"Por si fuera poco, la casa noble encargada de regir sobre esas leyes es famosa por su odio por las razas demoniacas en general. Es posible que aunque consiguieras reunir esa cantidad, te impidieran cruzar el mar de un modo u otro."

"¿De verás...? Pero... ¿no se podría hacer algo con el apoyo de la familia de madre?"

"Lo lamento, pero sería imposible, ya estamos teniendo discrepancias y pedirles ayuda con algo así solo acarrearía problemas."


Vamos, ¿otra vez contrabando? Hemos tenido problemas con los contrabandistas, así que preferiría evitarlos, sobretodo teniendo en cuenta que los problemas los tuvimos en este mismo continente. No me extrañaría que nos hubieran vetado o marcado como indeseables.

Por mucho que le doy vueltas a como conseguir que Ruijerd pase el mar, lo único que saco es un enorme dolor de cabeza.


"Comprendo, en ese caso, ya buscaré alguna solución en lo referente al coste del viaje para Ruijerd."

"Lamento no haber sido de ayuda con eso."


Tras decir esto, Paul sonrió con fuerza y se giró a sus compañeras con una mirada orgullosa.


"¿Qué os parece mi pequeñín? ¿A que es impresionante?"

"Bueno..."

"Esto..."


La pareja de chicas se miran sonriendo forzadamente.

Por mucho que les preguntes a ellas, ¿no eres tú el que tuvo semejante discusión con ese pequeñín del que pareces tan orgulloso?


"Padre, preferiría que evitaras hablar de forma tan ambigua de tu pequeñín, van a tomar a los Greyrat como unos vulgares salidos."

"Eres tú el que lo ha visto como algo vulgar y salido, malpensado."


Tras nuestro intercambio, nos pusimos a reír al mismo tiempo; sin importarnos de que las mujercitas se apartaron de nosotros avergonzadas.


"Bueno, Ludy, es hora de que me marche."

"Claro."


Paul se pone en pie y me pone la mano en el hombro; compruebo la hora y da la impresión de que llevamos un buen rato charlando. Al fijarme en la barra, veo que el dueño del bar nos sonríe aunque un poco molesto.

Normal, llevamos aquí desde anoche y ya es casi la hora de comer; no te preocupes, que pienso darte una buena propina.


"Cuando tengas decidido lo que harás, ven a verme. Que al menos comamos con Norn en familia una vez antes de que te marches."

"Claro, dalo por hecho."


Dicho esto, Paul se marchó del bar.

Fui incapaz de apartar la vista de la espalda de Paul conforme salía del bar acompañado por sus 2 compañeras; pasándoseme por la cabeza el siguiente pensamiento que me hizo sonreír un poco.

Mírate, a mí no me engañas; sigues siendo un mujeriego rompecorazones, Paul.


3ª Parte

Pasado un rato desde que Paul se marchara, Eris y Ruijerd regresaron a la mesa. Al fijarme mejor, Eris tenía un moratón cerca del ojo mientras que Ruijerd parecía contrariado.


"¿Chicos, qué ha pasado?"

"Nada importante. Pero dime, ¿qué quería el tío ese?"


Y para demostrar aún más lo enfadada que estaba, Eris se cruzó de brazos mientras resoplaba por la nariz.


"Conseguimos hacer las paces."


Al escucharme, Eris entrecerró los ojos inmediatamente y clavo su mirada en mí.


"¡¿Por qué?!"


POM-CRASH

Eris golpeó fuertemente con el puño en la mesa, partiéndola en 2.

Vaya... sí que está fuerte...


"Así que os reconciliasteis..."


Contrastando con la opinión de Eris, Ruijerd parecía complacido.


"¡Ludeus!"


Eris me agarró por los hombros con una fuerza absurda.


"¡Dime, ¿Por qué?!"

"¿Que por qué qué?"


Me ha dejado algo confundido.


"¡¿No te acuerdas de lo deprimido que estuviste ayer por su culpa?!"

"Por supuesto, y te lo agradezco enormemente, no llega a ser por ti, y hubiera sido incapaz de calmarme tanto como lo hice."


El hecho de que tuviera valor para mirar a Paul a la cara no me cabe duda de que también fue gracias a Eris. Es más, si no me llega a dar ese abrazo, hubiera sido capaz de encerrarme un tiempo en la habitación.


"¡No hablamos de eso! ¡El tipo ese ni fue a tu 10º cumpleaños, Ludeus! ¡Encima, con lo duro que fue el viaje por el continente demoniaco y que encima te encerraron en prisión en el Gran Bosque! ¡Va y cuando por fin consigues volver a verle, dice lo que le viene en gana y acabas así de deprimido! ¡¿No es cierto que se atrevió a sentirse decepcionado contigo?! ¡¿Cómo puedes perdonar a un hombre así?!"


De seguido y sin respirar, Eris me dio su explicación.

Comprendo lo que intentas decir, de verdad, y no me extraña que pienses que Paul es el peor padre que nadie pudiera tener. Es más, si hubiera sido un niño normal, nunca hubiera perdonado a Paul por lo que me dijo; pero no soy un niño normal, Eris. Es normal que a los ojos de Paul no haya estado a la altura de las circunstancias, he sido anormal desde pequeño, siempre actuando de una forma demasiado madura para mi edad, gracias a los recuerdos que traje de mi vida anterior. Ante un hijo tan especial, es imposible que Paul pudiera esperar lo normal de mí, y prueba de ello es que nunca ha estado seguro de la actitud con la que tratarme, y siempre ha estado cuestionándose sus actos conmigo.

Pero, por si fuera poco y por mucho que yo actúe de forma tan honrosa a veces, sigo sin tener una idea clara de cómo debería comportarse un padre con su hijo; aunque creo, que mi relación actual con Paul no es mala. Siempre me han intentado vender que un padre es simplemente una figura que vigila desde cierta distancia a sus hijos mientras los protege, pero para mí, Paul es un padre que se preocupa por su familia por muchos errores que cometa, no puedo quitarle eso, y ya lo tengo claro; prueba de ello, es que con tu ayuda he conseguido reparar lo que pensé que se quedaría roto. Aunque claro, es cierto que podría volver a romperse, aunque no tan fácilmente como en esta ocasión.


"Eris."

"¿Qué quieres...?"


No estoy seguro sobre lo que decirle, puesto que se ha puesto así para protegerme; por mucho que yo me haya reconciliado con él, ella no.


"Mi padre es una persona normal, y como cualquiera, cometerá errores."


Mientras le digo esto, utilizo magia curativa para curarle los rasguños que tenía por la cara. Eris se deja curar obedientemente, pero por su expresión, no me cabe duda de que no acepta del todo mis palabras.

Una vez sus heridas fueron sanadas, algo enfadada pero más calmada se marchó a la habitación. Mientras la veo irse, me dirijo a Ruijerd.


"A todo esto, Ruijerd-san."

"¿Qué ocurre?"

"¿De dónde salieron los moratones de Eris?"


La marca que acababa de curar no era algo que tuviera el día anterior de cuando fue a cazar Goblins.


"Tuve dificultades para contenerla."


Sin alterar su tono, me respondió de esa forma. Por lo general, la idea de hacerle daño a un niño sería suficiente para alterar o enfadar a Ruijerd, pero da la impresión de que ha cambiado ligeramente de parecer.

No me cuesta imaginar a Eris resistiéndose violentamente a dejarme a solas con Paul, incapaz de perdonarle, por lo que se vio obligado a recurrir a la violencia. Tampoco es especialmente grave, ya que su relación de maestro-alumna para el combate ha llevado a que Eris recibiera algún que otro rasguño en su entrenamiento.

Aunque claro, si te fijas bien, Ruijerd no está tan calmado como su tono; es más, apenas suele cambiar la expresión de su cara, pero le noto... no sé, me parece que está algo incómodo, como si no hubiera sido algo controlado, sino que tuvo que hacerlo a regañadientes.

Supongo que no tuvo más remedio. No sé muy bien lo que pasó, de lo que hablaron o de lo que hicieron; pero gracias a que Ruijerd se llevó a Eris a la fuerza, fui capaz de reconciliarme con Paul. Solo puedo darle las gracias por ello.


"Te agradezco que te llevaras a Eris, no hubiera podido hacer las paces con mi padre de no ser por ti."

"No tienes de qué agradecerme."


Aunque vaya, es cierto que Eris cada vez es más fuerte, pero veo que ha llegado un punto en el que para detenerla, Ruijerd tiene que recurrir a la fuerza. Su entrenamiento está mostrando sus frutos.


4ª Parte
Un rato después, entre otras para calmar ánimos, decidimos tener nuestra reunión estratégica.


"Bueno, comencemos la segunda reunión estratégida en Milis-Sion de Dead End."


Decidimos realizarla en el bar, es cómodo y tampoco hay demasiados clientes ahora mismo. Aunque pensándolo un poco, no he salido en todo el día del bar.


"Pero si tuvimos una justo ayer."


Eris ha vuelto a su humor habitual; por un segundo pensé que se encerraría en el cuarto desanimada, pero en unos 10 minutos volvió como si nada. La velocidad a la que cambia de ánimo es algo que me gustaría poseer yo.


"Ha habido un cambio importante, me refiero a que ya no tenemos la necesidad de conseguir dinero; por lo que pienso que lo mejor sería que abandonáramos Milis-Sion antes de lo previsto."


Con los 20 cheques del Papado que nos han entregado, no tenemos la necesidad de realizar misiones del gremio como planeamos en un principio; como además Paul me ha puesto al corriente de la situación, no es necesario reunir información; y por lo que sé y he oído, será mejor que pausemos la tarea de mejorar la reputación de los Supard en esta ciudad.

En resumen, las cosas que necesitamos y podemos hacer en esta ciudad han disminuido a casi ninguna, y es lo que les cuento. Tuve algunas dudas sobre si contarle a Eris el estado en el que se encuentra la provincia de Fedora, pero al final decidí que era mejor contárselo; porque será mejor que se prepare mentalmente desde ya, a llegar allí, encontrarse con el problema de golpe, pudiendo venirse abajo por la impresión.


"Eris, por lo que he escuchado, tanto tu ciudad natal como la mía, han desaparecido sin dejar rastro."

"Entiendo."

"También parece que ni Philip-sama ni Sauros-sama han sido encontrados aún."

"Era de esperar."

"En resumen, no conocemos ni el paradero de Ghyslaine, lo más probable es...."

"Ludeus..."


Eris se cruzó de brazos, levantó su barbilla y me miró a los ojos.


"Eso es algo que daba casi por sentado desde hace algún tiempo."


La mirada de Eris mostraba su determinación, sus ojos tenían la enorme valentía y falta de delicadeza típicos en ella, sin una sola piza de duda. Lo ha dicho bien claro, no es que no quisiera pensar en ello, sino que lo había aceptado ya.


"Aunque claro, sigo pensando que Ghyslaine está viva en algún lugar, pero era fácil de imaginar que papá y el abuelo hubieran muerto hace mucho."


Esto lo dijo casi con un resoplido. Por su reacción, diría que desde el momento en el que acabó en el continente demoniaco, asumió que el resto su familia había muerto, o al menos eso es lo que da a entender.

Pero es posible que simplemente se esté haciendo la dura... me cuesta diferenciar cuando se hace la dura y cuando de verdad ha aceptado la situación.


"No te preocupes, por mucho que hubieras estado intentado ocultármelo, desde el principio lo entendí."


No estoy muy seguro de lo que se supone entendió, pero da la impresión de que no se está haciendo para nada la dura con este asunto; es más que probable, que a su modo haya pensado en todo esto durante el viaje.

En otras palabras, soy el único que se había olvidado por completo de Fedora... qué vergüenza...

Con este pensamiento, miro a Eris asintiéndole con la cabeza y continúo la conversación.


"Por todo esto, pensé que lo mejor sería irnos de la ciudad en una semana aproximadamente, aunque..."

"¿Estás seguro?"


Esta pregunta la realizó Ruijerd.


"¿Ocurre algo?"

"Esta puede ser tu última vez para estar con tu padre, ¿seguro que quieres marcharte tan rápido?"

"Veo que esta reunión es para temas algo oscuros..."


Debido a que es Ruijerd el que me ha dirigido esas palabras, la importancia de las mismas es mayor; aunque la posibilidad de la que habla es baja, no es que estemos en guerra, y Paul sabe defenderse.

No obstante...


"Debido a que hay más miembros de mi familia a los que puedo no volver a ver jamás, es importante ir a buscarles y darles prioridad a ellos, para que eso no ocurra."

"Ya veo, tienes razón..."


Habiendo recibido el visto bueno de Ruijerd, doy paso al punto principal de la reunión de hoy.


"Quería comentar, que para el resto de nuestro viaje, me gustaría que nos centráramos en reunir información."


Como suponía, el tiempo óptimo para detenernos en cada ciudad es de unos 7 días, como hasta ahora, pero en esta ocasión nos olvidaremos de conseguir fondos y nos dedicaremos casi únicamente a reunir información sobre los desaparecidos.

El trayecto entre Milis y Asura es, en este mundo, la travesía más frecuente y ferviente donde un mayor número de viajeros y mercaderes se concentran; casi como la ruta de la seda de mi anterior mundo[44]. Aunque es más que probable que un gran número de miembros del grupo de búsqueda estén investigando por esa zona, existe la posibilidad de que nosotros encontremos información que nuestros predecesores pasaron por alto o no pudieron encontrar.

Por otro lado, como algo paralelo a la búsqueda de información, podremos extender y mejorar el nombre de los Supard de un modo u otro. Pero debido a que el sobrenombre Dead End no es tan conocido en el resto de continentes tendremos que buscar algún modo alternativo para propagar los rumores.


"En ese caso, nuestro problema actual vuelve a ser el coste del viaje."


Quizás por la dificultad, quizás por la necesidad de barcos, pero lo cierto es que en este mundo, cruzar el mar tiene un control excepcional; las fronteras por tierra se pueden saltar de algún modo u otro sin levantar sospechas, pero para cruzar el mar el coste y los preparativos son muy significativos, sobretodo para un Supard.


"Sobre eso, Ludeus, échale un vistazo a esto."


Ruijerd sacó de un bolsillo una hoja de papel doblada y sellada, que si mal lo recuerdo, es el sobre extraño que trajo ayer y del que acabé desentendiéndome al final.

La cojo y le echo un vistazo; observo que en lo que sería la parte en la que se escribe el destinatario pone un garabato que aun difícil de leer pone Para el Duque Baqciel[45]; y en la parte trasera, para cerrar la carta, hay un sello de cera rojo con el símbolo seguramente de una casa noble, o al menos da esa impresión refinada.


"¿Y esto?"

"Es algo que escribió para mí ayer, mi antiguo conocido."


¿Un conocido de Ruijerd? Ah, ahora que lo dice, es cierto que dijo que iba a verse con un antiguo guerrero que conocía.


"¿Puedo saber cómo se llama tu conocido?"

"Es un hombre llamado Gouache Brush[46]."

"¿Y a qué se dedica?"

"No lo sé, pero diría que es una persona importante."


Me cuenta la historia en la que conocío a Gouache hace 40 años, en el continente demoniaco. Por lo visto, Ruijerd salvó a un grupo de personas de unos monstruos que atacaron y Gouache era parte de ese grupo.

Cuando se conocieron, Gouache era un niño que solo podía mirar a Ruijerd asustado y algo hostil, pero cuando se separaron, se habían vuelto bastante cercanos. Llegó a decirle que si alguna vez pasaba por Milis-Sion fuera a visitarle, aunque como nunca tuvo la oportunidad, Ruijerd se olvidó de esto hasta que al entrar en la ciudad, notó con su tercer ojo la presencia del pequeño.

Por este motivo, aprovechando que estaba en la ciudad, decidió hacerle una visita, aunque no estaba seguro de si Goauche se había olvidado de él. Por lo que con cierto temor, Ruijerd consiguió encontrarse con él, y en ese momento, Gouache se acordó al instante de Ruijerd, y le dio la bienvenida a su casa con los brazos abiertos.

Ruijerd solo había previsto ir a saludar, pero la cosa se animó y se pusieron a charlar durante un buen rato, para cuando le habló de nuestro viaje, Goauche le dijo Pues cuando llegues a Puerto Oeste, entrégale esto al jefe de aduanas.

Me cuesta imaginar a Ruijerd animándose... ¿será algo así como sus charlas con Gustav? Aunque bueno, volviendo al tema principal, alguien que escribe una carta sellada para el jefe de aduanas diría que es alguien con cierto poder en la corte...

Intento echarle un vistazo al contenido de la carta, pero temo romper el sello y hacer que la carta pierda su validez.


"Es muy probable que tu amigo Goauche sea un noble, ¿no es así?"

"Es cierto que tenía muchos subordinados."


Subordinados... es una forma de expresarse muy propia de Ruijerd, pero es probable que se refiera a sirvientes o criados o algo similar... y ese muchos también es bastante ambiguo. Pero claro, en todo caso, es un conocido de Ruijerd... eso puede rondar desde un Rey Demonio hasta al mismo rey de esta ciudad, pero me cuesta saberlo con certeza, y más teniendo en cuenta que trabajó para el Dios Demonio Laplace...


"Fuiste a su casa, ¿no?"

"Sí."

"¿Era grande?"

"Supongo que muy grande."

"Más o menos, ¿cómo de grande era?"

"Imagino que casi tan grande como el castillo Kishirisu."


Como el castillo Kishirisu... si es más pequeño, no se refiere al White Palace que hay en medio del lago, así que supongo que no es alguien de la realeza. Pero algo del tamaño que dice... Jum.... No se me ocurre a quién se pueda referir. La cosa es, que es un conocido de Ruijerd, así que dudo que sea una mala persona, pero... por lo que dijo Shera, el noble que está en la aduana de Puerto Oeste odia muchísimo a las razas demoniacas; si le llevamos una carta de un noble menos importante, podría causarnos o causarle algún tipo de problema si entregamos la carta, por lo que es mejor averiguar quién es este Gouache.

Pero con lo feliz que se ve Ruijerd desde que trajo la carta, no me gustaría que discutiéramos por desconfiar de Gouache; así que de perdidos al río, como no se me ocurre una alternativa mejor, lo que haré será no discutirlo con Ruijerd para ahorrarnos posibles problemas y preguntarle en secreto a Paul para ver quién es el tal Goauche.


"De acuerdo, esperemos que la carta nos solucione el problema de cruzar el mar."


Al oírme, Ruijerd asintió tan animado como cuando me hizo entrega de la carta.

Así que al final, sin más discusión, decidimos aguantar en Milis-Sion una semana y ver qué podíamos hacer mientras por la ciudad.


"¡Por mí como si nos vamos mañana mismo!"


Respondo con una sonrisa algo forzada al comentario de Eris, y damos por terminada la reunión.

martes, 11 de diciembre de 2018

Mushoku Tensei 47

Capítulo 47 - Reencuentro con Paul

1ª Parte

-- Desde el punto de vista de Paul --


Me encontraba bebiendo en el bar.

Debido a que se acercaba la noche, los clientes del establecimiento fueron aumentando, al mismo tiempo que, por el contrario, el número de miembros de mi grupo disminuía.

La mesa en la que estaba sentado se encontraba en el mismo centro del bar, y doy casi que por hecho que mi mal humor estaba cargando el ambiente, ya que nadie se me acercaba. Mi intención era beber toda la noche para ahogar este mal humor que me invade.

Y con esta idea en la cabeza, escuché una voz dirigida a mí.


"¡qué tal, tío, te andaba buscando!"


Alcé la vista y me encontré con un tipejo con cara de mono, se le veía bastante sonriente. Hacía ya 1 año desde la última vez que le vi.


"¿Gisu? Serás malnacido... ¿dónde coño has estado?"

"¿Ohh? ¿Qué te pasa, qué te pasa? Siempre de mal humor."

"¿Qué esperabas?"


Intenté hacer un Tcht con la boca, pero noté suficiente molestia como para llevarme la mano a la cara. Es la zona en la que Ludeus me estuvo pegando.

Todavía me duele... no tenía que haberme hecho el fuerte y dejado que me curaran con magia....... puto niñato de mierda, ¿a qué viene eso de que con magia el continente demoniaco está chupado? Si tan fácil te fue podrías haber aprovechado para buscar gente por allí... y vas y te preocupas más por lo mala que estaba la carne de las Gran Tortugas y como no había otra cosa que comer; enrollándote sobre que necesitaste crear ollas con magia porque no había forma de seguir comiendo una carne tan horrible durante todo un año y era necesario cocinarla y condimentarla... Si te sobra tiempo para buscar condimentos podrías haberlo aprovechado para hacer algo más productivo, ¿no te parece? Puta mierda... ¿encima vas y me acusas de serle infiel a Zenith y a Lilia? ¡Deja de tocarme los huevos! Desde el teletransporte ese ni se me ha pasado por la cabeza algo semejante, me he controlado todo lo posible y lo he aparcado en un cajón, ¿y vienes tú ahora a echármelo en cara algo que no he hecho? ¡Vete a la mierda! ¡¿Cómo se te ocurre decirme que no lo sabías? Si hubieras investigado como es debido mientras dabas un agradable paseo por el continente demoniaco, puede que hasta hubieras encontrado a Zenith o a Lilia... Maldita sea.....


"Jejeje... si estás de ese humor es porque todavía no le has visto."


¿Qué te parece tan gracioso, Gisu?

Mientras se reía tan frivolamente, creo que pidió algo, imagino que alcohol, conociéndole. Le gusta beber más que a Talhand y eso que es minero del carbón (Enano)...

Mushoku05 06.png

"Paul, mueve tu culo mañana hasta el gremio de aventureros."

"¿Por qué debería?"

"Porque así podrás conocer a una persona interesante."


¿Una persona interesante...? ¿Alguien que supuestamente debería animarme? Si tenemos en cuenta que Gisu vino a verme específicamente hoy... que es el mismo día que me encontré con...

Tras enlazar los hechos, comprendí a quién se refería.


"Ah... Ludy, ¿no?"


Tras escucharme, el cara mono dejó de estar tan risueño, y comenzó a rascarse la parte trasera de la cabeza.


"Vaaaya, ¿ya te enteraste?"

"Le vi."

"En ese caso, ¿por qué no estás más animado? ¿os peleasteis o algo?"


¿Una pelea? Bueno....sí, una pelea. No llegó a tanto como para considerarlo una pelea... pero sí. Puta sea... ahora que lo he recordado me vuelve a doler todo.


"A ver, Paul, cuéntame lo que pasó."


Con su cara amistosa, Gisu se sentó a mi lado.

Desde siempre, al tipo este se le ha dado bien escuchar los problemas de los demás. Imagino que también en esta ocasión, aunque parezca un entrometido, en realidad está preocupado y quiere echar una mano.


"Tú mismo, pues mira, lo que ha pasado..."


Y tras eso, me puse a contarle a Gisu lo que pasó esta mañana. De cómo me alegré al encontrarme con Ludeus, y de cómo al escuchar cosas que no encajaban le pedí que me contara lo que estuvo haciendo; y de cómo el niño se puso a contarme lo del viaje con un tono súper alegre. Vamos, se puso a contar historias sin importancia como chuleando. De como le dije que en lugar de ponerse a contar batallitas, que si no debia haber estado haciendo algo más importante, y de cómo en lugar de darme la razón se cabreó y se puso a atacarme. De como se atrevió a insinuar que había sido infiel y como yo me enfadé. Y de como nos pusimos a pelear y me dio una paliza.

Durante mi charla, Gisu no me interrumpió en ningún momento y simplemente asentía en puntos concretos, diciendo cosas como Entiendo o Ya veo; me dio la impresión de que me daba la razón y de que comprendía lo sucedido, pero al terminar me dijo.


"Una cosa, corrígeme si me equivoco, pero... ¿no te parece que esperas demasiado de tu hijo?"

"¿Huh?"


Noté que había alzado la voz ante sus palabras con un tono un tanto bobalicón.

¿Esperado demasiado? ¿A qué te refieres? ¿O de quién se supone que espero demasiado?

"¿Dices que yo... espero demasiado de Ludy?"

"Eso he dicho, no sé, piénsalo y responde."


Mientras yo me mantenía como anonadado por las palabras de Gisu, él siguió su charla.


"El niño ese es sorprendente, en serio, nunca en mi vida vi a nadie que conjurase en silencio, y cuando me contaron que él solo había acabado con docenas de monstruos el año pasado pude sentir un escalofrío recorriendo mi espalda. Ten por seguro que Ludeus es uno de esos niños prodigio de los que nace solo 1 cada 100 años."


Pienso igual, Ludy es prodigioso, un genio, un superdotado... desde niño ha sido del tipo de persona que podía hacer cualquier cosa. Hubo un tiempo en el que todavía pensaba que algunas cosas se le darían mal, pero fue capaz hasta de conseguir que Philip le ofreciera la mano de su hija. El mismo Philip que no podía ni verme...


"Vaya, pienso lo mismo, ese chico es sorprendente. Si desde que tenía 5 años-"

"Pero eso no quita que siga siendo un mocoso."


Dándome la impresión de que este era el punto importante de nuestra conversación, decidí no decirle nada por haberme cortado.


"Ludeus sigue siendo un mocoso de 11 años, Paul."


Gisu repitió sus palabras haciendo hincapié en ellas, para que les prestara atención.


"Si no, mírate a ti, ¿no se supone que te fuiste de casa cuando tenías 12 años?"

"Así es."

"¿Y no solías decir que hasta los 12 años, todos son unos mocosos?"

"¿Y qué tiene que ver eso ahora? ¿qué me quieres decir?"


Ludy me ha dado una paliza hoy... es cierto que yo iba bebido, pero aun contando con eso, es innegable que se ha hecho fuerte, porque aunque iba bebido, no me contuve. Aunque al principio me contuve, llegué a usar el estilo Nórdico Celestial cuando me lancé en Forma Cuadrúpeda, y hasta tuve que utilizar el Corte Mudo... y aun así, lo único que conseguí fue cortar las bragas que llevaba puestas en la cara...

Y por si fuera poco, durante todo ese rato, Ludy no se lo tomó ni en serio, y la prueba es que ninguno de los compañeros de mi grupo sufrió más que rasguños. Ese niño estaba jugando con nosotros y aun así, yo perdí contra él; soy incapaz de saber lo fuerte que es ahora. Si hasta con 7 años era más espabilado que yo a su edad, y encima como están las cosas ahora, físicamente debería de estar más cuidado que yo, por no hablar de que también tiene la mente más lúcida que la mía. Pero vamos, no me sorprende que sea mejor que yo en todo, ¿qué tiene que ver eso con su edad?


"Paul, ¿qué hacías tú cuando tenías 11 años?"

"¿Eh?"


Si lo recuerdo bien... aprendía el Filo Celestial en casa. Básicamente, todos los días mi padre andaba enfadándose conmigo, hasta cuando me esforzaba; se ponía a pegarme quejándose de las cosas que hacía mal.


"¿Te crees capaz de sobrevivir en el continente demoniaco a esa edad?"

"Jah, Gisu, ¿te estás intentando quedar conmigo? Pero si Ludy llevaba un escolta poderoso de la raza demoniaca... encima sabe el idioma humano, el del Dios Demonio, y hasta el del Dios Feral... ¡Pero si su escolta era capaz de cargarse a un monstruo de rango A de un solo golpe, menudo monstruo llevaba de aliado el chico! Vamos, así, cualquiera habría sido capaz de pasearse por el continente demoniaco como si fuera por mitad de un parque."

"Imposible, nada más lejos; te aseguro de que tú no podrías haberlo hecho; es más, si hoy mismo te fueras al continente demoniaco, serías incapaz de volver con vida."


Rechazó mi opinión al mismo tiempo que intentaba asustarme.

Este Gisu no ha cambiado nada, esa sonrisa frívola suya es tan molesta como siempre.


"¡¡Jah!! ¡Pues más razón todavía! Ludy fue capaz de hacer algo que para mí es imposible, ¡es un prodigio, un genio! Menudo hijo tan especial tengo, ya es todo un hombre. ¿Qué más puedo decir? ¿Acaso es un error esperar mucho de una persona con semejante talento? ¿Eh, Gisu? Dime, ¿me equivoco?"

"Te equivocas, en estas cosas siempre te equivocas."


Sin dejar de reírse frívolamente se puso a darle un buen trago a la cerveza que le sirvieron.


"Puaahh... ¡Que bien sienta! En el Gran Bosque no te sirven nada como esto..."

"¡Gisu!"

"Que sí, que sí, no grites."


Gisu dejó caer la jarra sobre la mesa dando un golpe al apoyarla, tras lo que se puso a hablar con un tono serio.


"Paul, tú nunca has estado en el continente demoniaco, ¿me equivoco?"

"¿Y qué?"


Es cierto que nunca he ido al continente demoniaco, aunque, claro está, he escuchado muchos rumores de mano de varias personas, sobre que es una terreno peligroso, o sobre que te encuentras monstruos aunque vayas por las rutas principales, o sobre que si no te alimentas de la carne de los monstruos no se puede sobrevivir.

Pero, ¿y qué si hay muchos monstruos? Ni que ese fuera un problema.


"Para tu información, yo nací en ese continente, así que, adelante, pregúntame, Gisu, ¿qué tiene de peligroso el continente demoniaco?"

"Ahora que lo pienso, no recordaba eso de ti, pero dime, ¿qué tiene de peligroso?"

"Lo primero, que no hay caminos como tal, sino algo así como rutas; no tienen nada que ver con las que puedes encontrar en Milis o en el continente central, no existe ninguna ruta libre de monstruos; vayas por donde vayas, te acabará atacando algún monstruo de rango C o superior."


Sabía lo de los monstruos, más o menos, pero ¿rango C?

Un monstruo de rango C solo lo puedes encontrar en las profundidades de los bosques en el continente central; poseen esa categoría porque por lo general o atacan en grupos o poseen alguna habilidad especial.


"¿No estás exagerando un poco?"

"No, eso es un hecho sin ninguna pizca de exageración, para que entiendas el tipo de continente que es el demoniaco; pero bueno, básicamente, hay muchísimos monstruos."


La mirada de Gisu me confirmó que hablaba en serio.

Aunque bueno, sé que aunque se ponga así de serio, es capaz de mentir de forma convincente; lo ha hecho antes. No dejaré que me tome el pelo."


"En un lugar como ese, por mucho que se le pueda llamar un prodigio, un niño chico sin ninguna experiencia en combate acabó de repente."

"Ya veo..."


Cuando habla de alguien sin experiencia en combate, seguramente se esté refiriendo a Ludy... Y ahora que lo pienso, es cierto que no me llegaron rumores de que hubiera estado en ninguna pelea real, salvo que habilidosamente fue capaz de deshacerse de unos secuestradores, eso y que la única forma que tenía de vencer a Ghyslaine era alejándose mucho de ella; y no conozco a ningún espadachín mejor que Ghyslaine... Por eso, siempre que Ludy pueda alejarse lo suficiente, no debería perder ni contra 1000 hombres; ¿qué más da que tenga experiencia en combate o no? Además, por lo que cuentan, el Dios Nórdico actual, Aleksander Ryback Karlmann, fue capaz de vencer a un Emperador del Filo en su primer combate real.


"En esa situación, apareció un adulto que les iba a ayudar. Un hombre de la raza demoniaca que sin lugar a dudas era poderoso; un Supard, ya sabes, de esos Supard."

"Sí."


Raza Supard... es algo que me cuesta creer, la verdad. Por lo que sé, no queda casi ningún Supard vivo, ni en el continente demoniaco.


"En una situación tan confusa y complicada como esa, el chico vio ante él una persona a la que podía pedirle ayuda, alguien que se había encontrado nada más despertarse. Pero claro, los Supard son peligrosos y dan miedo, y como no sabía cómo reaccionaría si rechazaba su ayuda, ni si podría regresar vivo, aceptó la mano que le ofrecía."

"Sí, bueno... supongo."

"Pero, al aceptar esa ayuda, el listo de Ludeus pensaría lo siguiente ¿Qué es lo que este tío quiere realmente?"


Es muy posible, es más, me extrañaría que Ludeus no pensara así al ver a un desconocido que ofrece ayuda. A mí ni se me pasaría por la cabeza, pero es un chico espabilado en esos temas... todavía recuerdo su actitud cuando ayudó a Lilia para que Zenith no la echara... no es algo que puedas esperarte de un niño.


"Pero claro, no tenía forma de saber con seguridad lo que el desconocido buscaba."


Tiene sentido. Muchas veces es imposible saber lo que de verdad pretenden las personas que se te acercan, si no, mira a Gisu...


"Se pensaría que aunque ahora viniera a ayudarle, es posible que llegado el momento me acabe traicionando de alguna forma; y así fue a Ludeus se le ocurrió lo siguiente Si quiero que no me traicione, tengo que ofrecerle algo a cambio."

"¿A qué viene eso? ¿Algo a cambio? ¿Con eso será suficiente? Jeje..."

"No te rías de él; lo he descrito como algo a cambio, pero fue más como un favor desinteresado, es algo que puede llegar al corazón, algo que pueda hacer que surja camaradería, entiéndelo de esa forma."


¿Algo que permita que surja camaradería? Eso podría funcionar... si ese fue el motivo, tendría sentido lo que Ludy hizo. Le ofreció al Supard algo a cambio de su protección, al mismo tiempo que mejoraba su habilidad en caso de tener que quedarse solo. Es bastante lógico, es más, podría considerarse la forma más segura de hacerlo. Vaya, ese chico es un prodigio...


"Meh... si lo tenía tan pensado, ¿qué le impedía haber hecho más en su viaje?"


Tras decir esas palabras, Gisu me puso la mano abierta delante y uno a uno fue dándome motivos.


"Era su primera vez en ese lugar; su primera aventura; por inteligente que fuera, había demasiadas cosas que no sabía; para sobrevivir, tuvo que aprender a base de golpes; y por si fuera poco, tenía que depender de un desconocido de la raza demoniaca que no sabía si le traicionaría o no; sin contar con que llevaba a sus espaldas algo similar a una hermana pequeña a la que debía proteger de todo."


Sin cambiar el tono, fue contando con sus dedos; al final, acabó necesitando su segunda mano, con un puño completamente cerrado.


"Si hubiera sido capaz encima de pararse a buscar a otras personas que fueron teletransportadas, no sería un prodigio, sería un superhombre. Vamos, que si hubiera hecho todo eso, no me extrañaría que apareciera entre los 7 Campeones Mundiales."


Vaya... Los 7 Campeones Mundiales... qué recuerdos. De pequeño, soñaba con aparecer en esa lista algún día... Vamos, puede que sea porque soy su padre y espero mucho de él, pero creo de verdad que Ludy podría llegar a aparecer en ella...


"Hubiera sido claramente excesivo por mucho que Ludeus sea un prodigio, como bien sabes, los humanos tienen límites."

"Pues explícame como una persona que supuestamente está rozando el límite de lo que es capaz, es capaz de contar su historia de un modo tan animado. Lo mires como lo mires, dio más la impresión de un niño malcriado entrando en un Laberinto y dar una vuelta antes de salir sin adentrarse, para dedicarse a fanfarronear sobre ello."


Si de verdad fue tan duro para Ludy, no lo habría contado con ese tono, y se habría dedicado a explicarme lo duro y difícil que fue su viaje; en cambio, lo único que me contó fueron sus aventuras en un tono alegre. No me creo que su viaje haya sido tan duro como me está diciendo Gisu.


"Lo hizo de esa forma porque no quería preocuparte."

"...¿huh?"


Mi voz volvió a salir con un tono bobalicón ante la respuesta tan inesperada.


"¿Por qué iba a preocuparse por un tipo como yo? ¿Acaso soy un pobre viejo, o qué?"

"Vaya, eres un pobre viejo, Paul."

"Meh... ya veo. Tienes toooooda la razón, soy un pobre y enclenque viejo que ahoga sus penas en alcohol por tonterías, seguro que al verme alguien como el alabado prodigio sentiría lástima por mí."

Y suspirando, Gisu dijo.

"No hace falta ser un prodigio para sentir lástima por ti, te ves fatal, Paul. Te lo voy a decir una vez, por no traerte un espejo, pero tienes una cara horrible."

"¿Te vas a poner del lado de mi hijo?"

"Vaya, hasta el punto de que no me importaría si no quisieras volver a hablar conmigo. Paul, pregunta a quien quieras, seguro que me dan la razón."


Me llevé las manos a la cara y pude notar el sonido de una barba descuidada crujiendo, indicando que llevaba varias semanas sin afeitarme.

Gisu quiso resaltar lo que intentaba decirme desde el principio


"Paul, lo diré una vez más; esperas demasiado de tu hijo."


¿Qué tiene de malo esperar mucho de tu hijo? Desde que nació, Ludy ha sido perfecto en todo, hasta el punto de que me tiraba de los pelos intentando ser un buen padre, viendo que no necesitaba un padre como yo para ayudarle. Nunca le hice falta.


"Eh, Paul, una cosa, ¿por qué simplemente no te alegraste de reunirte con él? ¿No es eso lo importante? ¿Qué más da el tipo de viaje que hubiera tenido? Como si se ha dedicado a vivir despreocupadamente; como si hubiera estado viajando mientras se dedicaba a tontear con mujeres, después de todo, sois familia... Pero lo primero que deberías haber hecho, era alegrarte de que hubiera vuelto sano y salvo."

"..."


Opino lo mismo; es más, me alegré muchísimo al principio...


"O dime, ¿hubieras preferido que volviera mutilado de alguna forma? Sabes lo probable que era que te reencontraras con tu hijo muerto, ¿no es así? Bueno no, porque en el continente demoniaco, no suelen dejar ni un cadáver para llorarlo."


¿Ludy muerto? Me cuesta creerlo, después de verle hablar tan alegremente, contando batallitas increíbles; pero lo cierto es que apenas un par de días antes, ¿no me desperté en medio de la noche tras soñar que lo encontraba muerto...?


"Ahh~h, pobre chico... Tras sobrevivir sorprendentemente a un viaje tan largo, cuando por fin consigue reunirse con su padre, se entera de que su padre se ha vuelto un alcohólico estúpido e inútil. Si algo así me pasara a mí, ni me pensaría cortar toda relación con él en el acto."


Tcht... mira que está aprovechando la situación para decir todo lo que le venga en gana...


"Ya lo he entendido, Gisu, y tienes una gran parte de razón, pero hay algo que no encaja en lo que me has contado."

"¿Qué cosa?"

"¿Cómo es posible que Ludy no supiera lo que le había pasado a la aldea Bonna? Yo mismo me encargué de que lo publicaran en el gremio de Puerto Santo."


Al fijarme en su rostro, pude ver que tenía algo en mente, es la cara que tiene cuando oculta algo.


"Es probable que tuviera mala suerte y no lo viera, ¿no?"

"Gisu, ¿dónde te encontraste a Ludy? ¿No se supone que lo viste en Puerto Santo?"


Personalmente, no tengo ni idea de donde se ha metido Gisu en todo este año, ni qué ha estado haciendo; pero es un hecho que Ludeus llegó al continente por el norte, y las ciudades más grandes que hay en esa dirección son... no, solo hay una, Puerto Santo, y en esa ciudad está el mensaje en el gremio avisando de los desaparecidos y de donde me encontraba, además de otros miembros de nuestro grupo de búsqueda que intentan informarse de pasajeros de viajes que puedan estar relacionados con los desaparecidos. Y como son aventureros, no hay forma de que no hayan pasado por el gremio ni una sola vez.


"Jum... me encontré con Ludeus en la aldea Dordia. Fue toda una sorpresa, la verdad, por lo visto le habían encarcelado por ser sospechoso de abusar de la Bestia Santa y me lo encontré allí totalmente desnudo."

"¿Que te lo encontraste desnudo y encarcelado en una aldea de los feral...? ¿En serio?"


Ghyslaine me contó algunas historias de su aldea, y por lo visto, los de Dordia conciben como la mayor humillación posible que te encierren en prisión, totalmente desnudo, encadenado y que te empapen con agua helada de vez en cuando. Aunque por lo que me contó, no es algo que le hagan a extranjeros, y si lo hicieran sería por un crimen contra toda la aldea.

Recuerdo que en una ocasión, de broma, le tiré agua a Ghyslaine y se enfadó muchísimo conmigo.


"Entiendo... ¿y cómo acabó?"

"¿Eh? ¿Tu hijo no te contó esa parte?"

"Solo fui capaz de escuchar hasta la parte en la que dejó el continente demoniaco."


Joder, se me olvidó preguntarle por qué no vio el mensaje en Puerto Santo, mira que no preguntarle algo tan importante... ¿por qué hice eso? Ah, ya... dejé de escucharle porque me enfadé. Maldita sea... siempre me pasa lo mismo, pierdo los estribos demasiado rápido. Bueno, relájate, piensa, Ludy es muy listo, pero dime, ¿cómo es que no se enteró de los desaparecidos en Puerto Santo? Con que hubiera estado unos días allí, se habría acabado enterando aunque fuera por rumores, así que básicamente, ocurrió algo en Puerto Santo que le impidió enterarse; por lo que dice Gisu, algo con los de Dordia suficientemente grande como para que lo capturaran... siendo algo tan importante, es probable que hayan llegado aunque sea rumores... piensa, piensa... algo grande en Puerto Santo...


"No te preocupes, aunque realmente yo tampoco sé todo lo que pasó; mientras estaba en la aldea de los Mirdett, me llegaron rumores de un mocoso humano que había sido encarcelado en la aldea Dordia."

"¿Hm? Un segundo... eso último, ¿me lo puedes repetir? ¿Dónde dices que estabas?"


¿Aldea Mirdett? Si no me equivoco, los Mirdett son una raza feral... creo que los que tienen orejas de conejo.


"La aldea de los Mirdett, un patriarcado bastante extendido que hay en el Gran Bosque, y..."


La explicación de Gisu se alargó un poco y me estaba molestando; llegué incluso a querer decirle que era suficiente, pero como está relacionado con Ludy, me controlaré y escucharé hasta el final.

No me gustaría meter la pata 2 veces el mismo día por no ser capaz de aguantar una conversación y cabrearme antes de llegar a la parte importante.

La explicación de Gisu terminó y tras compilarlo todo...


"Gisu, en resumen... ¿me estás diciendo que ibas por las aldeas del Gran Bosque, haciéndoles llegar información sobre que si encontraban humanos perdidos los mandaran a Milis-Sion?"

"¡Así es! Jeje... que no te dé vergüenza darme las gracias."

"Sigue soñando..."


Es cierto que de vez en cuando venía gente de Fedora provenientes del Gran Bosque... pensé que simplemente es porque habían llegado rumores, pero ahora tiene sentido, fue gracias a este tío.


"Bueno, dejemos eso por el momento."

"Sí, mejor."


Le dije eso con la intención de pedirle más detalles en otra ocasión, pero sentía que era mejor aparcarlo para más adelante.


"Bueno, eso, que escuché que un crío humano había sido encarcelado, y me imaginé que podría ser uno de los teletransportados, así que me dirigí a la aldea Dordia. No es por presumir, pero tengo contactos por todas partes, incluso en la aldea Dordia; le pedí a un guerrero de esa aldea, que es amigo mío, que me metiera en prisión para ver al chico."

"Un momento... ¿había alguna necesidad de que te metieran en la prisión para verle?"

"Fue por si fuera necesario ayudarle a escapar, lo que sé de esas cárceles es que es más fácil escapar desde dentro que desde fuera."


Mi pasado con Gisu me hace recordar lo bien que se le daba escapar de la cárcel.

Recuerdo cuando en una ocasión salió por la puerta principal poco después de que le encarcelaran por hacer trampas en apuestas...


"Pues ahora viene lo mejor, llegué con la idea de encontrarme a un pobre niño humano llorando por haber sido c-capturado, t-totalmente h-h-mufu-hundido... mufufujaja..."

"¿Qué te pasa? ¿De qué te ríes?"

"Y voy, y me lo encuentro tumbado plácidamente, totalmente desnudo, mirándome seriamente... y va y me dice Bienvenido al punto más alto en tu vida... tal cual, ¿te lo puedes creer? ¡Me quedé pasmado sin saber cómo responderle a eso! ¡Jajajaja!"


Gisu se puso a descojonarse delante mía.


"Pues... no le veo la gracia..."

"Pues la tiene... es más, nada más verle, supe que ese chico era hijo tuyo."


¿Qué tiene de gracioso? Es más... ¿cómo pudo estar seguro de que era hijo mío solo con eso?


"Era clavadito a como eras en los viejos tiempos. La forma en la que actuaba tan insolemente en nuestro primer encuentro, esa arrogancia sin sentido, hasta la forma en la que le flirteaba con la guardia de los feral... Todavía recuerdo como le decía Puedo oler que estás excitado... ¡Y él, aunque le hubiera dicho eso y supiera que le habían pillado, no tuvo reparos en seguir actuando del mismo modo con ella!"


La escena le pareció tan graciosa de recordar, que volvió a reírse con todas sus fuerzas durante un rato.

Parece que se está metiendo con como era hace unos años, me empiezan a pitar los oídos[33]...


"Bueno, lo cierto es que tardé algo más en estar seguro del todo."


Tras decir esto, Gisu le dio un buen trago a su jarra.


"Bueno, ahí lo tienes, por eso no llegó a escuchar lo de Bonna, por lo visto no llegó a pisar Puerto Santo."

"¿Hmm? No corras tanto, Gisu, si tú compartías celda con él, deberías-"


Habérselo explicado tú mismo.


"Como sabía que se dirigía a Milis-Sion no quise joderle la sorpresa.... Pero bueno, ahora que está todo dicho, yo me voy y ustedes 2 habláis lo que tengáis que hablar."


Casi sin dejarme reaccionar, Gisu quiso terminar la charla, se levantó de su asiento preparándose para irse.


"Eh, no te vayas, todavía no me has explicado todo."

"Ah, casi se me olvida, por lo visto, Elinalise y alguno más se dirigen al continente demoniaco. Me han llegado varios rumores de una devora-hombres de los orejas puntiagudas (elfos) en Puerto Santo, así que la información es de fiar."

"¿Elinalise? ¿Ayudándome?"


Daba por hecho que ella sería la que más me odiaba de nuestro antiguo grupo.


"Jejeje... por mucho que se encabezone en decir lo contrario, nadie del antiguo grupo te odia tanto como para no ayudarte en una situación como esta."


Y con estas últimas palabras, Gisu salió del bar; y como siempre, sin pagar.

Algunas cosas no cambian... pero bueno, por hoy te lo perdono, te invito a esta ronda. Habiendo bebido tanto hoy, mejor me acuesto ya y mañana intentaré hablar con Ludy.

Y cuando llegaba a una conclusión, Gisu regresó rápidamente y me dijo lo siguiente.


"Casi se me olvida, no bebas más, duerme, y mañana, estando sobrio, te acercas a la posada Luz del Alba, ¿entendido?"

"¡Que sí, coño!"


Mira que volver solo a decirme eso...

Suspirando, suelto mi jarra sobre la mesa.

Ahora que lo pienso, últimamente he bebido más de la cuenta... ¿por qué perdí el tiempo con algo semejante? Todavía me quedan muchas cosas por hacer...


"Esto.. Paul-buchou, ¿ya habéis terminado? Me gustaría hablar con usted."


Mientras pensaba, una mujer en solitario se acercó hasta a mí mostrándose un tanto cabizbaja. Por un segundo no la reconocí, quizás por lo borracho que estaba, pero pasado ese tiempo, comprendí que se trataba de Vera, una de las miembros del grupo de búsqueda.


"Claro, sin problema... aunque dime, es raro verte vestida de una forma tan... moderada."

"Sí, es sobre eso..."


Vera afirmó sin entrar en detalles antes de sentarse en la misma silla en la que Gisu estuvo anteriormente. Es raro, pero hoy no está vistiendo esa ropa tan estimulante y algo exhibicionista, sino que va vestida más como la típica y nada desentonante chica de ciudad.


"Me preguntaba... si esa pelea a mediodía pudo ser... por mi culpa."

"¿Por tu culpa? ¿A qué te refieres?"

"No sé... esto... como suelo ir de.. esa forma... ya sabes, tu hijo al verme... no sé, quizás hubiera pensado lo que no es..."

"No te preocupes, no tuviste nada que ver. Ese chico hubiera sospechado de ti llevaras lo que llevaras en cuanto hubiera sabido tu talla de pecho."

La forma de vestir tan exhuberante de Vera tiene un motivo concreto. Al principio era una simple aventurera, pero se vio teletransportada a Milis sin ninguna pertenencia y unos maleantes la capturaron y usaron para divertirse.

Lo general en esos casos es que la persona se cierre en banda, pero Vera poseía una voluntad de hierro y fue capaz de salir adelante.

Muchas otras mujeres no fueron capaces de superarlo y continuar con su día a día, como fue el caso de Shera, la hermana pequeña de Vera.

Esa pequeña... solo con cruzar miradas con un hombre cualquiera se echa a temblar hasta casi desmayarse. Con algunos en el grupo no le pasa, pero la gran mayoría...

Vera, con la intención de proteger a esas jóvenes desoladas de miradas ajenas, hizo todo lo posible por atraer la atención de los hombres, utilizando en este caso, su figura y su vestimenta.

Sin contar que es capaz de apoyar al resto de mujeres que han sufrido ese tipo de experiencias... es una mujer excelente. Yo, personalmente soy incapaz de comprender como piensan o se sienten las mujeres que han sufrido esos abusos, ni de ayudarlas, pero para mí, Vera es una compañera insustituible e indispensable. Pero entre nosotros no ha habido ni habrá una relación física, ni tengo intención ni sería capaz, y menos en una situación como esta.


"Pero eso, no tuviste nada que ver, ¿querías decirme algo más?"

".... No."


Notando que Vera parecía no creerme demasiado y que quería decir algo más, volvió a una mesa en la que varias mujeres estaban sentadas juntas.

Fijándome mejor, varias miradas repartidas por todo el bar están centradas en mí, mirándome con cierta preocupación.


"Cuanto entrometido... ¡Dejad de mirarme de esa forma! ¡Mañana iré a hablar con él! ¡Ahora dejadme en paz!"

Tras esas palabras, me levanté de la mesa que tantas horas me ha acompañado hoy y me dirigí a mi habitación.



2ª Parte


Al entrar en la habitación, encontré a Norn durmiendo sola, tumbada sobre la cama.

Me senté en una mesita que había en el cuarto y me llené un vaso con agua y le di un buen trago; noté el agua algo recalentada llegando a mi seco y algo indispuesto estómago. Pude notar como poco a poco la borrachera iba desapareciendo.

Ya no me acordaba de lo malo que he sido siempre con el alcohol, se me sube enseguida, aunque no me dura demasiado ni aunque no pare de beber...

Poco a poco fue pasándoseme el efecto del alcohol y mi cabeza empezó a espabilarse. Me acerqué a la cama y me puse a jugar con el pelo de mi pequeña que andaba durmiendo en la cama pero agarrando con fuerza las sábanas.

Norn siempre me dio algo de lástima, tuvo que quedarse con un padre tan inepto como yo; estoy seguro de que hay muchas cosas que quiere decirme, pero nunca ha soltado ni una sola queja, y siempre se ha portado bien............ Si hubiera muerto o se muriera ahora, no podría seguir adelante...


"Nmmu... Papá..."


Pude oír a Norn decir esas palabras, pero sigue dormida, así que intuyo que habla en sueños.

Es una niña normal y corriente, no es como Ludy; si no la protejo....


"..."


Si Ludy no fuera tan especial, es posible que estuviera durmiendo aquí ahora mismo... no habría sido un tutor particular, se habría quedado viviendo con nosotros, hubiera sido teletransportado, podría haberse agarrado a mí como Norn... no es difícil de imaginar la posibilidad. Pero imaginar a un Ludy como un niño normal... un niño de 11 años normal y corriente... No sé lo que tendría que hacer para protegerles a ambos, ¿qué tendría que llegar a ....?

Mis piernas se pusieron a temblar en cuanto llegué a este punto, porque por fin comprendí lo que Gisu quiso decir con un mocoso de 11 años.

Tiene razón... ¿qué más da que sea un niño normal o un prodigio? ¿qué importa eso? Sigue siendo mi hijo... ¿Acaso le habría dicho a Norn lo mismo que a él si la genio hubiera sido ella? Imagínate a una Norn prodigiosa que ha estado viajando sin preocuparse por nada y alegremente... ¿acaso le habría dicho lo mismo que le dije a Ludy? Dime, Norn, ¿habría esperado tanto de ti también aunque hubieras sido una prodigio?

Con esa idea en la cabeza, era incapaz de dormir, ni siquiera pude tumbarme en la cama; no podía creer lo que había hecho. Salí de la posada y cogí un barreño con agua que tienen preparado por si hubiera incendios, y metí mi cabeza entera dentro.

Me viene a la mente la cara de asqueado que puso Ludy mientras salía del bar..

¿A quién estaba mirando Ludy con esa cara de asco?

Observo el rostro que se refleja en el agua del barreño y lo que veo es la cara de un hombre inútil y estúpido, la persona menos indicada para ser padre en todo el mundo.


"Jah... Gisu tenía razón... doy muchísima pena..."


Viendo un padre así y después de semejante bronca sin sentido... si fuera yo, no volvería a hablarle a un hombre así en la vida.


3ª Parte


-- Desde el punto de vista de Ludeus --


A la mañana siguiente y tras levantarme algo más tranquilo, bajé a desayunar a una especie de bar que había junto a nuestra posada.

Compruebo que la comida aquí en Milis-Sion no está nada mal.

Ha ido mejorando desde que pasamos por el Gran Bosque, da la impresión de que cuanto más vayamos avanzando más rico sabrá todo...

El menú del día es pan recién horneado y una sopa de un tono claro sabrosamente especiada, junto una ensalada de verduras frescas y para rematar unas tiras gruesas de bacon.

Anoche me lo perdí, pero por lo visto las cenas incluyen, de todas las cosas posibles, un postre. Por lo visto es una gelatina que se ha puesto de moda entre jóvenes aventureros.

Lo espero con ansias... pero vaya... la comida la verdad es que alegra. Cuando tienes hambre te enfadas más fácilmente y cuando te molesta algo pierdes las ganas de comer lo que lleva a tener más hambre aún... Menudo círculo vicioso se monta. Hasta un androide se enfadaría cuando está hambriento.


"¡Irasshaimase!"


Mientras andaba absorto en mis pensamientos y me deleitaba con algo así como un café que me habían servido tras la comida, el dueño del bar se giró hacia la entrada y le dio la bienvenida a alguien.

Observándolo yo también, vi a un hombre en la puerta, cansado y con mala cara; cuando me fijé en su cara, me quedé claramente estupefacto. Ese hombre echó un vistazo por todo el bar hasta que su mirada me encontró.

Llegados a este punto, las emociones que sentí el día anterior volvieron a resurgir, y eso que no habíamos empezado a hablar aún, lo que me llevó a apartar la mirada y evitar mirarle a los ojos.


"..."


En cuanto vieron mi cambio de actitud, mis 2 compañeros de mesa se dieron cuenta rápidamente de quién se trataba. La reacción de Ruijerd fue enarcar una ceja, la de Eris, levantarse bruscamente.


"¿Quién ha sido...?"


Eris pareció buscar con la mirada a quien me había hecho ponerme así, y el causante se acercó a nosotros...

Al darse cuenta, se puso frente a él, colocándose entre nosotros; con su pose característica, sus brazos cruzados, sus piernas separadas alineándose con sus hombros y levantando la barbilla. Con esa actitud tan autoritaria le lanzó una mirada de odio al recién llegado.


"Paul Greyrat, el padre de ese chico."

"¡Como si no lo supiera!"


Alcé la vista y me encontré con la espalda de Eris, pero pude escuchar una voz dirigirse a mí con un tono sarcástico.


"¡Vaya, vaya, Ludy, ¿ahora vas por ahí escondiéndote detrás de señoritas? No sabía que eras de esos."


Su forma de hablar y el tono con el que me estaban hablando me hicieron relajarme un poco.

Ya casi lo había olvidado... pero esas son las típicas bromas que me hacía Paul; qué recuerdos...

Sentí que esa forma de hablarme y el haber venido a primera hora específicamente a su bar, era su forma de indicarme que quería hablarme tranquilamente.

Supongo que tampoco pasa nada por charlar un rato con él.


"¡Ludeus no se esconde a mi espalda! ¡Soy yo la que está protegiendo a Ludeus de un padre horrible!"


Pude ver como Eris estaba temblando mientras sus nudillos se ponían blancos de lo fuerte que tenía cerrados los puños, no me extrañaría que en cualquier momento le lanzara un par de puñetazos a Paul a la cara; por lo que le hice un gesto a Ruijerd con la mirada.

Al verme, se acercó a Eris y la cogió del cuello de su camiseta, levantándola casi sin esfuerzo.


"¡¡Pero qué..!! ¡Ruijerd! ¡Suéltame!"

"Dejémosles hablar a solas."

"¡¿Pero no viste como estaba Ludeus ayer?! ¡¿Qué padre le haría eso a su hijo?!"

"No lo digas así, porque justamente eso son cosas de padres."


Mientras decía esas palabras, Ruijerd fue saliendo del bar con Eris todavía agarrada. Pero conforme se acercó a Paul, mirándole le dijo de pasada lo siguiente.


"Sé qué tienes cosas que decirle, pero recuerda que esas cosas solo se le pueden decir porque tu hijo está vivo."

"S-Sí..."


Las palabras de Ruijerd fueron intensas... seguro que él mismo se ve como el peor padre del mundo; quizás al ver a otro padre cometiendo errores quiso ayudar a su manera.


"Ludy, no vayas dándole órdenes a personas mayores..."

"No es eso, no le di ninguna orden, simplemente le pedí un favor con la mirada."

"¿Qué tiene de diferente...?"


Con esas palabras, Paul se sentó frente a mí en la mesa.


"Ese es el hombre de raza demoniaca del que me hablaste ayer?"

"Sí, ese es el Supard Ruijerd."

"Así que un Supard... Pues me ha parecido un buen tipo, la verdad; imagino que los rumores no son tan ciertos como van por ahí diciendo."

"¿No te da miedo?"

"No seas tonto, ¿cómo me va a dar miedo la persona que ha protegido a mi hijo?"


Su actitud y opinión es muy diferente a la de ayer, aunque... no quiero andar por las ramas.[38]


"Bueno... ¿para qué viniste?"


Me salió un tono mucho más duro del que tenía en mente, a lo que Paul reaccionó quedándose algo bloqueado.


"No... Esto... Quería... pedirte perdón."

"¿A qué te refieres?"

"Por lo de ayer."

"No es necesario que te disculpes."


Agradezco las disculpas, pero después de utilizar el pecho de Eris como almohada y dormir bien, ya he visto en qué me equivoqué.


"Para ser sincero, siento que tenías razón en que me he tomado el viaje como un juego."


Dejando de lado los problemas al principio, una vez que conseguimos adaptarnos, llegué a tener suficiente tranquilidad como para perder el tiempo pensando en espiar a Eris y cosas similares. No puedo negar que fue error mío no reunir información sobre el incidente de Roa, ya que como mínimo, Roa pudo sufrir la teletransportación como nosotros. Es cierto que me fue imposible hacerlo en Puerto santo, pero en Puerto Brisa estuvimos mucho tiempo buscando a los contrabandistas, podía haberle preguntado al intermediario o a cualquier otro informador, pero como ni pregunté ni me informé, fui incapaz de obtener esa información. Eso fue un error por mi parte.


"Por ese motivo, siento que es normal que te enfadaras, padre, ya que tú estuviste ocupado y preocupado todo este tiempo. Así que en lugar de disculparte tú, soy yo quien te pide disculpas."


Cuando pensé en el estado de ánimo de Paul y el estrés que pudo sufrir cuando ocurrió el incidente en la provincia de Fedora, con la familia dividida y sin saber donde se encontraban, soy incapaz de culparle por su actitud.

Si yo lo hubiera sabido antes, no habría estado tan poco preocupado durante el viaje; es cierto que estuve tranquilo y hasta animado durante el viaje...


"¿Cómo te vas a tomar un viaje así a broma, Ludy? Estoy seguro de que hiciste cuanto pudiste."

"No, en serio; me pude esforzar muchísimo más, casi fueron unas vacaciones..."


Sobretodo contando a Ruijerd... en cuanto salimos de Rikaris, el viaje se relajó bastante. Con su ayuda, era imposible que los monstruos nos pillaran desprevenidos, aun sin decirle nada hubiera sido capaz de mantenernos a salvo durante el viaje, y hasta evitar que Eris se metiera en problemas. Por eso, siento que me tomé el viaje muy cómodamente, como si jugara en very easy[39].


"Ya veo... unas vacaciones..."


No tengo ni idea de lo que Paul está pensando, pero lo que sí sé, es que le tiembla la voz.


"Siento muchísimo no haber encontrado los mensajes o avisos que dejaste en el gremio. ¿Qué era lo que tenían escrito?"

"Cosillas sobre que yo estaba bien y que si podías ir a buscar en la zona norte del continente central."

"Entiendo, en ese caso, cuando lleve a Eris de regreso a Fedora, iré a echar un vistazo por ese lugar."


Le respondí de manera automática, como si fuera un robot; las palabras salían de mi boca algo forzadas y secas.

¿Por qué estaré hablándole así...? Quizás estoy nervioso o tenso... Pero no lo entiendo, ya he perdonado a Paul y él me ha perdonado también a mí; puede que nuestra relación no sea como la de antes, pero la situación actual es grave... entonces... estaré nervioso porque el problema es grave... tiene sentido.


"Pero aunque diga eso, no sé demasiado sobre la situación actual en la provincia, ¿podrías contármelo una vez más, pero con más detalles?"

"...Claro."


Su tono también se notaba tenso, y pude notar que seguía algo tembloroso como antes.

Imagino que también estará preocupado... Aunque no sé, lo mismo es mi forma de actuar tan... directa la que no encaja. Puede que no podamos actuar como hasta ahora... ¿pero como es eso exactamente? Creo recordar que hablábamos de cualquier cosa sin pensarlo demasiado, pero no estoy seguro, quizás...


"¿Por dónde empiezo...?"


Con un voz bastante tensa, Paul me contó todo lo que ocurrió en la provincia de Fedora. De como los edificios habían desaparecido y que todos los habitantes de la provincia fueron teletransportado; del enorme número de muertos ya confirmados y del aun mayor número de desaparecidos.

De como consiguió reunir fondos para organizar un grupo de búsqueda con voluntarios; y aprovechar la sede del gremio de aventureros para reunir información sobre varias partes del mundo desde un único lugar. Aunque también me comentó que había otra base de operaciones del grupo de búsqueda que se encontraba en la capital del reino de Asura, organizada por el mayordomo Alphonse; por lo visto, todavía están dando apoyo monetario para los desaparecidos, para que puedan volver.

También me comentó que había estado dejando mensajes en varios lugares, con la intención de organizar e informar a quien quisiera ayudar a buscar a nuestra familia.

Entiendo mi responsabilidad en esto, siendo el hijo mayor de nuestra familia, que casi podría considerarse un adulto independiente. Bueno, realmente mi edad es la de un crío, pero como mínimo, espiritualmente me considero un adulto... Mierda, si hubiera visto ese mensaje, habría comprendido lo grave que era la situación, con Zenith, Lilia y Aisha todavía desaparecidas... Es posible que estén en alguna parte del continente demoniaco, las hemos podido dejar atrás...

Llegado a este punto, solo puedo lamentar lo que no hice, ya que debido a la prisa que nos dimos en el viaje, solo aguantamos 1 semana por ciudad.


"No le pasó nada malo a Norn, ¿verdad?"

"No te preocupes, por suerte cuando ocurrió todo estaba conmigo y fuimos teletransportados juntos."


Por lo que me está diciendo Paul, la teletransporación en este mundo se aplica a todas las personas que estén en contacto con quien sufra el hechizo, acabando todos en el mismo sitio.


"¿Y cómo está? ¿Está bien?"

"Sí, al principio estaba un poco confundida cuando aparecimos en un lugar extraño, pero ahora está mucho más animada y todos en el grupo la tratan con mucho cariño."

"Ya veo, me alegro."


Así que Norn está bien y además animada... me alegro mucho, la verdad; es la parte buena de esta situación tan horrible, no me quiero ni imaginar la situación si Norn estuviera mal... Pero por algún motivo, no me anima; mi mente sigue embotada.


"..."

"......"


La conversación se detuvo, y el ambiente se enrareció. Se siente extraño al pensar que mi conversación con Paul está siendo tan...

¿Tan qué? ¿Cómo era mi relación con él? Recuerdo que solía ser... no sé, mucho más... animada. No entiendo qué está pasando...



4ª Parte

La conversación siguió un rato más.

En un momento dado, Paul dijo algo a lo que no supe bien como responder; y empecé a dar respuestas tensas y cortas a las que no les daba mucha importancia.

Antes de que nos diéramos cuenta, los últimos clientes del bar éramos nosotros 2; no me extrañaría que el dueño se acercara para pedirnos que nos marcháramos para ir cerrando.

Creo que Paul también pensó esto, por lo que me dijo a continuación.


"Ludy, ¿y qué piensas hacer ahora?"

"Por ahora, lo que haré será llevar a Eris de vuelta a Fedora."

"¿Aunque no quede nada en pie?"

"Aun así, debemos regresar."


No nos queda más remedio que regresar. Aun sabiendo que todavía no han aparecido ni Philip, ni Sauros, ni Ghyslaine; aun sabiendo que no encontraremos Roa... Pero no tenemos alternativa.

¿El motivo? Pues que fue el objetivo de nuestro viaje desde el principio, y debemos alcanzarlo. Necesitamos llegar allí y ver con nuestros propios ojos la situación actual, para poder aceptar la situación. Después podríamos ir a la zona norte del continente, y de paso pedirle a Ruijerd que eche un vistazo en el continente demoniaco. O quizás sería mejor ir los 3 al continente Begarito, aprovechando que conozco el idioma.


"Después de Roa, buscaremos en otra parte."

"Comprendo."


Y con esto, nuestra conversación volvió a detenerse. Al menos yo, no sé qué decir.


"Tomad."


Justo en ese momento, el dueño del bar se acercó a nuestra mesa y nos puso unas copas de madera con un líquido que desprendía vapor.


"Invita la casa."

"Se lo agradezco."


Ahora que veía el líquido, noté que mi garganta estaba totalmente seca, mis puños estaban fuertemente apretados y podía notar el sudor acumulándose en la palma de mis manos. Mi cuerpo entero estaba empapado en sudor frío, y el flequillo se me había pegado a la frente a causa del mismo.


"Mira, chico, no sé todos los detalles, pero..."

"...¿?"

"Hazme un favor, y mírale a la cara."


Cuando lo escuché directamente de su boca, me di cuenta, por primera vez en todo el rato que llevábamos hablando, que no había mirado a Paul a los ojos ni una sola vez, pero no solo eso, no había sido capaz ni de verle la cara, desde el momento que aparté la vista en un acto reflejo.

Comprendiendo esto, tragué saliva con fuerza y levanté la vista para ver el rostro de mi padre.

Lo que pude observar fue una cara preocupada y que no sabía qué hacer, a punto de ponerse a llorar... una cara horrible.


"¿A qué viene esa cara?"

"¿Qué le pasa a mi cara?"


La sonrisa que me mostró Paul al hacerme esa pregunta no tenía fuerzas, sumado a su aspecto algo denigrado, parecía una persona distinta; aunque por alguna razón, sentía que había visto una cara parecida en alguna ocasión... No sabría decir cuándo, pero fue algo pasado... anterior a esto... Y lo recordé.

Recordé el día en que me encontraba en mi antigua casa, mirándome al espejo; llevaba ya 1 o 2 años desde que me encerré en mi habitación por lo que me hicieron en el instituto. Recuerdo que por aquel entonces todavía pensaba que saldría adelante, por mucho que fuera incapaz de salir a la calle, por mucho que tuviera un motivo para hacerlo, el pensar cómo me mirarían los desconocidos que se cruzaran conmigo al salir, riéndose a mis espaldas y señalándome con el dedo, recordando las fotos que me hicieran; mis piernas no dejaron de temblar.

Intenté calmar y tragarme ese miedo y forzarme a salir, pero al final no fui capaz. Tras eso, estuve una temporada incapaz de controlar mis emociones.

La cara que estoy viendo me recuerda a esa época, como si Paul fuera a sufrir un ataque de ansiedad.

Y tiene sentido... todavía no tiene noticias de los que lleva meses buscando, no le ha llegado ni el menor rumor sobre ellos, lo que le lleva a preocuparse, e imaginarse lo peor, quizás estén heridos o quizás han caído enfermos, o quizás............... La preocupación va en aumento.

Y cuando por fin aparece uno de ellos, se encuentra a tan risueño y tan distinto a lo que se esperaba, que sin querer se enfada. Es algo que me ha pasado anteriormente.

Recuerdo una vez que, poco después de que me encerrara en mi cuarto, vino uno de mis antiguos compañeros de Secundaria; me estuvo contando cosas de cómo le iba en el Bachillerato, sin importarle lo herido que estaba, lo enfadado con lo que me habían hecho... llegó un punto en el que no pude soportarlo más y me desahogué con él, recuerdo que dije palabras muy duras.

Pensé en disculparme al día siguiente si volvía a venir, pero no lo hizo; y cuando intenté salir, no me atreví. Como si mi orgullo me lo impidiera, qué cosas... Pero mi cara en el espejo en ese momento... era igualita a la de Paul ahora.


"Te propongo algo."

"¿Ludy?"

"En la situación actual, no nos queda más remedio que actuar como adultos."

"Eh... sí, bueno, no puedo negar que no he sido un ejemplo a seguir, pero... Dime, ¿a qué te refieres?"


Y con esto, mi mente por fin se clareó, cuando por fin comprendí lo que Paul sentía en este momento, fui capaz de comprender lo que debía hacer.

Recordé lo que nos pasó en su día, cuando me reprochó lo que hice con un tono duro, sin escuchar lo que tenía que decir. En aquel entonces, pensé que era normal que hubiera cometido ese error, con 24 años y un hijo a su cuidado.

Pero ya han pasado 6 años, tiene 30 años, sigue siendo más joven que yo en mi anterior vida, pero todavía recuerdo, que ya cuando tenía 24 años pensé Guau, me supera en todo; había hecho todo lo que se suponía que yo debía haber hecho con 10 años menos. Lo único que hice yo, fue culpar al que me pegó, a la sociedad, a mi familia...

Pero ya no soy el mismo. Cuando llegué a este mundo juré que no repetiría los mismos errores, y puede que lo olvidara parcialmente, pero juraba y juro, que en este mundo, viviré al máximo. En esta ocasión, aunque haya sido un problema enorme, fue exactamente lo mismo que ocurrió hace 6 años, el mismo error.

Pensé que deberíamos haber crecido, pero me dio la sensación de que no habíamos cambiado en absoluto desde ese encontronazo, como si el tiempo no hubiera pasado por nosotros. Quería ver el error pensando en eso, y esa fue la solución que le encontré al error, y de ahí mi propuesta.


"Volvamos a intentarlo, hagamos como si lo de ayer no hubiera pasado."


Es lo mismo que ocurrió en esa ocasión, seguro, solo que esta vez fui yo el que sufrió. Seguro que mi amigo, después de venir a casa y que me desquitara con él se sintió mal, como si no pudiera soportarlo, por mucho que estuviera preocupado por mí. Pues yo me sentí de forma similar, solo que ayer pude sentir claramente como el corazón se me partía; y eso fue suficiente para él como para no volver... Debo asegurarme de que ese error no se repite, y no permitir que mi relación con Paul se acabe para siempre.


"Hagamos como si ayer no nos hubiéramos visto, ni hubiéramos peleado. Es más, actuemos ahora mismo como si tan solo fuéramos un padre y un hijo que se reencuentran tras 1 año."

"¿Ludy? No te entiendo, ¿qué dices?"

"No te preocupes, y... mira, simplemente separa los brazos así..."

"¿A-así?"


Siguiendo mi ejemplo, Paul abrió sus brazos, y acto seguido, de un salto le di un abrazo.


"¡Papá, te echaba de menos!"


Pude notar un cierto olor a alcohol en su ropa.

Por lo que hemos hablado, sé que está sobrio, pero quizás esté de resaca, quién sabe... pero no recuerdo haberle visto nunca alcohol...


"¿Lu-Ludy?"


Paul no sabía bien como reaccionar, y para ayudarle, apoyé mi cabeza en su hombro y le susurré unas palabras.


"¿No te parece que habría algo que deberías decirle a ese hijo tuyo que llevas tanto sin ver?"


Pensando en lo falso que estaba quedando todo, volví a abrazar a Paul con todas mis fuerzas. Pude comprobar que no solo su cara había flaqueado, todo su cuerpo parecía haber perdido 2 o 3 tallas.

Sé que he crecido, y lo mismo eso me está confundiendo en la impresión de su físico, pero estoy seguro de que Paul ha sufrido mucho para acabar así, muchísimo más que yo.

Sin salir de su estupor, Paul fue capaz de decir las siguientes palabras.


"M-Me alegro de verte, Ludy..."


Cuando por fin fue capaz de decir eso, parece que algún tipo de barrera entre nosotros se desgarró por completo.


"Te he echado de menos... te he echado muchísimo de menos, Ludy.... Estuve esperando, no sabía nada de nadie, pensé que podrías haber muerto... pero estás.... estás aquí, y cuando te encuentro..."


Levanto la vista y veo a Paul llorando frente a mis ojos con un rostro contraido y destrozado; era la primera vez que veía a un hombre hecho y derecho, acabar totalmente destrozado y llorando sin control.


"Perdóname, Ludy, lo siento de veras..."


Y por algún motivo, yo también acabé llorando junto a él, abrazados los 2, mientras le daba unas palmaditas en la espalda.


Y de esta forma, y tras unos 5 años, por fin fui capaz de reencontrarme con mi padre.