miércoles, 12 de diciembre de 2018

Mushoku Tensei 49.1

Capítulo 49.1 - Capítulo Especial: Eris en su Supresión de Goblins


1ª Parte


-- Desde el punto de vista de Cliff --


Puede parecer un tanto repentino, pero quiero presentarme. Soy Cliff Grimoire, actualmente tengo 13 años, y voy a contaros un poco de mí.

Cuando tuve suficiente uso de razón, comprendí que estaba en un orfanato de Milis-Sion. Ese orfanato era como un símbolo de la autoridad de la Santa Iglesia Milis; en el que todo, desde los gastos hasta el mantenimiento estaban perfectamente controlados y permitía que los niños crecieran sin problema alguno mientras se buscaban padres adoptivos con los que llevarles.

Cuando cumplí los 5 años, el que se convertiría en mi padre adoptivo me acogió, se trataba de Harry Grimoire; que al tiempo descubrí que se trataba de una persona que ostentaba un alto cargo en la Santa Iglesia Milis.

Aunque he de decir, que incluso antes de ser adoptado, yo había recibido una educación especial para niños prodigio, permitiéndome alcanzar el nivel Avanzado tanto en magia de Curación, como Restituyente y Exorcismo, además de nivel Intermedio en todos los elementos de magia ofensiva, siendo Fuego la escuela con la que poseía más soltura de estas, que había llevado hasta el nivel Avanzado.

Básicamente, soy lo que podríais llamar un genio. Y como es natural, todo el mundo halagaba mi habilidad, comprendiendo que me convertiría en una persona excelente de mayor.

Pero en cualquier caso, ninguno de mis compañeros poseía tal cantidad de magias en su repertorio como yo. Es cierto que tenía compañeros que habían alcanzado el nivel Santo en magia Curativa, y otros en Restituyente; pero ninguno había conseguido llevar las 3 escuelas hasta el nivel Avanzado. Esta diversidad había hecho que varios de los maestros llegaran a llamarme incluso el Futuro Sabio.

Pero muchos de los profesores intentaban detener mi avance, mi educación para poder aspirar a más, decían que no debía tener prisa, y asentar mis bases, pero yo lo veía como si querían que de mayor fuera uno más; mediocre. Por lo que poco a poco dejé de hacerles caso, ya que tenía claro lo qué necesitaba y cómo hacerlo.

Desde hacía algún tiempo, mi padre adoptivo ya tenía claro que yo le sucedería en el cargo, como era de esperar. Pero personalmente, quería ser un aventurero.

¿Que por qué un aventurero? No estoy seguro, pero creo que me caló ver a mis compañeros del orfanato que acabaron siendo aventureros.

El sistema que poseía el orfanato era que si no te llegaba a adoptar ninguna familia para cuando cumplieras los 10 años, ingresabas en una escuela controlada por la Santa Iglesia Milis, donde se estudiaba y entrenaba durante 5 años. Las áreas más recurrentes eran entrenamiento para el combate, ya fuera con la espada o con magia; pero básicamente, entrenaban en los ámbitos que estuvieran más acorde con el talento de cada estudiante.

Los que sobresalieran no solo en sus estudios, sino también en espada y/o magia acababan siendo reclutados como caballeros; pero la gran mayoría acababan como aventureros, por lo que un gran número de antiguos alumnos del orfanato lo eran.

Esas personas de vez en cuando aparecían por el orfanato, a veces simplemente para saludar a profesores, y otras aprovechaban para contar sus historias sobre las aventuras vividas. Escuchándoles, los huérfanos querían seguir sus pasos para vivir aventuras similares y propias, como es mi caso.

Pero como era de esperar, por mucho que soñara con convertirme en aventurero, comprendía que mis circunstancias me lo impedían; he sido huérfano, sé que no puedo pedir demasiado ni ser demasiado egoísta. Por este motivo, soporté mis ansias tanto como pude, pero por mi estilo de vida, la presión me hizo explotar un día.

Soy el Futuro Sabio, puedo hacer algo tan sencillo como ser aventurero...

Y un día concreto, me escapé de casa con la intención de registrarme como aventurero para ponerme a prueba. Varios de mis profesores me han hablado de sus días de juventud viviendo como aventureros contándome sus historias con orgullo, añadiendo frases como Como era joven, quería ganar toda la experiencia que me fuera posible, y por eso me convertí en aventurero.

Por eso mismo, decidí ganar esa experiencia de la que hablan, por lo que me preparé para el gran reto. Cogí el báculo que mi padre adoptivo me regaló en mi 10º cumpleaños y salí del Distrito Sagrado en dirección al Distrito de Aventureros, comprando de camino un manto de color azul parecido al que los magos aventureros llevaban para darse a conocer como magos; tras lo que entré en el gremio de aventureros.

Si me registrara como mago sanador, es muy probable que la Santa Iglesia Milis me encontrara de inmediato, por lo que mejor me registro simplemente como mago genérico.

Poco después, conseguir registrarme con éxito, por lo que ahora por fin era el aventurero que siempre quise ser y del que tan bien me habían hablado.

Hay una aventura esperándome en este mundo al que acabo de llegar.

Con eso en mente, le eché un vistazo al resto de aventureros en el gremio, presa de la excitación, y me di cuenta de que todos eran personas musculosas, por lo que seguramente todos fueran algo así como guerreros o espadachines.

Los senpais del orfanato siempre comentaron que era difícil encontrar magos habilidosos, por lo que habiéndome registrado como mago y vistiendo como mago, no me costará encontrar un grupo.

Me acerqué a varios grupos para intentar unirme a ellos, pero todos me rechazaron una y otra vez; rápidamente, y sin darme explicaciones, de forma brusca. El 4º grupo que me rechazó me hizo perder la paciencia.


"¡Explícate! ¡¿Por qué motivo no me dejáis entrar en vuestro grupo?!"

"Ya te lo he dicho, tu rango es demasiado bajo."

"¡¿Qué importa mi rango?! ¡Pero si tengo la habilidad de un aventurero de rango A! ¡¿Encima que me rebajo para unirme a vuestro grupo me rechazáis?!"

"¿Qué has dicho...? ¡Ten cuidado con lo que dices, niñato! ¡A esta distancia no tendrás nada que hacer si me da por darte una paliza!"

"¡Lo único que sabes hacer es menear una espada, ¿qué te has creído?!"

"Puto mocoso..."


El hombre musculoso me levantó del suelo agarrándome por el cuello del manto, yo aun estaba tranquilo mientras pensaba que si no me contenía con mi magia sería capaz de quitármelos de encima.


"Dejaos de tonterías, parecéis críos."


Y una chica de más o menos mi edad con un pelo rojo intenso interrumpió nuestra discusión.



2ª Parte


La infancia de Cliff fue bastante similar a la de Ludeus, pero a diferencia de este, Cliff no había mantenido los recuerdos de una vida anterior, y ya con 5 años empezó a sentirse superior y volverse bastante insolente.

Quizás la falta de personas mejores que él le habían llevado a volverse engreído.

Y con el tiempo, esa insolencia solo fue en aumento, hasta el punto que dejó de hacerle caso a sus profesores y a actuar por su cuenta. Hasta el punto de que ni siquiera les hizo caso cuando le hablaron de los rangos y como esto limita las misiones y los grupos.

En su cabeza, los rangos eran simplemente medallas que no importaban a la hora de trabajar como aventurero, lo que le llevó a su situación actual.



3ª Parte

Un poco antes de lo ocurrido en el gremio, Eris Boreas Greyrat se dirigía al gremio de aventureros.

Todas las personas que se cruzaban con ella, podían ver a una jovencita sonriendo alegremente y con paso animado recorriendo las calles.

Vestía su atuendo típico de aventurera, ropa un poco gruesa sobre la que se encontraban protectores de piel, unas botas finas pero resistentes sobre unos pantalones de cuero, y en su cinto llevaba colgada su espada. Era fácil saber a simple vista que era una espadachina.

Aunque hoy no llevaba la capucha que le regaló Ludeus, lo cual era extraño; pero Eris sabía que si llevaba esa capucha al gremio estando sola la confundirían con una maga y la molestarían varios desconocidos. Es algo que ha vivido en varias ocasiones aun cuando iba con Ludeus y Ruijerd en su viaje por el continente demoniaco.


Eris finalmente llegó a la sede del gremio de aventureros de Milis-Sions, que se encontraba al final de la calle principal en el Distrito de Aventureros; era el edificio de mayor tamaño de todo este distrito.

Sin sentirse cohibida de ninguna forma por la impresionante y enorme puerta del gremio, Eris entró en este; aunque al echarle un vistazo al enorme salón inconscientemente se cruzó de brazos casi como un acto defensivo.

Pero básicamente, era una habitación de mayor tamaño hasta que el salón de banquetes de su antigua casa en Roa; y por supuesto, era el salón de gremio más grande que había visto hasta la fecha. Si hubiera sido la misma que cuando se registró por primera vez como aventurera, es posible que esta habitación tan espaciosa y llena de bullicio la hubiera amedrentado.

Pero hablamos de Eris, una aventurera de rango A, con muchos combates de experiencia; ni dudó en seguir adelante, en dirección a su objetivo, el tablón de anuncios.

Comparado con los tablones de otros gremios, este tenía una cantidad de tareas y misiones desbordantes. Ante semejante cantidad, Eris se cruzó de brazos echándole un vistazo a todas.

Hoy no estaba buscando misiones de rango B, sino las tareas que había por la zona de rango E, que es donde suelen colgar las misiones libres que no tienen limitación de rango. Estas misiones las solicita el propio imperio o reino periodicamente, y aunque la paga es algo inferior a una misión de rango B, la urgencia por cumplirlas permitía que cualquier aventurero pudiera aceptarlas.

Eris no había sabido de estas misiones debido a que no existían imperios ni reinos en el continente demoniaco.

Pero entre todas estas misiones, Eris consiguió encontrar aquella que andaba buscando.

Rango:                                  LIBRE
Nombre de Tarea:          Supresión de Goblins
Recompensa:                          10 Milis de cobre por oreja traída
Información Adicional:   Mermar poblaciones de Goblins
Lugar:                                   Al este de Milis-Sion
Duración:                           Sin duración límite
Fecha límite:                           Sin fecha límite
Nombre del Patrón:           Orden de Caballeros Sagrados
Notas:                                   Los aventureros primerizos deben prestar especial atención a los Hobgoblins que aparecen de vez en cuando.


No arranquéis esta hoja de misión. Simplemente traed los objetos requeridos al mostrador para recibir la recompensa.
Los Goblins son monstruos que aparecen únicamente en bosques y praderas, y aunque son humanoides y utilizan utensilios y herramientas básicos, son incapaz de comprender el idioma humano.

Por lo general, no hay problemas con dejarles tranquilos, pero llega un momento en el que si deja de tenérseles en cuenta, su población aumente considerablemente y se dedican a atacar aldeas y pueblos cercanos. Por lo que básicamente, se les consideraba un tipo de plaga.

Pero aunque este fuera el caso, debido a que suelen habitar los bosques y alrededores, cumplían la misión de controlar la cantidad de monstruos que aparecían en los bosques, y por este motivo no se buscaba suprimirlos completamente, sino simplemente reducirlos en número de forma periódica.

Otro aspecto importante era que por lo general, los Goblins son monstruos débiles que hasta un joven inexperto con una espada sería capaz de acabar con uno; debido a esto, el gremio de aventureros los utilizaba como una misión de introducción para los recién llegados para que fueran ganando experiencia mientras ganaban algo de dinero y de paso controlaban la población de estos.

Y, aunque Eris no supiera esto, a los Goblins también se les usaba como instrumento de tortura para espías de naciones enemigas.

Pero básicamente, por todas estas razones, la población de Goblins en Milis se mantenía en cantidades moderadas.


Pero volviendo al tema principal, ¿qué motivo puede tener Eris para querer hacer una misión de tan bajo nivel, siendo una aventurera de rango A y con la habilidad para vencer a aventureros de rango C por su cuenta, y cuya destreza ha sido hasta aprobada por el mismísimo Ruijerd?

Pues en este caso, 2 motivos.

El primero y más importante, hacer una misión de supresión de Goblins siempre fue el sueño de Eris. Ya que durante el poco tiempo que Eris asistió a la escuela de nobles; había escuchado a sus compañeros de clase hablar de qué harían si se convirtieran en aventureros. Y lo que hablaron fue que lo primero sería cazar Goblins, ahorrar dinero haciéndolo y dirigirse poco a poco a la zona sur del continente central para ponerse a prueba con los Laberintos de esa zona y misiones de mayor rango.

Eris, que les había estado escuchando, poco a poco se hizo ilusiones de que haría algo similar si se volviera aventurera; y estas ilusiones comenzaron a crecer y crecer hasta el punto que les pidió al grupo de niños que la dejaran unirse a la conversación, que acabó en una pelea entre ellos hasta que les dio una paliza a 3 de ellos.

Poco después dejó la escuela y conoció a Ghyslaine, y cada una de las veces que la oía hablar de su vida como aventurera, esta ilusión que se había hecho en la cabeza crecía y se reforzaba.

Tras conocer a Ludeus, estas ilusiones se convirtieron en algo así como un sueño de ir de aventuras a su lado; ella como espadachina, él como mago, y los 2 solos conquistarían Laberintos.

Pero cuando por fin se vieron en medio de una aventura real, sus sueños difirieron de la realidad; principalmente porque Ludeus era mucho más impasivo y pragmático de lo que se había imaginado, por lo que, para evitar un peligro innecesario según sus palabras, nunca se acercaron a un solo Laberinto.

Es más, cuando Eris le dijo que quería ir a suprimir Goblins, puso una cara de confusión como preguntándole ¿Por qué motivo?. Esta pregunta era normal, ya que Eris era una aventurera que había empezado en el continente demoniaco, por lo que no había un claro motivo para ponerse a suprimir Goblins ahora.

Pero dejando eso a un lado, básicamente... Cazar Goblins era el primer apartado en la lista de Eris de Cosas que voy a hacer si me convierto en aventurera; por lo que aunque no hubiera un motivo concreto, era algo que quería hacer.

Y la segunda razón... es secreta...


"¿Me dará tiempo a volver antes de que se ponga el sol...?"


Echándole un vistazo a la misión, Eris se preguntaba el tiempo que le tomaría ir y volver de la zona de caza, porque en esta ocasión tendría que desplazarse a pie.

Por mucho que aun sea de día, prefiero que me sobre tiempo a que me falte.


"¿...Hm?"


En el borde del tablón de anuncios, cerca las misiones de rango F, había una nota.

Desaparecidos de la provincia de Fedora, poneos en contanto con...

Sin prestarle más atención al resto, Eris siguió observando las misiones del tablón; el motivo de este desinterés es porque ya había visto una nota igual en Puerto Santo.

Ludy no ha hablado de lo que ocurrió en Fedora, seguro que por no querer agobiarme con el tema, no me cabe duda. Seguro que hasta el hecho de que nos hayamos dividido hoy es para encargarse del asunto por su cuenta, porque es probable que no comprendiera las cosas más complicadas. Estoy segura de que aunque yo no le haya prestado demasiada atención al asunto, Ludeus sí, y que cuando lo crea oportuno lo discutirá conmigo directamente.

Esos eran los pensamientos de Eris sobre este asunto y jamás de los jamases se le ocurriría pensar que Ludeus simplemente se había olvidado del asunto y que no sabí a nada de las notas sobre los desaparecidos.


"¡Bueno, es hora!"


Habiendo confirmado todo sobre la misión de supresión, Eris se dirigía a la salida del gremio llena de entusiasmo.

Todo lo que tengo que hacer es salir por la puerta este, llegar a donde están los Goblins y destrozarlos. No me extrañaría que pudiera acabar con 1 o 2 nidos enteros.

No había nada más que la separara de su destino y comenzaba a sonar un requiem[64] en honor a los futuros Goblins caídos.


"¡Explícate!"


O eso parecía, pero de improvisó escuchó voces y Eris se detuvo girándose hacia ellas por acto reflejo. El origen de estos gritos era un joven rodeado por un grupo de hombres el doble de altos que él.


"¡¿Por qué motivo no me dejáis entrar a vuestro grupo?!"


El joven que gritaba iba vestido con un manto de tonalidad azulada, algo más pequeño que Ludeus y con un pelo también más oscuro que el del compañero de Eris. Sus ojos estaban ocultos por un flequillo bastante largo y su váculo tampoco parecía tan impresionante como Arrogancia del Rey Dragón de Agua (Aqua Heartia); aunque a juzgar por el tamaño del cristal mágico que llevaba, daba la impresión de ser un váculo hecho con materiales caros.

Veo que mi familia tiene mayor estatus que la suya...

Este pensamiento lo tuvo Eris de manera natural, entre otras por la educación recibida durante varios años.


"¡¿Qué importa mi rango?! ¡Pero si tengo la habilidad de un aventurero de rango A! ¡¿Encima que me rebajo para unirme a vuestro grupo me rechazáis?!


Como es natural al escuchar una forma de expresarse tan arrogante, el joven hizo que los hombres que le rodeaban se enfadaran; hasta Eris le destrozaría si le hubiera dicho algo así a ella.


"¿Qué has dicho...? ¡Ten cuidado con lo que dices, niñato! ¡A esta distancia no tendrás nada que hacer si me da por darte una paliza!"

"¡Lo único que sabes hacer es menear una espada, ¿quién te has creído?!"

"Puto mocoso..."


Aun cuando uno de los hombres le levantó del suelo agarrándole por el cuello de su camisa, el joven siguió manteniendo una expresión solemne y tranquila; aunque a Eris no se le escapó que sus piernas temblaban ligeramente.

Sin darle mucha importancia, Eris se acercó hasta ellas y se interpuso ligeramente entre el joven y el resto de hombres.


"Dejaos de tonterías, parecéis críos."


Si Ludeus hubiera estado presente, se habría quedado patidifuso al oír a Eris decir una expresión como esa; algo que nunca esperarías venir de alguien como ella. Y es que esas palabras se debieron a que Eris se había dejado llevar por la situación.

Como soy una aventurera de rango A, debo de comportarme con más estilo que esos hombres que se enfadan con facilidad. Vamos, un hombretón enfadándose con un novato y yo interponiéndome; he quedado genial...

O algo similar debía estar pensando Eris en ese momento.


"...Tsk... tienes razón, esto es una estupidez."


El hombre no tardó en soltar al joven, y eso que Eris había asumido que tendría que pelear contra él, este gesto la decepcionó un poco.


"Chicos, vayámonos de aquí."


Los hombres se marcharon y en el lugar solo quedó el joven junto a Eris, ya que esta se quedó esperando a que el joven le agradeciera la ayuda con la siguiente escena en mente.

Joven: Gracias por salvarme, pero, ¿quién eres?

Eris: No soy nadie especial.

Joven: Al menos dime como te llamas.

Eris: Está bien, digamos que soy Ruijerd de Dead End.

Hay que decir que esto es algo que Ludeus ha hecho de vez en cuando, y era lo que Eris imaginó que ocurriría.


"¡Que sepas que no necesitaba tu ayuda!"


El joven le soltó esas palabras y Eris quedó algo petrificada.


"¡Con mi habilidad en magia habría podido resolver un conflicto tan trivial como ese! ¡La próxima vez métete en tus asuntos, adefesio!"


El chico tuvo suerte; cayó inconsciente de un único golpe y por si fuera poco, los hombres que acababan de alejarse seguían suficiente cerca como para poder detener a la enfurecida Eris. No llega a ser por ellos, y sin lugar a dudas el joven habría perdido su carnet de padre.


4ª Parte


Aun habiendo perdido parte del ánimo que tenía al salir de la posada esa mañana, Eris se dirigió a la puerta este de Milis-Sion con la intención de ponerse en acción. Pero seguía molesta.

El motivo...


"¡Espera! ¡Espérame, por favor!"


El joven al que había dejado inconsciente se había despertado y venía siguiéndola.


"Siento lo que dije antes, seguía un poco confundido por la situación..."


El joven le dijo esas palabras e inclinó la cabeza; el gesto mejoró el humor de Eris, pero seguía estando un poco molesta.

El joven no comprendía lo cerca que estuvo de morir. No llega a caer inconsciente del primer golpe, y da por seguro de que no hubiera sido capaz ni de venir corriendo tras Eris para disculparse.


"Me llamo Cliff. ¡Cliff Grimoire!"

"...Yo Eris."


Eris prefirió no presentarse ante esta persona como Dead End, prefería no vender el nombre de Ruijerd como el de una persona que le da una paliza a una persona por un simple insulto y malas palabras.


"¡Así que Eris-san! ¡Qué nombre tan magnífico! ¡Pero dime, Eris-san, por tu atuendo diría que eres una espadachina, ¿me equivoco?! ¡En ese caso, me gustaría hacer equipo contigo!"


Bloqueándole el paso en mitad de la calle, Cliff no dejaba de hablar y hablar; lo que hizo que a Eris le entraran ganas de dejarle inconsciente nuevamente, pero por el momento, prefirió soportarlo.


"No quiero."


Eris dio media vuelta resoplando y le dio la espalda alejándose.

En serio, qué chico tan raro, mira que seguir intentando acercárseme después de que le diera una paliza... el único de los que conozco que haría algo así es Ludeus.


"¡Entiendo, en ese caso, te pido que al menos me dejes cubrirte la espalda! ¡Me llaman el Futuro Sabio, así que ten por seguro que te seré de ayuda!"


Si Ludeus hubiera estado aquí, seguro que le diría al chaval ¿Qué dices de Futuro Sabio? ¡En todo caso serías un Esperma de Sabio, puto pajero!..... o al menos lo pensaría.[65]

Pero Eris nunca diría palabras tan vulgares como esas, sino que más bien le diría Si de verdad eres un Futuro Sabio, pienso destrozarte aquí mismo y comerme ese futuro del que hablas acompañado de huevos fritos...


"Dudo que hayas conocido nunca a un mago de mi nivel, Eris-San. Pero puedo asegurarte soy mejor que el mago más poderoso de rango A."


Al escuchar estas palabras, el mal humor de Eris aumentó considerablemente.

Para ella, el 'mago más poderoso era sin lugar a dudas, Ludeus.

Ludeus es tan buen mago, que hasta Ruijerd había aceptado esa fuerza. No me cabe duda que es el mago más poderoso de ese rango, en lugar del niñato este.


"¡Me gustaría que lo confirmaras con tus propios ojos, Eris-san!"


Dejándose llevar por su afán competitivo, Eris acabó pensando ¡Pues echémosle un vistazo a su nivel!.


"De acuerdo, pues sígueme."

"¡Claro!"


Y de esa forma fue como Eris y Cliff acabaron yendo juntos a cazar Goblins.


5ª Parte


7 Goblins acabaron calcinados en un instante.


"¡¿Qué te ha parecido, Eris-san?! ¡¿A que es impresionante?! ¡Ten en cuenta que un mago normal sería incapaz de hacer semejante proeza!"


Con una expresión llena de orgullo, Cliff le echaba un ojo a los Goblins que acababa de aniquilar; estaban tan carbonizados que era imposible ni recolectar las orejas.


"¿De veras? No es para tanto."


Las palabras de Eris no eran para molestar a Cliff, sino que eso era lo que realmente pensaba. El hechizo que había usado Cliff era de nivel Avanzado de la escuela de Fuego, conocido como 『IGNI-EXODUS』 o Sendero de Fuego. Y Eris había visto a Ludeus usarlo anteriormente.

Ludeus no tuvo que ponerse a pronunciar el conjuro y el suyo tuvo más potencia; encima, jamás lo habría usado con enemigos tan débiles como estos, porque nunca cometería el error de cargarse los objetos a recolectar.

Por si fuera poco, mientras estuvo entonando el conjuro, Eris estuvo peleando contra esos Goblins; y como Cliff no hizo ningún gesto que dejara claro que había terminado de conjurar, casi acaba atrapada por el hechizo.

Ludeus jamás me pondría en peligro con sus conjuros.


"Eris-san, por tu comentario, veo que no sabes mucho sobre magia... escucha, en primer lugar, la magia es algo que..."


Cliff se puso a darle una larga y cansina explicación de los niveles de los hechizos desde elemental hasta avanzado, y de como, el nivel Avanzado que acababa de usar era demasiado para que ninguno de los hombres de antes fuera capaz de usarlo.

Toda esa explicación era algo que Eris ya sabía; porque Ludeus se lo había enseñado en clase.

Encima las explicaciones de Ludeus son más fáciles de comprender.


"¿Comprendes ahora mi genialidad?"


¿Le pego?

Cuando por fin pudo ir a suprimir Goblins como siempre había soñado, debido al molesto joven que la acompañaba, le estaba quitando las ganas. Y por ese motivo, Eris se giro al joven y se puso autoritaria con los brazos cruzados, las piernas separadas, diciéndole sin miramientos.


"Ya basta. No me sirves para nada, así que vete."


Eris estaba acostumbrada de que si le hablaba así a Ludeus, este la dejaría tranquila, al menos durante un tiempo. Pero parece que Cliff no sabe leer entre líneas.


"¡¿Pero qué diantres dices?! ¡Pero si has tenido problemas peleando con ese puñado de Goblins, ¿cómo vas a poder ir sola?!"


Antes de que pudiera reaccionar, ya tenía un puñetazo incrustado en su cara; a lo que Cliff se llevó las manos a la cara mientras sangraba por la nariz. Rápidamente conjuró un hechizo curativo y detuvo el sangrado.


"¡¿Qué te crees que haces?!"

"Tsk."


Eris chasqueó con la lengua, porque como no estaba bien dejar a alguien inconsciente en medio del camino, decidió contenerse. Pero el resultado fue que el chico se envalentonó más.


"Por supuesto comprendo que eres fuerte, Eris-san, es algo que tengo muuuuyyy claro. Así que adentrémonos en el bosque y te enseñaré de lo que soy capaz de hacer con esos Goblins."


No había maldad en sus palabras, sino que su única motivación es enseñarle a Eris lo especial que era. Aunque, que quede claro, no era que un chico quisiera chulear delante de la chica que le gustaba lo bueno que era, sino que simplemente quería dejar sorprendida a Eris con su poder.


"Al bosque no."


Eris apenas pronunció palabras, pero evitar el bosque es algo que Ludeus siempre decía y con lo que Ruijerd solía estar de acuerdo; por lo que Eris lo seguía a rajatabla.


"Jamás esperé oír algo así de ti, Eris-san, ¿acaso tienes miedo?"

"¡Yo no le temo a nada!"


Por mucho que Eris apoyara la idea de no entrar en el bosque, era una chica bastante fácil de convencer con frases como la que Cliff le lanzó.

Eris pensaba en su interior que es inaceptable permitir que un aventurero novato se atreviera a ridiculizar a un Boreas.


"¡¿Quieres ir al bosque?! ¡Pues vale! ¡Vayamos!"


Y así fue como los 2 acabaron adentrándose en el denso bosque.



6ª Parte

"Aquí en Milis parece que no cambia mucho la cosa ni aunque nos metamos en el bosque, ¿eh?"


Mientras Eris cortaba con su espada a otro monstruo con forma de mono llamado Utan[69]. Eran monstruos de rango D, por lo que no son rivales para Eris.


"Tienes razón, no son rivales para mi magia."


Cliff decía esto mientras mataba nuevamente a un Utan con magia de Viento de nivel Intermedio.

De esta forma, los 2 se adentraron rápidamente en las profundidades del bosque, a lo que de improviso y repentinamente se pudo escuchar a Eris.


"Ah-"

"¡¿Qué ocurre, Eris-san?!"


Cliff se acercó a Eris mostrando una expresión alegre, mientras que Eris parecía bastante molesta o preocupada por algo. Cuando le vio acercarse, Eris se cruzó de brazos, separó las piernas y le lanzó una mirada a Cliff con la barbilla algo prominente.


"Eh, tú, ¿sabes el camino de vuelta a la ciudad?"

"No."


Como es natural en esta situación, Cliff tampoco tenía idea de cómo regresar a la ciudad, ya que ninguno de los 2 se esperaba adentrarse en el bosque, y lo hicieron por un sugerencia de última hora. Por este motivo, no venían preparados correctamente para adentrarse en el bosque, ni habían estado atentos al camino de vuelta.


"Entiendo, en ese caso, nos hemos perdido..."


Eris declaró esto sin perder la calma; Cliff mientras tanto escuchó estas palabras y permaneció en silencio durante unos instantes. Al poco su cara se puso blanca como la cal.


"¿Y q-qué hacemos ahora?"


Al ver a Eris tranquila, Cliff se imaginó que tendría alguna idea de como salir.

Mierda, esto va mal... como esos 2 se enteren de que me he perdido en un bosque van a reírse de mí; me preguntaran por qué demonios me metí en un bosque si tan solo iba a cazar Goblins....

Pero estos pensamientos no se reflejaban en su rostro, ya que una dama de la familia Greyrat siempre debe mostrarse resuelta.


"Cliff, elévate en el aire y mira en qué dirección está la ciudad."[70]

"¿Qué dices? Es imposible que pueda hacer algo así, ¿no te parece?"

"Ludeus es capaz de hacerlo."

"¿Ludeus? ¿Quién es ese?"

"Mi sensei."

"¡¿Ehh!?"


Eris dejó escapar un suspiro.

Por mucho que discuta con él, no me valdrá de nada... pero ¿qué es lo que debería de hacer ahora?

Y en ese momento recordó lo que Ghyslaine le había enseñado en las ocasiones en las que acabara perdida.

Si no lo recuerdo mal, tenía que hacer un fuego con unas cuantas ramas, así podría verse el humo en la distancia. Pero... ¿quién lo vería? Ruijerd tenía cosas que hacer, igual que Ludeus... Nadie vería el humo.


"..."


Sin darse cuenta, Eris se había cruzado fuertemente de brazos con su pose imponente y dejando que en su boca se dibujara el símbolo へ. En esta situación, cerró los ojos y pensó con atención las palabras de Ghyslaine.

Cuando empieces a preocuparte más y más, es el momento en el que debes de relajarte y no dejarte llevar por el pánico.

Estas palabras son las que conseguían que, sin importar la situación en la que encontrara, nunca fuera presa del pánico.


"Esto.... ¿Eris-san? ¿Qué deberíamos hacer?"

"Debería haber más aventureros por el bosque."

"E-entiendo... podemos pedirles ayuda... vamos a buscarles."


Cliff se puso a correr de inmediato y nerviosamente, mientras que Eris se quedó totalmente inmóvil.

Ruijerd le enseñó que hacer en momentos como este, y lo mejor era detenerse y buscar la presencia de otras personas a su alrededor. Aunque Eris no poseyera un tercer ojo como el Supard, Ruijerd le enseñó como buscarlas siguiendo sonidos, el entorno además de las fluctuaciones en el maná.

A Eris todavía le falta práctica en estos campos, pero era algo que practicaba a diario.


"Eris-san...¿?"

"¡Silencio!"


Eris respiró profundamente y con los ojos aun cerrados, fue afilando sus sentidos.

Escuchando los sonidos del bosque.

Sintiendo como las hojas se rozaban entre ellas por el viento.

Notando las pisadas de animales en movimiento.

Oyendo a los insectos agitándose por el bosque.

...

Y finalmente, en la distancia y con un tono bastante ahogado, el sonido de armas.


"Los encontré. Por aquí."


Sin dudarlo, Eris se puso en marcha, tomando decisiones y acciones inmediatas.


"¿Qué dices? ¡¿Qué encontraste?!"

"A gente, están por aquí."

"¡¿Cómo?!"

"Busqué su presencia."

"¡¿Eso también te lo enseñó tu sensei?!"


Ante esta pregunta, Eris dudo un instante.

¿Ruijerd es también mi sensei? Sí....¿no? No le aprecio tanto como Ghyslaine, pero me ha enseñado muchísimas cosas. Así que sí, es mi sensei... bueno no, más que sensei, diría que es mi Shishou.[71]


"Así es."

"Vaya, veo que es bastante sorprendente ese tal Ludeus del que hablas..."

"¿Hm?....Sí, Ludeus es fantástico."


¿Por qué habrá mencionado a Ludeus si hablábamos de Ruijerd? Bah, ¿qué importa...?

Y Eris siguió el sonido de espadas sin darle más importancia.



7ª Parte

Siguiendo el sonido, consiguieron salir del bosque.

En el borde del bosque, pudieron observar un carruaje volcado en medio del camino con marcas de ruedas señalando su salida del camino.


"¡Al suelo!"

"¡Gueh!"


Sin pensárselo 2 veces, Eris agarró de la cabeza a Cliff y lo tiró contra el suelo, tumbándole mientras ella se mantenía agachada y confirmando la situación.


"..."


En el lugar encontró a 6 personas; 1 de ellas era un caballero armado con una armadura completa con la espalda contra un árbol sosteniendo su espada defensivamente; y a su alrededor 5 hombres vestidos completamente de negro rodeando al caballero.

Por el resto de la zona, había 3 cadáveres, todos ellos con armadura casi igual a la que llevaba el caballero que estaba rodeado y al que lentamente, el resto de hombres iban estrechando el cerco.

La diferencia de fuerzas es abismal, pero entonces, ¿por qué el caballero no huye?

El caballero tenía la espalda contra un árbol, que al observar más atentamente, pudo verse a una niña agazapada en la base de este; tenía una cara llena de terror y desesperación, con lágrimas corriendo por sus mejillas.


"¡Eris-san, esa armadura es de los caballeros de la Orden del Templo!"


Cliff informó de este hecho a Eris susurrándole cerca, a lo que el corazón de Eris se aceleró.

Erís había escuchado sobre las distintas órdenes de caballeros en Milis. La Orden Eclesiástica es un grupo de élite encargado de la protección en todo el pais; la Orden de Instrucción es la encargada de extender las enseñanzas de Milis alrededor del mundo, demostrando su poder mientras realizan trabajos de mercenarios en algunas ocasiones; y la Orden del Templo es la rama encargada de los enjuiciar a los herejes inquisitorialmente.

Los colores que les distinguen son, blanco para la Orden Eclesiástica, plata para la Orden de Instrucción y azul para la Orden del Templo. Incluso a esta distancia, la armadura pintada de color azul cielo que llevaba el caballero era fácilmente distinguible.

No había lugar a dudas, era un caballero perteneciente a esa orden.


"¡Desgraciados! ¡¿Sabéis quién es la dama que protejo?!"


Al levantar la voz, se supo instantáneamente que el caballero que estaba acorralado era una mujer. Al escucharlo, los hombres que la tenían rodeada se pusieron a reírse.


"Obviamente."

"¡¿Entonces por qué lo hacéis?!"

"¿Hace falta que lo diga?"

"¡Bastardos, así que sois parte de la facción del Papado!"


La conversación no tenía mucho sentido para Eris; lo que ella comprendía de la situación es que los hombres vestidos de negro eran malhechores que querían matar a la niña que el caballero protegía.

Eris llevó la mano a la empuñadura de su espada, lo que alarmó a Cliff.


"¿Q-Qué piensas hacer, Eris-san? Lo mires como lo mires, esta situación es bastante mala; esa chica de ahí es la Sacerdotisa del Templo y es una de las candidatas para siguiente Papa. Básicamente, esos hombres de negro han sido contratados por el papa para asesinarla. Hablamos de asesinos con mucha experiencia, ni nosotros tenemos nada que hacer contra ellos..."


Eris ni se preguntó el motivo por el que Cliff sabía tanto de lo que estaba ocurriendo; lo único que le importaba es que si no salvaba a la niña, moriría asesinada.

Y Eris era un miembro de Dead End, si abandonaba a un niño, no sabría como presentarse ante Ruijerd; y hasta Ludeus siempre hacía lo posible por ayudar a gente en apuros.


"Quedémonos aquí callados y quietos sin llamar la atención. No nos entrometamos."

"Demasiado tarde, ya saben que estamos aquí."


Uno de ellos nos descubrió cuando empujé a este al suelo, aunque no comprendo por qué no ha dicho ni hecho nada al respecto...

Pero pasara lo que pasara, la intención de Eris era tomar la iniciativa.


"¡Quedate ahí, Cliff!"

"E-¡Eris-san!"


Eris desenvainó su espada al mismo tiempo que se lanzaba contra ellos, y nada más notarla, todos los hombres de negro se desperdigaron.

Aunque...


"¡Demasiado lentos!"


La agilidad de Eris era muy superior a la que los hombres se pensaron en un principio. Y es que el nivel con la espada de Eris había llegado a un nivel impresionante gracias a las enseñanzas tanto de Ghyslaine como de Ruijerd.

Técnica del Filo Celestial de nivel Avanzado: Corte Mudo

Era una técnica de nivel inferior a la Hoja de Luz, pero seguía siendo una técnica de espada cuyo corte no producía sonido alguno.

La espada entró por uno de los hombres, partió sin dificultad sus costillas y lo seccionó en 2 mitades diagonalmente.

Eris no dejó que la sensación de matar por primera vez a una persona nublara sus sentido y se giró hacia su siguiente oponente; pero los hombres restantes la rodearon. Aunque la agilidad y velocidad de Eris aumentó aun más.

Esto se debió a las lecciones de Ruijerd sobre cómo combatir contra múltiples enemigos, ya que muchos de los monstruos atacaban en manadas. Básicamente, se trataba de un estilo que implicaba matarles antes de que pudieran rodearte correctamente.


"¡Haaaa!"


En un simple parpadeo, otro de los hombres de negro había caído.

Cierto temor comenzó a extenderse por esos hombres, ya que el ritmo irregular de Eris y los movimientos tan difíciles de comprender que hacía, junto a los cortes precisos y rápidos imposibles de esquivar aun cuando hicieron lo posible por evitar la muerte con ellos.

Pero estos hombres eran profesionales, hasta el punto de que sacrificaron a uno de ellos para conseguir rodear a la mujer; una vez lo hicieron, 2 de los supervivientes se lanzaron contra ella a diferentes ritmos para desconcentrarla y dificultarle la defensa o el ataque.

Son rápidos..... aunque no tanto como Ruijerd; tampoco están tan coordinados como los Coyotes Jauría del continente demoniaco.... son simplemente mediocres.


"¡Ten cuidado! ¡Sus dagas están impregnadas con veneno!"


La caballero que estuvo protegiendo a la pequeña le gritó mientras aprovechaba la falta de atención de sus atacantes para atacarles, consiguiendo matar a uno de los hombres que tenían rodeada a Eris.

Al ver a la mujer moverse, los hombres reaccionaron, y Eris, que había predecido los movimientos de estos, vio como uno de los flancos de los atacantes que la rodeaban quedaba descubierto.

Puedo vencer.

Eris se veía victoriosa, y consiguió acabar con otro de los hombres de negro, dejando solo a 2.


"¡Retirada!"


Uno de los supervivientes gritó esto, y sin dar tiempo a reaccionar, los 2 dieron media vuelta y escaparon.

Eris no bajó la guardia en ningún momento, no era tan inocente; y en un pestañeo, les había dado caza e impactó a uno de ellos por la espalda, separándolo en 2 mitades, una superior y otra inferior, esparciendo sus entrañas mientras salía volando su mitad superior.

Mushoku05 08.png

El otro había desaparecido y no era capaz de notar su presencia.


"¡Hmph!"


Eris resopló, y de un rápido movimiento de muñeca, lanzó la sangre que había manchado la hoja de su espada al suelo.

Su aspecto parecía relajado, pero en realidad, su corazón latía con fuerza. Era su primera vez peleando armada contra otras personas, y también la primera que mataba a una de ellas; por si fuera poco, sus enemigos llevaban armas envenenadas, un corte podría haber sido fatal; y no estaba ni Ludeus ni Ruijerd para apoyarla; se lanzó contra ellos sin pensárselo 2 veces, pero si la mujer caballero no llega a avisarla del veneno, podría haber muerto.

Aunque ninguna de estas cosas se podía entender viéndola; sino que Eris simplemente enfundó su espada y se dirigió tranquilamente a la caballero.


"Lo siento, uno de ellos escapó."


Esas palabras parecieron hacer mella en la mujer caballero. Y por si fuera poco, una joven que no parecía tener ni 15 años acababa de salir de un combate de vida o muerte totalmente relajada.

Sin quitarse el casco que cubría su cara, la caballero colocó un puño en su abdomen y le dio las gracias siguiendo la etiqueta de los caballeros de Milis.


"Le agradezco humildemente su ayuda."

"Con que esa niña esté a salvo me conformo."


Sin devolverle la cortesía, Eris actuó como siempre y le habló de una forma bastante brusca.


"Soy Therese Latreia de la Orden del Templo. Asumo que es usted una aventurera, ¿pero podría conocer su nombre?"

"Yo soy E-.."


A punto de dar su verdadero nombre, Eris se detuvo.

Así no, eso no es lo que haría Ludeus.


"Ruijerd de Dead End. Aunque tenga esta apariencia, en realidad soy un Supard."


La palabra Supard hizo que la expresión de Therese se endureciera; porque aunque Eris no lo supiera, la Orden del Templo eran los que solicitaban la expulsión de todas las razas demoniacas de Milis.

Aunque claro, como Eris no tenía la apariencia de un Supard, Therese se relajó ligeramente.

Lo que Therese comprendió con la actitud de Eris, que fue no dar su verdadero nombre sino el de una raza demoniaca con las que la Orden del Templo no tenía buen trato; fue que Eris quería implicar que no quería verse manchada por este incidente más de la que ya había hecho, y que por mucho que hubiera salvado a alguien importante, no quería ningún agradecimiento.

Esta actitud le gustó especialmente a Therese.


"¿De verás? Comprendo...."


Therese miró durante unos largos segundos a Eris, que se había cruzado de brazos con una postura bastante intensa, y se grabó sus facciones en la memoria.

Tras este intercambio silencioso, Therese silbó, y pasado unos segundos, un caballo en solitario salió al trote del bosque. Era el caballo que seguramente había huido cuando el carruaje volcó, pero estaba enseñado para volver ante esas llamadas.

La mujer caballero colocó a la niña a lomos del caballo y después se subió también a este.


"¡Si alguna vez te ves en problemas... soy Therese de la Orden del Templo!"


Con esas palabras, Therese se marchó a galope mientras Eris la despedía en silencio viéndola marchar.

Como en una escena de cuento de hadas, un caballero montado a caballo se alejaba en el horizonte mientras una intrépida espadachina pelirroja la despedía en silencio.

El joven que observaba esta escena, incapaz de ponerse en pie en su escondite, se quedó inmóvil durante un tiempo.


8ª Parte

Esto es historia, pero cierto sacerdote de la Santa Iglesia Milis se enamoró de una mujer de la raza cuerpo de niño (Hobbit); de su amor nació un niño que creció y acabó casado con una mujer. De esta unión nació Cliff.

Cuando Cliff nació, ese mismo sacerdote se encontraba en medio de un conflicto político de intereses, que llevó a que los padres de Cliff murieran; y para mantener a su nieto Cliff a salvo de ese conflicto, decidió dejarle durante un tiempo en un orfanato.

El sacerdote consiguió triunfar en el conflicto y consiguió instituirse como Papa, y en ese momento, pudo dar cobijo a Cliff bajo su tutela.

En otras palabras, Cliff Grimoire era el nieto del Papa de Milis, aunque aun siendo miembro de esta institución, pocos conocían esta relación.

Por todo esto, Cliff sabía a ciencia cierta quién era la niña a la que intentaron asesinar; se trataba de la Sacerdotisa del Templo, el as bajo la manga del arzobispo que se encontraba compitiendo con su abuelo en una lucha por el poder.

Es más, Cliff había llegado hasta a hablar con ella, aunque desconocía el motivo que la había llevado a ese bosque. Pero lo que sí sabía era quienes eran esos hombres vestidos de negro, se trataba de varios de los maestros que le educaban en varios ámbitos aunque Cliff sabía que también se dedicaban a este tipo de tareas.

Lo que también conocía era su habilidad; eran hombres con lo que había entrenado un gran número de ocasiones, de las cuales, ninguna consiguió vencerles. Y esos mismos hombres no habían sido un problema para Eris.

La realidad era que la espadachina había vencido por poco, pero a ojos de Cliff, lo que observó fue a oponentes que jamás pudo derrotar cayendo ante la tremenda habilidad de Eris; y antes de que se diera cuenta, la mirada con la que la observaba fue tornándose de asombro a cierto deseo.

Iba junto a la chica en dirección a la ciudad, y podía ver el cansancio en su rostro.

No me cabe duda de que el futuro de esta persona será brillante.

Con este pensamiento, unas palabras se escaparon de sus labios.


"Eris-san, ¡Cásate conmigo!"

"Ew... ¡Ni lo sueñes!"


Reaccionando inmediatamente a sus palabras con una expresión asqueada, Eris rechazó la proposición de Cliff, quien jamás pensó que nadie podría rechazar una propuesta de matrimonio que viniera de alguien tan importante y especial como él.

Por este motivo, se preguntó por el motivo que pudo llevar ese rechazo, pensando en la conversación que había tenido con ella ese día. Y le llegó a la mente el nombre de la persona que Eris había llamado su sensei, y que había mencionado en una y otra vez.

Creo que se llamaba Lu....Lu...


"Ludeus..."


Cuando consiguió recordar el nombre, lo dijo en alto y Eris se giró inmediatamente hacia él.


"¿Qué clase de hombre es ese Ludeus que mencionaste?"


Unos minutos más tarde, Cliff se odió a sí mismo por haberle hecho esa pregunta.

Al principio pensó que Eris era una persona poco habladora, pero comprendió que se equivocaba; porque se puso a contarle historias de Ludeus, de como no había nadie igual y siguió alardeando de él.

Estuvo hablando de él desde las afueras del bosque hasta que llegaron al gremio de aventureros; además que la cara que Eris puso mientras hablaba de él, reflejaba claramente la de una joven enamorada. Sin mencionar que lo que contaba de él eran elogios exagerados.

Todo eso fue más que suficiente para poner celoso a Cliff.


"...Es hora de que vuelva a casa."


Sabiendo la expresión tan descorazonada que tendría en ese momento, decidió despedirse de Eris. Y aunque parecía que esta todavía quería seguir hablando un rato más sobre Ludeus, al oír a Cliff despedirse, Eris simplemente levantó la mano y se despidió de él sin darle apenas importancia.


"Pues nos vemos."


Esa actitud brusca no tenía nada que ver con la charla pasional que le había estado dando hasta ese instante, y Eris se marchó sin más. Cliff se quedó observándola hasta que la pelirroja desapareció entre la multitud.

El hombre al que llaman Ludeus ha sido capaz de reblandecer el poderoso, bello y perfecto corazón de Eris hasta semejante punto...

Mientras volvía a su casa, imágenes y pensamientos del aun desconocido Ludeus aparecieron en la mente de Cliff.


Tras ese evento, recibió una fuerte reprimenda por las personas que, al no encontrarle, se preocuparon por él y fueron en su búsqueda.


Pero tras todo este incidente, los conflictos por el poder dentro de la Santa Iglesia Milis se intensificaron y llegó un punto en el que el Papa consideró que Milis-Sion era una ciudad demasiado peligrosa para que Cliff siguiera en ella. Por este motivo, decidió mandar a su nieto a otro pais pero... todo eso traía sin cuidado a Eris.


Y por cierto, hablando de Eris...

En cuanto volvió a la posada y vio al deprimido Ludeus, los recuerdos de los eventos de ese día fueron guardados en lo más profundo de su mente hasta olvidarlos completamente.

Y lo demás ya es historia.

Mushoku Tensei 49

Capítulo 49 - La Semana en Milis-Sion

1ª Parte

Tras alcanzar un consenso sobre lo que hacer a partir de ahora, decidí hacerle una visita a Paul al día siguiente, aunque no lo encontré en su posada. El posadero me dijo donde se encuentra la base de operaciones del grupo de búsqueda, por lo que me dirigí allí.

El edificio tenía las típicas 2 plantas que tenían el resto de edificios; y dentro, en una habitación bastante similar a una sala de conferencias, encontré a Paul haciendo algo bastante seriamente.

Él, junto a otras 10 personas aproximadamente, se encontraban discutiendo sobre una cosa u otra; intento entender de lo que hablan, y parece que están organizando un proyecto importante.

Desde que le he vuelto a ver en Milis-Sion solo lo he visto borracho o con resaca, pero viéndolo trabajar con tanto ahínco hace que le vea mucho más molón y digno de confianza; simplemente tuve mala suerte de encontrármelo en ese estado, no es que hubiera estado todo el día bebiendo sin hacer nada.

O eso pensé, pero al seguir escuchando su conversación, parece ser que Paul estuvo bebiendo casi todo el mes anterior y no se presentó a su puesto en todo ese tiempo. De hecho, ayer fue la primera vez que volvía a encargarse de sus obligaciones tras recuperar su motivación.

No me extraña que lo que quería era causarme una buena impresión, pero vamos, básicamente es gracias a mí que el tipo este ha vuelto al trabajo.... ¡¡Ohh, Dios...!! ¡por qué me hiciste ser tan cautivador que consigo semejante efecto hasta en mi padre...![47]

Mientras terminan lo que están haciendo, decido esperar a que Paul pueda hablar conmigo; pero como lo único que estoy haciendo es esperar sentado sin hacer nada, decido echarle un vistazo al resto del edificio. Y en una habitación, de casualidad encontré a Norn jugando.

Era una habitación en la que se encontraban varios niños, incluida Norn, de edades similares. Estaban jugando a construir cosas variadas con bloques de madera, lo que me lleva a pensar que esta habitación es una guardería o algo similar.


"Hola."


Nuestras miradas se cruzaron, y dejándome llevar, levanté la voz y la saludé; lo que llevó a que se quedara algo sorprendida, aunque de inmediato me miró muy enfadada y me lanzó una pieza de madera que agarré por acto reflejo.


"¡Vete!"

Mushoku05 07.png

Está claro que no quiere ni verme.

Vamos a ver, he debido de hacer algo para que se ponga así, y lo único que me viene a la mente es la discusión y pelea con Paul... vale sí, es eso, no hay duda.


"Ehh... Ya he hecho las paces con papá, ¿no te lo ha dicho?"


Intenté que se calmara, pero...


"¡Mentiroso!"


Norn me gritó con fuerza y salió corriendo por la puerta.

Parece que me odia bastante...

Comprender esto me deja un tanto en shock, por lo que decido volver a la de facto[48] sala de espera, hasta que Paul termine. Pero al sentarme en una de las esquinas, pudiendo ver el interior de la sala de conferencias a través de la puerta; noto como varias miradas furtivas van en mi dirección. Entre los que me miran, distingo a algunos de los que confundí como secuestradores el otro día.

Como era de esperar, me guardan rencor...

Sintiendo muy incómodo mientras esperaba, veo aparecer a una persona muy llamativa y enseñando gran cantidad de color carne por su indumentaria.

¿A donde se fue esa ropa recatada de ayer?

La armadura bikini que atraía las miradas de todos en la habitación repentinamente notó mi presencia, tras lo que se acercó hasta mí.


"Buenos días..."

"Buenos días. Dime, ¿qué te trae hoy por aquí?"


Sonriéndome, bikini-san inclina ligeramente su cabeza mientras me hace esta pregunta.


"Vine a ver a mi padre, esto..."


Hostia, ¿cómo se llamaba esta mujer? No nos han presentado, ¿no es así?


"Disculpa, pero creo que no nos han presentado formalmente, ¿no es así? Encantado, soy Ludeus Greyrat."


Poniéndome en pie y cruzando un brazo sobre mi pecho, me inclino siguiendo la etiqueta noble que aprendí de Philip. Al hacerlo, la ahora presentada como Vera no sabe como reaccionar y agita los brazos sin saber bien qué hacer mientras me responde.


"Ah... esto... S-Soy Vera, una de los subalternos que trabajan para el jefe Paul."


Al levantar mi cabeza tras haberme inclinado, inevitablemente clavo mis ojos en las profundidades de su cordillera.

Es veneno para los ojos... aunque claro, el veneno en ocasiones se usa como medicina, y esta medicina recrea... Justo cuando quería comportarme con estos temas... pero en serio, no era mi intención verlo, pero mire donde mire siempre está en mi campo de visión.

Hiciera lo que hiciese, ya sea intentar evitarlo, o pensar en cosas serias, pero mis ojos eran atraídos a la trampa como la moscas hacia la miel, y siempre acababa clavando la vista en una zona concreta.

¡Eso es trampa!


"Lamento lo que dije el otro día; como mi padre posee ese gusto por las mujeres, asumí lo peor y me equivoqué."

"N-No le des importancia. Es normal, sobretodo por mi forma de vestir."


Acompañando a su respuesta, Vera rápidamente negó con la cabeza, lo que hizo que una parte de su cuerpo se agitara con un movimiento hipnótico. Aunque sea una armadura con forma similar a un bikini, es cierto que está sujeto al cuerpo, por lo que es imposible evitar que ciertas vibraciones se transmitan hasta ella.

Y más con el tamaño que tienen... ¡Para, deja de mirar!

...

Y de alguna forma fui capaz de apartar la vista de su cuerpo.


"Si me lo permite, creo que sería mejor que evitaras esa indumentaria cuando hablaras con hombres, es demasiado atrayente y pueden hacerte sentir incómoda. ¿No sería mejor si al menos llevaras una toga por encima o debajo de la armadura?"

".... Lo sé, pero hay un motivo para ir así."


Con una sonrisa amarga, me respondió. Puede que sea cosa de mi imaginación, pero siento como se clavan en mí más miradas que antes.

¿Habré dicho algo fuera de lugar...? No lo entiendo, así que luego le preguntaré a Paul.[49]


"¿Para qué hora crees que terminará mi padre su reunión?"


Decido cambiar de tema y a mi pregunta Vera inclina ligeramente su cabeza como pensando la respuesta.


"Hmmm... debido a que el trabajo del mes anterior se ha ido acumulando, creo que estará ocupado por un tiempo."

"¿De verás...? Pues en ese caso, hemos decidido dejar Milis-Sion en 7 días, por lo que te agradecería que se lo hicieras saber."

"¿7 días? Es un tanto precipitado, ¿no crees?"

"Es lo normal para nuestro grupo."

"Bueno... comprendo. Espera un segundo que llame a Shera."


Tras decirme esto, se adentro en el edificio y pasado un tiempo, regresó con la maga sanadora del otro día. Esta, nada más cruzar miradas conmigo, dejo escapar un sonidito de sorpresa y se escondió a espaldas de Vera.


"El horario del jefe estará lleno durante un tiempo, pero tendrá algo de tiempo libre dentro de 4 días, por la noche. Si le apetece cenar con él, podría venir en ese momento."

"Siento que estoy obligándote a hacerle un hueco en su horario..."

"Cuando el jefe habla contigo se anima mucho, por lo que aunque sea hacer un hueco a la fuerza, no tengas problema y ven."


Sin asomarse de la espalda de Vera, responde a todo con un tono de voz como desinteresado y algo monótono.

Veo que me odia, ¿o no? porque lo mismo es que me tiene miedo o algo por el estilo... No me gusta sentir que les obligo a darme trato especial, pero qué más da...


"Entonces, dentro de 4 días por la noche, ¿me equivoco? ¿Sería mejor que fuera directamente a su posada?"

"Tenemos reservas para un restaurante que el grupo utiliza a menudo, por lo que mejor dirígete allí directamente. El restaurante se encuentra en..."


Y de un modo tan robótico, Shera me dijo la hora y el lugar.

Por lo que me ha dicho, es un restaurante que se encuentra en el Distrito Comercial llamado Rage Milis[50]. Decidí preguntar por si acaso, pero no parece que haya que vestir formalmente ara asistir; pero por algún motivo, da la impresión de que voy a cenar junto al CEO de una compañía importante.

Veo que Paul se ha vuelto bastante importante si necesita tener una secretaria que le organice el horario.


"¿Vendrá acompañado?"


Para concluir, me hizo esta pregunta y se me ocurrió llevar a Eris, aunque recordé de inmediato las palabras Le voy a matar.


"No, iré solo."


Con eso terminé mi solicitud de cita para la cena y abandoné el edificio.



2ª Parte


Bueno, dejando eso a un lado, una semana se pasa volando y necesito aprovecharla al máximo.

Con esos pensamientos, me dirigí al gremio de aventureros en Milis-Sion; como era de esperar en un lugar considerado como la sede, el edificio era bastante impresionante. Era un edificio de 2 plantas, y en largo, era el gremio de aventureros más grande que hubiera visto hasta ahora; aunque claro, como he pasado por edificios bastante impresionantes en mi anterior vida, así como algunos palacios en este mundo, no es tan espectacular a mi parecer.

... Pues venga, a reunir información.

Por el momento, tomo como tema principal lo ocurrido en Fedora; pero no encuentro nada que no me haya contado ya Paul. Lo que significa, que el grupo con más información sobre ese tema en esta ciudad es como era de imaginar, el grupo de búsqueda de Paul.

Lo siguiente por lo que me interesé fue por los monstruos que rodean Milis-Sion; y pude comprobar que existía una enorme diferencia en el nivel general de los monstruos comparándolos con los del continente demoniaco.

Por ejemplo, por esta zona, varios monstruos conocidos son las Langostas Gigantes, que es básicamente unas langostas bastante grandes; los Conejos Carniceros, que son conejos carnívoros; las Lombrices Pétreas, que son lombrices de tierra algo más grandes y duras; etc etc. Básicamente, había una enorme cantidad de monstruos increíblemente débiles.

Por otro lado, el tamaño de los monstruos también es muy reducido en comparación con los del continente demoniaco. Lo normal por las tierras que nos hemos aventurado era que los monstruos tuvieran un tamaño muy superior al de un humano. Vamos, hasta los Coyotes Jauría que cazamos hasta la saciedad y en grandísimas cantidades eran de más de 2 metros de largo cada uno; los Lobos Corrosivos medían 3 metros de alto y las Gran Tortugas iban entre 8 metro de largo hasta 20 en los especímenes más grandes...

Comparándolos con monstruos de zonas cercanas, los que encontramos en el Gran Bosque en época de lluvias eran del tamaño de una persona; y aun así, los monstruos que rodean Milis-Sion me llegan como mucho a la rodilla.

No quiero decir que cuanto mayor es el monstruo más poderoso es, pero en muchos casos, el tamaño es su mayor arma.

Pero básicamente, los monstruos que rodean Milis-Sion son débiles; la zona en general es segura.


Mi siguiente punto de interés es ver como mejorar la reputación de los Supard por esta zona; pero es un tema complicado.

El motivo principal es que aquí mismo, en Milis-Sion, hay una facción cuya meta es expulsar a toda raza demoniaca. El grupo en concreto es la orden de caballeros sagrados de Milis, también conocidos como la Orden del Templo. Hacen propaganda y dejan claro su opinión sobre que ninguna raza demoniaca debería poner pie en el continente Milis, pidiendo que los expulsen.

Pero por mucho que los describa así, en realidad no son la facción más influyente de esta ciudad, sino que en realidad el poder lo posee el Papado como tal, que está a favor de la coexistencia de todas las razas. Por este motivo, la Orden del Templo es incapaz de actuar abiertamente en la expulsión de las razas demoniacas.

Aunque claro, en el momento que alguien de estas razas causa problemas en la ciudad, la Orden no duda en resaltar su culpa; ya que aunque su posición no posea suficiente poder, siempre que se basen en una causa justa pueden actuar con fuerza contra gente de otras razas.

Si en un contexto así, nos dedicamos a vender a Ruijerd como un Supard y conseguimos llamar suficiente atención, no me cabe duda de que la Orden del Templo nos pondrá en su punto de mira.

Bueno... si en la ciudad no se puede para no llamar la atención de la Orden, ¿qué tal si probamos en el exterior?

Y con esa idea en mente, acepté una misión en concreto.

En el tablón del gremio, la mayoría de misiones eran de rango B, al igual que esta; y era sobre un monstruo que andaba suelto por una aldea cercana a la que podía ir y venir en el mismo día. El monstruo que debía eliminar era un tigre de un color verde esmeralda llamado Tigre Verdehoja[52], que por lo general habita en la zona sur del Gran Bosque, pero que por algún motivo había atravesado la cordillera y se había asentado cerca de la ciudad.

Este monstruo utiliza su pelaje con tonos verdosos algo erráticos y algunas secciones marrones entrelazadas para ocultarse a la perfección dentro del bosque, mezclándose con el paisaje; su rango B se debe a esta habilidad para ocultarse junto a que suele moverse en grupos.

Pero claro, la misión es para acabar con un único Tigre Verdehoja y por si fuera poco, en campo abierto, por lo que en realidad es mucho menos peligroso que un Lobo Corrosivo.

Vamos, si sigo el sistema de rangos de los monstruos, como mucho sería de un rango D en estas circunstancias. Encontrar una misión de estas características en el continente demoniaco era suficiente para alegrarme el día.


Cuando llegué a mi destino parece que llegué justo a tiempo, porque encontré al tigre con una gallina entre sus dientes mientras se alejaba tranquilamente de la aldea.

Cuando notó mi presencia, dejó caer al suelo su presa y empezó a gruñir en mi dirección; en ese momento, Eris simplemente dijo Dejádmelo a mí y se lanzó contra él, antes de que pestañeara, el tigre había sido cortado perfectamente en 2.

Y con eso terminamos la misión, en un tiempo record a mi parecer. Pero los aldeanos nos mostraron su agradecimiento; ya que el tigre había empezado a dejarse llevar por la zona, llevando a herir a un gran número de aldeanos y ganado.

Nos contaron que por lo general, alguna de las unidades de caballeros sagrados habría venido a defender la aldea, pero que parece ser que hace unos días, hubo un incidente en el que atacaron en la zona a la Sacerdotisa del Templo.

Mi informo un poco más y me entero de que, a excepción del comandante de la unidad, el resto de miembros de la Orden del Templo murieron por sus atacantes, aunque la Sacerdotisa consiguió ser salvada en el último minuto. La culpa de semejante evento recayó sobre el comandante de la unidad, que conllevo su degradado.

Por si fuera poco eso, últimamente ha habido un gran número de secuestros extraños, lo que ha hecho que las órdenes de caballería andasen algo tensos; y en esa situación el incidente con la Sacerdotisa ocurrió, llevando a que tanto la orden de caballeros y la orden religiosa no pudieran atender más solicitudes.

Y por este motivo, no pudieron hacer frente al problema de este peligroso monstruo de rango B, dejando a los aldeanos a su suerte, por lo que no tuvieron más remedio que realizar ellos mismos una petición al gremio de aventureros.

Meh, en realidad los problemas de las órdenes de caballería o como sea que se llamen no son mi problema; pero con la información que he obtenido, voy a hacer un experimento, y voy a hacer publicidad de la raza Supard en esta aldea concretamente.

Les comenté que Ruijerd es en realidad un Supard, y que le gustaría conocer y llevarse bien con gente de todo el mundo, y que por ese motivo está recorriendo el mundo ayudando a quienes se encuentren en apuros.

Pero como la raza Supard consigue aterrar a quienes les vea, decidí ofrecerle la estatua que hice de Ruijerd para que cuando la miren y vean que se trata de Ruijerd, por aterrador que sea un Supard, echándole un vistazo a la estatua no sientan ese temor, sino que se sentirán agradecidos; como un abuelo que mira tiernamente a sus nietos para demostrarles su afecto y que estos no se asusten. Estoy seguro que esos nietos podrán acabar siendo almas gemelas dentro de unos siglos. Hasta yo siento que es una forma impresionante de aprovechar mi obra.

Pero contrario a mis expectativas, al jefe de la aldea le cuesta aceptar la ofrenda. Sus argumentos fueron que aunque le agradecía a Ruijerd como individuo, una simple estatua no era suficiente para eliminar los prejuicios contra las razas demoniacas; y como seguidor de la religión de Milis, le costaba aceptar una estatua que representaba a alguien de raza demoniaca.

Tras decirme esto, rechazó completamente la estatua que le ofrecí.

El experimento no salió bien; como imaginaba, no se puede solucionar algo como la fama de los Supard con una única obra. O quizás, si quiero que tenga ese efecto debería ser una figura de una Bishoujo Supard... Quizás debería empezar a hacer figuras de Ruijerd en versión femenina de ahora en adelante... mejor no, si lo hiciera dejaría de servir para mejorar la reputación de Ruijerd directamente.


"¿Tú hiciste esto...?"


Cuando volvíamos a Milis-Sion, Ruijerd le echó un vistazo a la figurita con su forma y pareció gustarle mucho.


"¡¿Verdad que es impresionante?! ¡A Ludeus se le dan genial estas cosas!"


Y por algún motivo, refiriéndose a la figura, Eris se puso como a elogiarme.

Pero tiene razón, por mucho que hayan rechazado en esta ocasión mi obra, todas las figurillas que vendí me dieron unos grandes beneficios. Sobretodo la figura de la Reina del Filo de la raza feral; y hasta conseguí que un príncipe de otro reino se interesara por la figura que hice de una raza demoniaca. Si esto es así, no creo que fuera exageración si me considerara un proveedor de arte para la corte...

Mientras mi orgullo se inflaba en mis propios pensamientos...


Ruijerd: "Pero esa postura tiene demasiados puntos débiles, ¿no?"

Eris: "Tienes razón. Esa pose no es correcta, debería tener las rodillas más flexionadas..."


Parece que al final mi figurilla no fue tan buena como pensaba, Nyoroooon(´・ω・`)


3ª Parte


3 días más tarde, exactamente el día en el que acordamos cenar juntos.

Iré a cenar con mi familia, pero no tengo nada que ponerme; por mucho que no haya que ir vestido formalmente, la ropa que compré en el continente demoniaco es un tanto andrajosa para lo que se suele vestir en esta ciudad.

Por ese motivo, he llevado a Eris de compras; lo que se conoce como una cita. Aunque la finalidad es comprarle también ropa a Eris, aunque no está especialmente motivada y le vale con cualquier cosa tanto para ella como para mí. Viendo su estado, veo que me tocará elegir ropa para ella también.

De ahora en adelante, nos moveremos por tierras de la raza humana; me gustaría ir mínimamente presentable para evitar hacer el ridículo por nuestra forma de vestir. Si al menos conociera a alguien que entendiera de moda, podría pedirle ayuda, pero...

Mis conocidos que pueden tener más idea en este ámbito son principalmente personas como el cara mono o Vera; pero no tengo ni idea de dónde está el novato, y no tengo suficiente confianza con Vera como para pedirle algo así. Y aunque estoy seguro de que podríamos pedirles consejos a los tenderos en las tiendas de mayor categoría, pero dudo que esos atuendos se adapten en ambientes de aventureros.

Me daría bastante vergüenza ir a pedir consejo a una tienda e irme sin comprar nada de allí. Por mucho que pudiera ser útil poseer al menos un atuendo de ese nivel, también es probable que nunca lo lleguemos a usar...

Con estos pensamientos, no sé bien como actuar; porque aunque tengamos el dinero que nos ha dado Paul, no me gustaría gastarlo estúpidamente.


Por todo esto, nos sentamos para observar a las personas que pasean por la ciudad, para ver y elegir un tipo de atuendo basándonos en lo que otros llevan puesto. Por lo que ahora mismo, Eris y yo estamos disfrutando de uno de mis hobbies, que es observar a la gente.

No puedo decir que sea muy significativo, pero varias personas van vestidas de azul; otro detalle que me llama la atención es que no muchos llevan algún tipo de prenda para llevar encima de la ropa como un abrigo o un manto fino, seguramente por el clima tan agradable en esta ciudad.


"Parece que hoy en día se lleva el azul..."

"No, el azul no te quedaría bien, Ludeus."


Respondiendo inmediatamente a mi comentario, Eris rechaza la sugerencia.

Bueeno, tampoco es que tenga que ir a la moda ni nada por el estilo, aunque...


"¿Y qué crees que me sentaría bien?"

"Lo que te dio Gisu, por ejemplo; ese te sentaba bastante bien."


¿El chaleco de piel...? ¿Por qué no? Aunque ese me quedaba un poco grande, y como era un poco alto, lo acabé usando de abrigo en los días más frescos, en general es cómodo pero no sé...


"Es verdad que ese chaleco no estaba mal, pero me quedaba un poco largo."

"Es posible, le sobraba un poco, ¿no? ¿Por qué no lo cortas?"

"Me da cosa... además que estoy creciendo, ya lo rellenaré."


Tras esta conversación, decidimos probar a ir a comprar algo; como era de esperar, debido a que ni a Eris ni a mí nos preocupan demasiado las modas, apenas tardamos en elegir algo para comprar. O eso pensé, hasta que casi al final, Eris añadió a la bolsa un vestido negro, con una rosa blanca bordada; la verdad es que el vestido era bastante elegante.


"¿Eris? ¿Y eso?"

"¿...Qué pasa? ¿Tienes algún problema?"

"No, no... es más, creo que te favorece."

"Jum... no me hacen falta tus cumplidos."


Y con este intercambio, terminamos las compras de la mañana.



4ª Parte


Por la noche, ese día, me dirigí a cenar con Paul y Norn en familia.

Cuando se lo dije a mis compañeros, Eris empezó a decir que le gustaría acompañarme; y si no fuera por lo que ocurrió el otro día, hubiera estado más que de acuerdo, pero puedo sentir que Eris todavía le guarda algo de rencor a Paul. No llega a un ansia de matar, pero sí que es una hostilidad clarísima.

Comprendo como se siente molesta por lo ocurrido, pero decidí arreglar las cosas con Paul. Aun así, si solo fuera eso, haría lo posible para que se reconciliaran, pero la situación real es que hoy será mi primera cena en varios años con mi familia; y mi relación con Norn no está en su mejor momento. Por lo que creo que es mejor dejar a Eris fuera por hoy.

Y con la new-ropa que compró, Ludeus-mon digievolucina en Newdeus-mon y se dirige al restaurante.

Evito en la medida de lo posible ir por callejuelas para esquivar a los posibles secuestradores y peleas callejeras para evitar baños de sangre innecesarios... no me gustaría acabar manchándome de sangre.

Aunque el riesgo no disminuye en las calles principales; ya que es la hora de la cena y muchas personas van con comida para llevar en la mano con la que podrían mancharme de chocarnos sin querer. Para evitar que esto suceda, levanto el sello sobre mi ojo místico, permitiéndome observar el futuro a un segundo de distancia, permitiéndome esquivar con movimientos elegantes a las multitudes que me rodean. Pero finalmente llego a mi destino.

Como me hablaron de reservas vine preparado para cualquier cosa, pero resulta que era un restaurante bastante normal, más bien un bar anexado a una posada. Un gran número de ciudadanos llenaban las mesas y no sentía ningún tipo de peligro en el ambiente por parte de ninguno de ellos.

Al entrar en la tienda, le digo mi nombre al camarero y este me lleva hasta mi mesa; donde encuentro a Paul, con una sonrisa algo forzada, y a Norn, claramente molesta.


"Perdonadme, espero que no llevéis mucho rato esperando."

"No... no le des importancia, se ve que Shera ha estado algo entusiasmada con el encuentro por algún motivo. Le dije que en un bar cualquiera nos hubiera valido, pero.."

"De vez en cuando no pasa nada por hacer algo llamativo como esto."


Mientras le digo eso, tomo asiento. Norn no me dice nada.


"Venga, Norn, ¿no le vas a decir nada a tu hermanito? Dile hola, ¿no?"

"No. No quiero cenar con la persona que te estuvo pegando, papá."

"No deberías decir algo así, ¿no crees? Es cierto que peleamos, pero fue por mi culpa."

"No fue tu culpa. ¡Papá no hizo nada malo!"


Las mejillas de Norn se inflaron a causa de su berrinche, y su forma de enfurruñarse era realmente adorable.


"Pero, Norn, si hasta yo he hecho ya las paces con tu hermanito, ¿no es así, Ludy?"

"Claro, papá, es más, si quisieras podría hasta besarte."

"¿Eh?"

"¿Eh?"


¿Tanto te asquea que te de un beso tu propio hijo?.... Aunque es cierto que hasta a mí me daría algo de asco darme un beso con Paul; simplemente me dejé llevar por la conversación.


"Pero venga, Norn, nosotros ya hicimos las paces. Así que me gustaría que tú también te llevaras bien con tu hermanito, venga, cariño."

"No quiero."


Paul está acariciando la cabeza de Norn mientras habla con ella, su pelo es de un precioso color rubio que me recuerda enormemente a Zenith. Es más, cuando algo no le gustaba a Zenith, esta se enfurruñaba como Norn y, viéndose en un aprieto, Paul intentaba arreglarlo de forma similar.

No me extrañaría que Norn hubiera heredado el carácter de Zenith...

Mientras que Norn se dejaba acariciar por Paul, no dejeaba de lanzarme miradas de odio como intentándome mirar por encima del hombro.

Es posible que esté intentando amenazarme o algo, pero lo único que consigue es parecer adorable...


"Papá se ha esforzado mucho, que lo sepas."

"Lo sé."

"Y no ha estado tonteando con mujeres, ¿me has oído?."

"Eso me han dicho, siento de veras haber dudado de él."

"Y que sepas que siempre me ha tratado bien...."


Poco a poco, en los ojos de Norn fueron amontonándose lágrimas.

Mierda, ¿qué he dicho? ¿Qué le digo?


"¡Papá siempre ha parecido que quería ponerse a llorar, que lo sepas!"

"...¿En serio?"

"No, bueno... últimamente, ya sabes..."


Como Norn está a punto de echarse a llorar, la confusión hace que Paul y yo nos pongamos a hablar.


"¡Que sepas que papá me ha dado muchísima pena!"

"..."/"..."

"¡Y le pegaste... eres muy cruel, que lo sepas!"


Viéndola así, suspiro para mí mismo, recordando como Paul y Norn fueron teletransportados juntos, y como Norn cayó enferma, y que seguro les atacaron monstruos. En todos esos momentos, la persona que estuvo al lado de Norn fue Paul, protegiéndola.

No estaba su madre, ni su niñera, ni su hermana pequeña... el miedo que debió pasar en aquel momento debió ser enorme y fue Paul el que estuvo allí apoyándola, era el único en quien podía depender. En ese contexto, de improviso se encuentra a un hombre montado sobre Paul dándole una paliza... es algo que podría dejar un trauma.


"Norn, eso fue culpa de papí, Ludy no..."

"Papá, no vas a convencerla."


Si tuviera unos años más, estoy seguro de que habríamos podido entendernos mejor hablando, pero a su edad es bastante complicado, y más con lo que ha pasado. A su edad es difícil comprender que ambos cometimos errores y que lo aceptamos y perdonamos como adultos; ni siquiera fue fácil para nosotros.


"Norn todavía es joven, es más, en su posición tampoco podría perdonar a nadie que se atreviera a darte puñetazos."


Es normal que Norn me odie. Seguro que en unos años podremos hablarlo más tranquilamente, seguro que para aquel entonces podremos entrar en razón. Puede que la vida sea corta, pero el tiempo tiene la habilidad de calmar emociones.

Aunque Paul parece no pensar igual que yo.


"No lo acepto, existe la posibilidad de que solo nos tengamos a nosotros. Tenemos que llevaros bien."


Cuando comprendo lo que intenta decir, frunzo el ceño.


"Padre, te pediría que no dijeras algo tan siniestro."

"...Tienes razón, lo siento."


Ups, mierda, el ambiente se ha puesto todavía más tenso; es hora de cambiar de tema.


"Por cierto, papá, ¿cuál es la especialidad de este bar? No he comido en todo el día y me muero de hambre."


Aunque mi cambio de tema fue demasiado brusco, Paul pareció comprender mis intenciones y sonriéndome algo forzadamente, decidió seguirme la corriente.


"Hmm, pues a ver. El estofado que hacen con marisco del mar del sur está bastante rico; aunque la ternera también está muy bien, porque hay muchos ganaderos por la zona. El sabor y el tacto son muy distintos a la ternera que comíamos en Asura, y hay bastantes platos que te recomiendo..."

"Me apetece probar la ternera, la verdad. La carne que había en el continente demoniaco era simplemente pésima."

"Imagino que de Gran Tortuga... Por lo general, la carne de monstruo es bastante... asquerosa."


Empezando de esta forma, nuestra conversación continuó mientras Norn seguía ignorándome.

Sé que no había otro remedio, pero aunque lo sepa, sigue deprimiéndome un poco; porque me gustaría que nos lleváramos bien, como quiere Paul. El no poder hacerlo hace que se me retuerza un poco el corazón.


"Ahora que caigo, papá, había una cosa que quería preguntarte."

"¿Qué cosa?"

"¿Te suena una persona llamada Gouache Brush?"

".... No, no me suena de nada. ¿Dónde escuchaste ese nombre?"


Recordé la carta que trajo Ruijerd y decidí preguntarle; hice una copia del sello por si acaso y decido enseñárselo.


"¿Una oveja, un águila y una espada? Imagino que será una de las familias de la orden de caballeros sagrados, pero no me suena nadie llamado Gouache Brush. Aunque tampoco es que sepa mucho de nobles de Milis..."

"Ya veo... ¿Y crees que Shera-san podría saber algo?"

"No lo sé, pero le preguntaré mañana."


Sin conseguir averiguar mucho sobre la carta de Ruijerd, mi preocupación en ese tema no cesa, pero dejamos el asunto, desviándonos a otras conversaciones triviales, como en este caso, que hablamos de cumpleaños.

Paul me estuvo contando que aproximadamente un mes antes de mi décimo cumpleaños, los monstruos del bosque cerca de Bonna se pusieron bastante activos; y que debido a esto, ni Paul ni Zenith tuvieron oportunidad de enviarme mi regalo. Poco después de mi cumpleaños terminaron con el problema de los monstruos, pero cuando andaban preparándose para enviarme el regalo, fueron teletransportados.


"Por cierto, ¿qué teníais intención de regalarme?"

"Yo quería regalarte un guantelete. Sabía que no era el mejor regalo del mundo, porque lo encontré en el desván entre las cosas que guardamos de cuando fuimos aventureros, pero seguía siendo un objeto mágico. Era una buena armadura y no pesaba absolutamente nada, a mí no me cabía, pero pensé que a ti te iría perfecto, Ludy."

"Ohh... así que teníais guardado algo así en el desván."

"Vaya. Por su parte, Zenith quiso guardar en secreto lo que te iba a regalar, y Lilia observaba un pequeño cofre cerrado con entusiasmo, así que seguramente el suyo fuera dentro."

"¿Un cofre?"


Me pregunto de qué se trataba, me pica la curiosidad."

Pero por mucho que le di vueltas, fui incapaz de pensar de qué se trataba.


Tras esto, la conversación se encaminó hacia la familia de Zenith, que por lo visto es una familia respetada en Milis-Sion por haber dado fruto a excelentes caballeros. Aunque como Zenith estaba a efectos prácticos desheredada, sus familiares, en este caso mis abuelos maternos, no tenían la intención de ayudar a buscarla.

Pero cambiaron de parecer al ver a Norn.

Parece que en todos los mundos, los abuelos pierden la cabeza al ver a sus nietos.


"Quizás nos den más fondos si fuera a hacerles una visita."

"No, en tu caso creo que pasaría exactamente lo contrario..."

"... ¿Que sí?"


Es cierto que podría intentar aparentar ser un nieto adorable, pero estaría jugando con fuego, así que mejor no.


Las conversaciones continuaron de esa forma en una cena agradable hasta que llegó la hora de despedirme de Paul. Y por su parte, Norn no dejó de ignorarme durante toda la cena, pero al menos se puede decir que la cena dio para mucho.


5ª Parte

Y como si volara el tiempo, se acabó la semana que nos quedaríamos en Milis-Sion. Nos preparábamos para partir en la puerta del Distrito de Aventureros, y cuando me monté en el carruaje con la intención de partir, Paul apareció para despedirnos.


"Ludy, ¿sabes que puedes quedarte un poco más de tiempo? ¿no es así?"


Por algún motivo, Paul dijo algo un tanto fuera de lugar a modo de broma, pero ya es tarde cambiar nuestros planes. Me bajé del carruaje para despedirme.


"Ya, pero a base de un poco más de tiempo, no me cabe duda de que acabaremos quedándonos aquí todo un año."

"Lo sé, pero no has conseguido hacer las paces con Norn."

"Ya habrá tiempo cuando encontremos al resto de la familia."


Dejando eso a un lado, echo un vistazo a Eris y veo que Ruijerd la ha agarrado por el cuello de la camisa para contenerla, mientras esta le echa una mirada asesina a Paul.

Pensé que ya se le habría pasado, pero no parece que sea el caso esta vez.


"Además, no soy el único que quiere volver a ver a su familia, ¿no te parece?."

"Tienes razón, aunque la familia Boreas seguramente..."

"Para, por favor."


Viendo su cara algo forzada, decidí detener a Paul haciéndole un gesto con la mano.


"Existe la posibilidad de que la información se haya traspapelado, y que cuando lleguemos a Fedora nos encontremos con que tanto Philip-sama como Sauros-sama han vuelto a casa."

"...ya veo, eso es cierto. Pero Ludy..."


La expresión de Paul mostraba su seriedad.


"No seas demasiado optimista en ese aspecto; ha sido una catástrofe horrible, quien sabe qué habrá podido pasar ya."

"¿? ¿A qué te refieres?"


Paul se acercó a mí y bajó el tono.


"Me refiero a que para proteger su pellejo, el hermano de Philip ha podido echarle toda la culpa a este o a Sauros."


Al escuchar sus palabras, no me cuesta imaginar esa posibilidad.

Siendo el señor feudal de la provincia, y el alcalde en funciones Philip, no me extrañaría que siendo las personas al cargo de las tierras les acaben echando la culpa de lo ocurrido para que acepten su responsabilidad, aunque no sé exactamente qué implica aceptar la responsabilidad siguiendo las leyes de Asura... Pero bueno, con que al menos consigan regresar a casa, me vale, aunque pierdan su rango de nobleza; aunque claro, existe la posibilidad de que el hermano de Philip los haya encarcelado y los maten públicamente para calmar a las masas...


"Pase lo que pase, protege a la princesita; porque aunque puede haber gente que actúe siguiendo el noblesse oblige, eso no es algo que tenga que ver con vosotros."

"Entendido, iré con cuidado."


Mi expresión se oscurece y tensa un poco, aunque asiento con la cabeza; ante mi respuesta Paul me mira como si estuviera orgulloso de mí y me devuelve el gesto.


"Y por cierto, parece que Shera tampoco sabe quién es el que escribió la carta de tu amigo."

"Vaya.."

"Aunque también dijo que no debía ser nadie peligroso."

"Comprendo, dale las gracias de mi parte."


Paul volvió a asentir con firmeza, y se giró y llamó a la pequeña que estaba escondida detrás suya.


"Venga, Norn, dile adios a tu hermanito."

"...No quiero."


Norn se esconde tras las piernas de Paul, aunque la mitad de su cara está a la vista.

Mira que es adorable... Estoy seguro de que dentro de unos años, será tan preciosa como Zenith.


"Norn, no sé cuánto pasará hasta entonces, pero nos volveremos a ver."

"...que no quiero..."


Ni en la despedida se giró a mirarme a los ojos.

Y con una sonrisa un tanto forzada, volví a montarme en el carruaje y nos pusimos en marcha, abandonando Milis-Sion.


6ª Parte


-- Desde el punto de vista de Paul --


Ludeus acaba de marcharse para continuar su viaje.

Como siempre, sigue siendo excepcional; sin darle demasiadas vueltas decide una cosa, luego otra y otra... sin dudar en ponerse en acción. Sé que Elinalise me dijo que mi ritmo de vida era acelerado, pero me pregunto qué diría si viera a Ludeus. Me haría gracia que se conocieran aunque... no, mejor que no lo hagan. No me gustaría acabar siendo el suegro de Elinalise ni nada parecido.

Y dándole vueltas a cosas sin sentido, noto como me dan una palmadita en el hombro; al girarme me encuentro con un hombre con cara de mono sonriéndome de oreja a oreja.


"Vaya, Paul, ¿ya le has dicho adios a tu hijo?"

"Gisu..."


No sé cómo darle las gracias al cara mono; si no fuera por él, mi relación con Ludeus se habría roto por completo.


"Te debo una..."

"Nah, sin problema."


Tras darle a mi modo las gracias, me doy cuenta de que Gisu va vestido con ropa de viaje.


"¿Y eso, Gisu? ¿Te vas a alguna parte?"

"No he decidido aún a donde, pero hay un par de sitios por los que todavía no he pasado, ¿no crees?"


Con sus palabras, comprendí que Gisu iba a continuar ayudando con la búsqueda; me llevé una enorme sorpresa. Porque Gisu fue la persona que peor lo pasó cuando nos marchamos del grupo.

Su falta de habilidad en combate, aunque la supliera a base de saber hacer de todo como el chico para todo, también significada que no era maestro de nada, por lo que el resto de grupos no veían la necesidad de aceptarle; y como era incapaz de hacer misiones por su cuenta por su falta de destreza en combate, no le quedó más remedio que abandonar la vida de aventurero.

No me extrañaría que de todo el grupo, él fuera quien más me odiara.


"¿Por qué haces tanto por mí ayudándome a buscar a mi familia?"


Al preguntárselo, me miró y me sonrió con su típica forma escéptica.


"Por una superstición."


Respondiéndome con su ambigüedad de siempre, el cara mono siguió avanzando y me dio la espalda; lo que me hizo llevarme las manos a la cintura y sonreírle algo incordiado.

El tío este tiene tantas supersticiones que ya no sé de la que habla.

Pero por alguna razón, me quedé más tranquilo, y estuve despidiendo a Gisu con la mirada hasta que desapareció en el horizonte.


"Ya está hecho."


Levanto mi voz como si fuera un rugido, y levanto a Norn para llevarla en mis hombros. Podía sentir como me invadía el entusiasmo.

Lo primero que haré será asegurarme que la migración de refugiados masiva que estamos preparando sea un éxito; y lo siguiente será encontrar a mi familia."

Y con eso decidido, regresé a la ciudad.

Mushoku Tensei 48

Capítulo 48 - Confirmando los Objetivos


1ª Parte

El día siguiente lo pasé íntegramente hablando con Paul, aunque no es que tuviéramos nada importante de qué hablar, sino que simplemente hablamos de cosas sin importancia.

Empezamos charlando sobre lo ocurrido en la aldea Bonna durante los años que estuve trabajando en la ciudad fortificada Roa.

Por lo visto, por mucho que tuviera el equivalente a 2 esposas, no existió ningún tipo de exceso; ya que Zenith y Lilia lo habían discutido largo y tendido, acordando que Lilia no tendría relaciones sexuales con Paul. Aunque, por lo que me está contando, Lilia le pidió permiso a Zenith para el caso en el que acabara embarazada por tercera vez, por si llegaba el momento en que Paul no pudiera soportarlo... Zenith acabó aceptando este trato aunque no le pareciera del todo correcto, acabando en una situación favorable para Paul.

Hasta el punto de que siento envidia...


"En ese caso, ¿voy a tener pronto a mi tercera hermanita?"

"Nah, se resiste... y eso que a ti te tuvimos al primer intento..."

"Vaya, mira que concebir a un hijo tan excelente como yo al primer intento, eres un padre afortunado."

"Di lo que quieras..."


No me parece el tipo de relación que un padre debería tener con su hijo de 11 años... pero ¿qué más da? El ambiente es reconfortante.

No hablamos de la posibilidad de que Zenith o Lilia estén vivas o muertas, ambos llegamos a ese mutuo acuerdo sin palabras, evitándolo de forma intencionada; porque por mucho que habláramos de ello, era imposible sacar nada alegre de ese tema y acabaríamos arruinando nuestro humor.


"¿Qué tal le iba a Sylphy?"

"Esa chica es sorprendente, le iba genial, quizás por tu talento como su profesor."


Por lo que me cuenta, a Sylphy le iban bien las cosas. Todas las mañanas salía a correr y terminaba la mañana con entrenamiento para aumentar su maná; luego por las tardes, se iba con Zenith a aprender magia curativa. Cuando Aisha creció lo suficiente, Lilia aprovechó para darle clases de etiqueta.


"Casi podrías considerarla obsesionada, pero a menudo venía a la casa y algunas veces hasta subía a tu cuarto a hacer algo, Ludy."

"...¿Sabes si Sylphy pudo encontrar algo concreto cuando estuvo allí?"

"¿A qué te refieres? ¿Acaso escondiste algo que te pudiera meter en aprietos, hijo?"

"No, claro que no, es imposible que yo pueda tener algo así, ¿no te parece?"


Paul me ha contado que casi todos los objetos inanimados de la región de Fedora, desde plumas, tinteros, estructuras arquitectónicas como casas o puentes, habían desaparecido; salvándose únicamente aquellos objetos que se encontraban en contacto con personas.


"¿En serio?"


Lástima...¿?

Por algún motivo, no consigo recordar el motivo por el que pienso en eso como una lástima, aunque en lo más profundo de mi corazón siento una enorme tristeza, sin recordar bien el motivo.


"¿Y tú que andabas haciendo por aquellas fechas?"

"¿Hablas de cuando estuve en Roa?"


Viendo como le interesa, no tengo problema en responderle contándole todo.

El primer día en el que Eris me dio una soberana paliza, hasta el punto de hundirme mentalmente; como por accidente fuimos secuestrados y como conseguimos escapar; como aproveché ese evento para ganarme un poco a Eris; como aun ganándome su confianza, seguía sin atender en las clases; y de como le pedí a Ghyslaine, con lágrimas en los ojos, que me ayudara, consiguiendo con su ayuda que Eris comenzara a prestar atención en clase. Como después, fuimos haciéndonos mejores y mejores amigos; como aprendimos a bailar juntos; hasta que llegamos a mi décimo cumpleaños.


"Oh, tu cumpleaños... lo siento mucho, Ludy..."

"¿A qué te refieres?"

"A que no asistí ni aunque fuera unos minutos."


Para los habitantes de Asura, el 10º cumpleaños parece un punto importante en sus vidas, algo así como su piedra angular; les gusta celebrarlo a lo grande, haciendo entrega de importantes regalos.

No entiendo bien por qué es tan importante, pero imagino que será algo así como una superstición.


"No le des importancia. Además, Eris y su familia celebraron una enorme fiesta para mí."

"Ya veo, ¿y qué recibiste?"

"Un váculo carísimo llamado Arrogancia del Rey Dragón de Agua (Aqua Heartia); aunque el nombre me da algo de vergüenza, la verdad."

"¿De verdad? Pero si suena genial."


¿Genial? ¿Pero qué me estás contando? ¿No notas un escalofrío recorriendo tu espalda cada vez que escuchas el nombre? Aunque claro, en este mundo podría darse el caso de que cuando un objeto es de calidad elevada, siempre le acaban poniendo un nombre extravagante como este...


"Pero Ludy, Alphonse ya me lo ha contado todo, no hace falta que lo ocultes, recibiste otro buen regalo ese día, ¿no es así?"

"¿Otro regalo?"


Un segundo que lo recuerde... ¿otro regalo? ¿cuál fue? ¿a ver si se refiere a algo metafórico como sabiduría, valentía y poder...? Pues no, no recuerdo haber conseguido ninguno de esos tampoco.


"No te hagas el tonto, me refiero a la princesita de Philip. Hacía mucho que no la veía, pero he de reconocer que es una chica adorable y galante; me conmovió su dedicación por protegerte..."


Eris... ¿mi regalo? Siento que eso es un tanto fuera de contexto. Aunque claro, es cierto que Philip me dio el visto bueno, pero aun no ha llegado hasta ese punto; el Itadakimasu tendrá que esperar, la aprecio mucho para dejarme llevar en un impulso, sobretodo recordando lo que ocurrió ayer. Fue la primera vez en mi vida que nadie me daba un abrazo tan tierno en un momento de debilidad, y hasta llegó a darme caricias hasta que me quedé dormirdo. Solo por eso, no tengo intención de traicionar a Eris en la vida.

También es cierto que tenemos esa promesa para cuando cumpla yo los 15 años, pero aunque cambiara de opinión, no me importaría. Bueno, digo esto, pero es posible que me costara controlarme; cuando tenga 15 años, es posible que mi libido esté por las nubes, me cuesta creer que seré capaz de controlarme llegado el momento.

A grandes rasgos, esa era mi decisión en este momento.


"Eris me importa mucho, por eso, escuchar que fue mi regalo no me acaba de gustar, no sé si me explico...

"Bueno, teniendo en cuenta que tú entrarás a formar parte de su familia como su marido, más que ser tu regalo, más bien serás el suyo, ¿no?"

"¿Eh?"


Se me escapa un extraño sonido de mi boca.

¿Marido?


"Me refiero a que con el apoyo de Philip te convertirás en un noble, ¿no era eso lo que acordasteis?"

"¿De qué estás hablando? ¿Quién y cuándo te contó eso?"

"¿Cuándo, dices? Pues imagino que fue un año antes de la catástrofe, aunque no estoy seguro. Philip me dijo que tú y Eris os estabais llevando muy bien, y que te sentías fuertemente atraído por ella, es más, en la carta me decía que tú mismo querías llegar a casarte con ella... Por mucho que piense que los nobles de Asura son basura en general, como tú mismo lo habías querido así, le respondí diciendo que eras libre para decidir algo así, aunque..."


Ahora lo entiendo... básicamente, cuando tuvimos esa charla en mi 10º cumpleaños, Philip ya había finiquitado todos los preparativos antes de su propuesta. Guau... no llegamos a sufrir la catástrofe, y no me cabe la menor duda de que un par de años más tarde, fuera como fuese, Philip habría conseguido que Eris y yo acabáramos prometidos o casados. ¡Serás cabrón! ¡¿Qué parte de fingir que la charla fuera debido al alcohol no comprendiste?! Ahora tiene sentido que Paul llegara a la conclusión de que Eris y yo habíamos estado disfrutando del viaje; el se pensaba que éramos una pareja de prometidos, incapaces de esperar por más tiempo, dejándonos llevar y actuando como amantes... normal que se creyera que estábamos flirteando y metiéndonos mano durante el viaje...


"Por tu cara y tu reacción, diría que Philip nos la intentó meter doblada..."

"Eso parece..."


Ambos suspiramos simétricamente, mientras en nuestras mentes recordamos la cara del hombre del que estamos hablando.

Se me olvidaba que Philip es un noble, de los más prestigiosos de Asura. Ese mismo hombre ha tenido poder y capacidad suficiente para sobrevivir en un ambiente tan sórdido como es la alta sociedad.


"Aún así, tu relación con la princesita parece ser bastante amena. Por otro lado, Sylphy.... ah, nah, no importa, olvídalo."


Como para resaltar que había tenido un desliz en una de sus frases, las palabras de Paul se volvieron un poco sin sentido. Esto se debe, a que al menos por lo que sabe Paul, Sylphy todavía no ha aparecido.

Y aunque me dijo que lo olvidara, soy incapaz de no pensar en ello.

Puedo decir claramente que me gusta Sylphy, aunque es un tipo de afecto distinto del que siento por Eris; si tuviera que describirlo más claramente, diría que la veo como una hermana pequeña, o quizás como una hija, algo así como le han hecho bullying y siento lástima por ella, quiero protegerla; aunque hay que tener en cuenta que nos separamos antes de que mis sentimientos por ella crecieran más de la cuenta.

Aunque claro, no puedo negar que siento algo tanto por Sylphy como por Eris, aunque el apoyo que he recibido de esta última, hace que mi opinión de ella sea la más elevada. Aunque entiendo que la diferencia en este sentimiento se debe al tiempo que hemos pasado juntos, si soy objetivo, he de decir que ese ha sido el factor más determinante. En muchos mangas, las amigas de la infancia poseen mucha fuerza, pero es básicamente por el tiempo que has pasado con ellas; sin embargo, he pasado el doble de tiempo o más con Eris que con Sylphy, y en ese tiempo, los eventos ocurridos también fueron más importantes y memorables. Pero... eso no tiene nada que ver con que me preocupe o no por Sylphy ahora que no sabemos dónde se encuentra.


"Espero que Sylphy siga con vida..."

"Aunque no estuvieras ahí para verlo, esa chica se estuvo trabajando duro, así que seguro que estará bien. Quiero decir que es capaz hasta de conjurar en silencio magia curativa, y la magia curativa es muy valorada y escasa fuera del continente Milis."

"Ya veo... ¿?"


...¿Hm? Algo de lo que ha dicho ha sonado... peculiar.


"Un segundo, ¿dices que Sylphy puede conjurar en silencio magia curativa?"

"¿Hm? Vaya, hasta Zenith se sorprendió. Aunque bueno, tú también, ¿no, Ludy?"

"Soy incapaz con magia de curación..."


Lo he probado en varias ocasiones, pero soy incapaz de conjurar magia curativa en silencio; principalmente porque soy incapaz de comprender los fundamentos por los que puedes curar heridas utilizando maná.


"¿En serio?"

"Vaya, puedo conjurarla normalmente, pero en silencio me es imposible."

"Bueno, no sé mucho sobre magia, pero por lo que he oído, la gente posee afinidad con algunas escuelas, quizás Sylphy posea talento y afinidad para la curación, ¿no?"


Si ese es el caso, es posible que en el tiempo que no nos hemos visto, Sylphy sea mucho mejor maga que yo; empiezo a sentir algo de miedo de volver a verla, ¿te imaginas que dice algo como Vaya, Ludy, veo que sigues siendo un crío...? No sabría como reaccionar...


Durante nuestra charla sobre un poco de todo, el distanciamiento que había entre Paul y yo desapareció por completo.


2ª Parte

Ese día, por la tarde más o menos, vino gente a charlar con Paul; en concreto, eran la Onee-san de la armadura bikini y la pequeña maga.

Vaya, hoy ha decido dejar el bikini en casa y vino vestida como visten en general las lugareñas, a lo mejor lo del bikini fue un caso especial; aunque claro, como su vestimenta fue una de las causantes de la discusión, es posible que prefiriera vestirse un poco más discreta delante mía.


"Padre."

"¿? ¿Qué pasa?"

"Padre, quiero que sepas que confío en ti, pero para quitar cualquier rastro de duda, prefiero preguntártelo abiertamente. ¿Has sido infiel a madre?"

"Por supuesto que no."


Mejor, así me quedo más tranquilo. Aunque, no debería haber sacado un tema sobre algo que no ha ocurrido, ups...

Mi discusión con Paul se debió en parte a un cúmulo de sospechas sin fundamento, basándonos en la debilidad el uno del otro por el sexo opuesto, pero únicamente teníamos sospechas, que es mejor eliminar completamente a mi parecer.

Aunque por lo que he estado observando, Paul no ha tenido tiempo ni de echarle el ojo a otras mujeres; también parece que la catástrofe no ha activado ningún flag de colapso familiar[40]. Aplicaré el ejemplo y controlaré mis deseos más oscuros una temporada.

Para terminar nuestra conversación, y supongo que para confirmar mis futuros objetivos, Paul decidió preguntarme lo siguiente.


"Ludy, dijiste que ibas a escoltar a Eris hasta la provincia de Fedora, ¿no es así?"

"Correcto."


Asiento con firmeza mientras respondo, aunque añado.


"¿O sería mejor que me uniera al grupo de búsqueda?"

"No, eso no es necesario. De todas las opciones posibles, creo que la mejor es que escoltes a un miembro de la casa Boreas de vuelta a Asura."

".... Suena a que es un cometido importante, ¿estás seguro de dejármelo solo a mí?"

"No creo que haya nadie más indicado para hacerlo que tú, sobretodo teniendo en cuenta que ella confía en ti, ¿no es cierto?"


Es cierto que Eris confía en mí, pero me pregunto si Paul no está sobrevalorando mi habilidad... Bueno, qué importa, me valore como me valore, quiero estar a la altura de sus expectativas.


"Pero vamos, dudo que te fueras a quedar en Milis-Sion por muchos escoltas que la acompañaran en tu lugar, ¿me equivoco?"


Como riéndose de mí, Paul aprovechó para soltarme una de sus bromas.

Si tenemos en cuenta la opción más óptima en cuanto a pros y contras, dejar que otros escolten a Eris es una opción aceptable. En ese caso, por supuesto, seguiría sin quedarme en Milis-Sions, sino que tras despedirme de Eris, iría a buscar desaparecidos por mi cuenta. En ese caso, una opción sería regresar al continente demoniaco y buscar por la zona.

Aunque, soy incapaz de tomar una decisión objetiva basándome en pros y contras, porque no puedo realmente considerar ninguna opción que implique separarme de Eris, porque quiero ser yo el que la proteja hasta el finala. Por no hablar de que no tengo buenas referencias de tareas dejadas a medias para comenzar otras, como hice en mi vida anterior con casi todo; el resultado siempre era que dejaba ambas tareas a medio hacer y ninguna realmente finalizada.

Extrapolando mis pensamientos a esta situación, separarme de Eris para dirigirme al continente demoniaco, podría llevar a que ninguna de las 2 tareas acabaran en éxito; por lo que creo que es mejor hacerlas en orden hasta el final. Además, tengo que pensar en Ruijerd, porque dudo que alguien tan cerrado en su forma de verlo todo como blanco o negro encaje bien en el grupo de búsqueda, por lo que podría acabar decidiendo marcharse, por cosas como que lo que hacen no es apropiado para un guerrero.


"Tienes razón, creo que lo mejor será que la escolte yo mismo hasta Fedora."

"Bueno, tampoco es que nadie del grupo de búsqueda sea más fuerte que tú, y dudo que seas capaz de dejarla en manos de otro."


Mientras hablaba, en la cara de Paul se dibujó una mueca extraña. Por lo que está diciendo, es posible que esté dándole vueltas a la derrota que tuvo contra mí; aunque personalmente, no la tuve en cuenta debido a que estaba borracho, aunque no creo que agradeciera que le consolara con eso, así que lo dejaré como está.


"¿Cuándo partirás de Milis-Sion?"

"Hmm... teniendo en cuenta que me gustaría conseguir dinero para el viaje, es posible que en un mes."

"Si necesitas dinero para el viaje, puedo ayudarte."


Paul se gira hacia las 2 mujeres, y le hace un gesto a la chica vestida con un manto que recuerdo fue la maga que le curó; fijándome bien, veo que tiene pecas y actúa muy tímidamente. La chica se acerca a la mesa.


"¿?"

"Este dinero nos lo confió Alphonse-sama para ayudar en la búsqueda de miembros de la familia Boreas."


Por lo que me cuenta la chica, Alphonse dio órdenes de que si encontraban a algún Boreas en Milis, les hicieran desplazarse cómodamente hasta Fedora, por lo que les hizo entrega de una suma de dinero.


"Pues eso, lo que Shera dijo."

"Entiendo, y la verdad, me sorprende que este dinero no desapareciera por la compra excesiva de alcohol."

"Imposible, Shera se encarga de controlar nuestras cuentas."


Es bastante patético que un padre se vanaglorie de que una jovencita se tenga que encargar de las cuentas... pero mejor me lo guardo.


"Bueno, ¿y de cuánto dinero se trata?"

"El equivalente a 20 cheques del Papado."


Le lanzo la pregunta a Shera, y no tarda en responderme.

A ver si lo recuerdo... los cheques del papado son los billetes de mayor valor aquí en Milis... partiendo de que una moneda de piedra es un centavo de dólar americano... cada cheque serían 500$ y hay 20 cheques... en resumen...


"¡¿10 000 Dolares?!"

"... ¿Qué dices? ¿A que vino eso?"


Paul me mira perplejo y confundido por mi reacción, pero la cifra me ha hecho sentir algo mareado.

...¿Cómo es posible...? En todo este tiempo... lo único que he hecho ha sido preocuparme por las finanzas, tratando cada moneda como un tesoro, ahorrando cada poco que he sido capaz, dejándome llevar casi por la avaricia... Y a alguien así le das, de improviso, 10 000$...


"Es muchísimo dinero... ¡¿Con eso no se podría estar toda la vida sin preocupaciones?!"

"Meh, imagino que es suficiente para comprarte una casa con sus terrenos en el sur del continente central, pero para nada es suficiente para vivir sin trabajar durante toda la vida."


¡¿Ehh?! Pero hablamos de 10 000$, no sé si lo entiendes, ¡¡¡10 de los grandes!!! ¡¡1 000 monedas verdes!! ¡¡Podría hasta pagar el viaje de un Supard a Milis sin problemas!!

En medio de mi felicidad, una duda me asalta.


"Ah, por cierto, una pregunta."

"¿Qué más quieres saber?"

"Verás, cuando quisimos registrar a un Supard para viajar a Milis en Puerto Brisa, la tasa para el viaje era desproporcionada; todavía no sé exactamente cuánto nos pediran en Puerto Oeste, pero no me cabe duda de que será desmesurado también. ¿Crees que con esos 20 cheques del papado serán suficientes..?"

"Así que es sobre eso..."


Paul se cruza de brazos y se pone pensativo; me hace dudar sobre si dirá algo así como que dejemos a Ruijerd en Milis.


"Shera, ¿cuánto imponen de tasa para que un Supard cruce el mar al continente central?"


Paul le hace la pregunta a Shera y esta asiente con la cabeza antes de responder.


"100 cheques del Papado."


¿Se sabrá las tasas de memoria para todas las razas? Me extrañó que la dejaran encargada de las finanzas, pero es posible que sea alguien excepcional, a mis ojos se asemeja mucho a una secretaria muy eficiente.


"...¡!"


Cuando nuestras miradas se cruzan, se le escapa una vocecita a modo de grito ahogado y agacha la cabeza; tras esto, la antigua chica bikini se coloca de manera casual entre nosotros, impidiendo ver a la pequeña secretaria-chan. La impresión de todo esto me ha dejado bloqueado.


"Discúlpala, a Shera le incomoda que la miren fijamente, por lo que me gustaría pedirle que no se lo tuviera en cuenta y lo evitara en la medida de lo posible."

"Claro..."


La antigua chica bikini me da una explicación extraña a la que yo solo puedo responder dejándome llevar.

Veo que por mucho que la cosa se haya arreglado con Paul, el resto de sus compañeros no son capaces de perdonarme... Bueno, es normal. Pero volviendo al tema, necesitaremos 100 cheques del papado... 50 000$, no suena a una cantidad que sea fácil de conseguir.

Suspiro con fuerza.


"¿Por qué las tasas para el viaje son tan disparatadas para los Supard?"

"Porque la ley de aduanas que las rigen se acordó cuando la persecución contra los Supard estaba en su punto más álgido."


Para mi sorpresa, Shera respondió a mi pregunta desde la sombra de la hoy chica-no-bikini.

Parece que la aduana en Puerto Brisa no será la única que nos cause problemas.... Pero vaya, veo que esta chica las curvas solo las tiene en el cerebro, pero qué buenas curvas...[42]


"Por si fuera poco, la casa noble encargada de regir sobre esas leyes es famosa por su odio por las razas demoniacas en general. Es posible que aunque consiguieras reunir esa cantidad, te impidieran cruzar el mar de un modo u otro."

"¿De verás...? Pero... ¿no se podría hacer algo con el apoyo de la familia de madre?"

"Lo lamento, pero sería imposible, ya estamos teniendo discrepancias y pedirles ayuda con algo así solo acarrearía problemas."


Vamos, ¿otra vez contrabando? Hemos tenido problemas con los contrabandistas, así que preferiría evitarlos, sobretodo teniendo en cuenta que los problemas los tuvimos en este mismo continente. No me extrañaría que nos hubieran vetado o marcado como indeseables.

Por mucho que le doy vueltas a como conseguir que Ruijerd pase el mar, lo único que saco es un enorme dolor de cabeza.


"Comprendo, en ese caso, ya buscaré alguna solución en lo referente al coste del viaje para Ruijerd."

"Lamento no haber sido de ayuda con eso."


Tras decir esto, Paul sonrió con fuerza y se giró a sus compañeras con una mirada orgullosa.


"¿Qué os parece mi pequeñín? ¿A que es impresionante?"

"Bueno..."

"Esto..."


La pareja de chicas se miran sonriendo forzadamente.

Por mucho que les preguntes a ellas, ¿no eres tú el que tuvo semejante discusión con ese pequeñín del que pareces tan orgulloso?


"Padre, preferiría que evitaras hablar de forma tan ambigua de tu pequeñín, van a tomar a los Greyrat como unos vulgares salidos."

"Eres tú el que lo ha visto como algo vulgar y salido, malpensado."


Tras nuestro intercambio, nos pusimos a reír al mismo tiempo; sin importarnos de que las mujercitas se apartaron de nosotros avergonzadas.


"Bueno, Ludy, es hora de que me marche."

"Claro."


Paul se pone en pie y me pone la mano en el hombro; compruebo la hora y da la impresión de que llevamos un buen rato charlando. Al fijarme en la barra, veo que el dueño del bar nos sonríe aunque un poco molesto.

Normal, llevamos aquí desde anoche y ya es casi la hora de comer; no te preocupes, que pienso darte una buena propina.


"Cuando tengas decidido lo que harás, ven a verme. Que al menos comamos con Norn en familia una vez antes de que te marches."

"Claro, dalo por hecho."


Dicho esto, Paul se marchó del bar.

Fui incapaz de apartar la vista de la espalda de Paul conforme salía del bar acompañado por sus 2 compañeras; pasándoseme por la cabeza el siguiente pensamiento que me hizo sonreír un poco.

Mírate, a mí no me engañas; sigues siendo un mujeriego rompecorazones, Paul.


3ª Parte

Pasado un rato desde que Paul se marchara, Eris y Ruijerd regresaron a la mesa. Al fijarme mejor, Eris tenía un moratón cerca del ojo mientras que Ruijerd parecía contrariado.


"¿Chicos, qué ha pasado?"

"Nada importante. Pero dime, ¿qué quería el tío ese?"


Y para demostrar aún más lo enfadada que estaba, Eris se cruzó de brazos mientras resoplaba por la nariz.


"Conseguimos hacer las paces."


Al escucharme, Eris entrecerró los ojos inmediatamente y clavo su mirada en mí.


"¡¿Por qué?!"


POM-CRASH

Eris golpeó fuertemente con el puño en la mesa, partiéndola en 2.

Vaya... sí que está fuerte...


"Así que os reconciliasteis..."


Contrastando con la opinión de Eris, Ruijerd parecía complacido.


"¡Ludeus!"


Eris me agarró por los hombros con una fuerza absurda.


"¡Dime, ¿Por qué?!"

"¿Que por qué qué?"


Me ha dejado algo confundido.


"¡¿No te acuerdas de lo deprimido que estuviste ayer por su culpa?!"

"Por supuesto, y te lo agradezco enormemente, no llega a ser por ti, y hubiera sido incapaz de calmarme tanto como lo hice."


El hecho de que tuviera valor para mirar a Paul a la cara no me cabe duda de que también fue gracias a Eris. Es más, si no me llega a dar ese abrazo, hubiera sido capaz de encerrarme un tiempo en la habitación.


"¡No hablamos de eso! ¡El tipo ese ni fue a tu 10º cumpleaños, Ludeus! ¡Encima, con lo duro que fue el viaje por el continente demoniaco y que encima te encerraron en prisión en el Gran Bosque! ¡Va y cuando por fin consigues volver a verle, dice lo que le viene en gana y acabas así de deprimido! ¡¿No es cierto que se atrevió a sentirse decepcionado contigo?! ¡¿Cómo puedes perdonar a un hombre así?!"


De seguido y sin respirar, Eris me dio su explicación.

Comprendo lo que intentas decir, de verdad, y no me extraña que pienses que Paul es el peor padre que nadie pudiera tener. Es más, si hubiera sido un niño normal, nunca hubiera perdonado a Paul por lo que me dijo; pero no soy un niño normal, Eris. Es normal que a los ojos de Paul no haya estado a la altura de las circunstancias, he sido anormal desde pequeño, siempre actuando de una forma demasiado madura para mi edad, gracias a los recuerdos que traje de mi vida anterior. Ante un hijo tan especial, es imposible que Paul pudiera esperar lo normal de mí, y prueba de ello es que nunca ha estado seguro de la actitud con la que tratarme, y siempre ha estado cuestionándose sus actos conmigo.

Pero, por si fuera poco y por mucho que yo actúe de forma tan honrosa a veces, sigo sin tener una idea clara de cómo debería comportarse un padre con su hijo; aunque creo, que mi relación actual con Paul no es mala. Siempre me han intentado vender que un padre es simplemente una figura que vigila desde cierta distancia a sus hijos mientras los protege, pero para mí, Paul es un padre que se preocupa por su familia por muchos errores que cometa, no puedo quitarle eso, y ya lo tengo claro; prueba de ello, es que con tu ayuda he conseguido reparar lo que pensé que se quedaría roto. Aunque claro, es cierto que podría volver a romperse, aunque no tan fácilmente como en esta ocasión.


"Eris."

"¿Qué quieres...?"


No estoy seguro sobre lo que decirle, puesto que se ha puesto así para protegerme; por mucho que yo me haya reconciliado con él, ella no.


"Mi padre es una persona normal, y como cualquiera, cometerá errores."


Mientras le digo esto, utilizo magia curativa para curarle los rasguños que tenía por la cara. Eris se deja curar obedientemente, pero por su expresión, no me cabe duda de que no acepta del todo mis palabras.

Una vez sus heridas fueron sanadas, algo enfadada pero más calmada se marchó a la habitación. Mientras la veo irse, me dirijo a Ruijerd.


"A todo esto, Ruijerd-san."

"¿Qué ocurre?"

"¿De dónde salieron los moratones de Eris?"


La marca que acababa de curar no era algo que tuviera el día anterior de cuando fue a cazar Goblins.


"Tuve dificultades para contenerla."


Sin alterar su tono, me respondió de esa forma. Por lo general, la idea de hacerle daño a un niño sería suficiente para alterar o enfadar a Ruijerd, pero da la impresión de que ha cambiado ligeramente de parecer.

No me cuesta imaginar a Eris resistiéndose violentamente a dejarme a solas con Paul, incapaz de perdonarle, por lo que se vio obligado a recurrir a la violencia. Tampoco es especialmente grave, ya que su relación de maestro-alumna para el combate ha llevado a que Eris recibiera algún que otro rasguño en su entrenamiento.

Aunque claro, si te fijas bien, Ruijerd no está tan calmado como su tono; es más, apenas suele cambiar la expresión de su cara, pero le noto... no sé, me parece que está algo incómodo, como si no hubiera sido algo controlado, sino que tuvo que hacerlo a regañadientes.

Supongo que no tuvo más remedio. No sé muy bien lo que pasó, de lo que hablaron o de lo que hicieron; pero gracias a que Ruijerd se llevó a Eris a la fuerza, fui capaz de reconciliarme con Paul. Solo puedo darle las gracias por ello.


"Te agradezco que te llevaras a Eris, no hubiera podido hacer las paces con mi padre de no ser por ti."

"No tienes de qué agradecerme."


Aunque vaya, es cierto que Eris cada vez es más fuerte, pero veo que ha llegado un punto en el que para detenerla, Ruijerd tiene que recurrir a la fuerza. Su entrenamiento está mostrando sus frutos.


4ª Parte
Un rato después, entre otras para calmar ánimos, decidimos tener nuestra reunión estratégica.


"Bueno, comencemos la segunda reunión estratégida en Milis-Sion de Dead End."


Decidimos realizarla en el bar, es cómodo y tampoco hay demasiados clientes ahora mismo. Aunque pensándolo un poco, no he salido en todo el día del bar.


"Pero si tuvimos una justo ayer."


Eris ha vuelto a su humor habitual; por un segundo pensé que se encerraría en el cuarto desanimada, pero en unos 10 minutos volvió como si nada. La velocidad a la que cambia de ánimo es algo que me gustaría poseer yo.


"Ha habido un cambio importante, me refiero a que ya no tenemos la necesidad de conseguir dinero; por lo que pienso que lo mejor sería que abandonáramos Milis-Sion antes de lo previsto."


Con los 20 cheques del Papado que nos han entregado, no tenemos la necesidad de realizar misiones del gremio como planeamos en un principio; como además Paul me ha puesto al corriente de la situación, no es necesario reunir información; y por lo que sé y he oído, será mejor que pausemos la tarea de mejorar la reputación de los Supard en esta ciudad.

En resumen, las cosas que necesitamos y podemos hacer en esta ciudad han disminuido a casi ninguna, y es lo que les cuento. Tuve algunas dudas sobre si contarle a Eris el estado en el que se encuentra la provincia de Fedora, pero al final decidí que era mejor contárselo; porque será mejor que se prepare mentalmente desde ya, a llegar allí, encontrarse con el problema de golpe, pudiendo venirse abajo por la impresión.


"Eris, por lo que he escuchado, tanto tu ciudad natal como la mía, han desaparecido sin dejar rastro."

"Entiendo."

"También parece que ni Philip-sama ni Sauros-sama han sido encontrados aún."

"Era de esperar."

"En resumen, no conocemos ni el paradero de Ghyslaine, lo más probable es...."

"Ludeus..."


Eris se cruzó de brazos, levantó su barbilla y me miró a los ojos.


"Eso es algo que daba casi por sentado desde hace algún tiempo."


La mirada de Eris mostraba su determinación, sus ojos tenían la enorme valentía y falta de delicadeza típicos en ella, sin una sola piza de duda. Lo ha dicho bien claro, no es que no quisiera pensar en ello, sino que lo había aceptado ya.


"Aunque claro, sigo pensando que Ghyslaine está viva en algún lugar, pero era fácil de imaginar que papá y el abuelo hubieran muerto hace mucho."


Esto lo dijo casi con un resoplido. Por su reacción, diría que desde el momento en el que acabó en el continente demoniaco, asumió que el resto su familia había muerto, o al menos eso es lo que da a entender.

Pero es posible que simplemente se esté haciendo la dura... me cuesta diferenciar cuando se hace la dura y cuando de verdad ha aceptado la situación.


"No te preocupes, por mucho que hubieras estado intentado ocultármelo, desde el principio lo entendí."


No estoy muy seguro de lo que se supone entendió, pero da la impresión de que no se está haciendo para nada la dura con este asunto; es más que probable, que a su modo haya pensado en todo esto durante el viaje.

En otras palabras, soy el único que se había olvidado por completo de Fedora... qué vergüenza...

Con este pensamiento, miro a Eris asintiéndole con la cabeza y continúo la conversación.


"Por todo esto, pensé que lo mejor sería irnos de la ciudad en una semana aproximadamente, aunque..."

"¿Estás seguro?"


Esta pregunta la realizó Ruijerd.


"¿Ocurre algo?"

"Esta puede ser tu última vez para estar con tu padre, ¿seguro que quieres marcharte tan rápido?"

"Veo que esta reunión es para temas algo oscuros..."


Debido a que es Ruijerd el que me ha dirigido esas palabras, la importancia de las mismas es mayor; aunque la posibilidad de la que habla es baja, no es que estemos en guerra, y Paul sabe defenderse.

No obstante...


"Debido a que hay más miembros de mi familia a los que puedo no volver a ver jamás, es importante ir a buscarles y darles prioridad a ellos, para que eso no ocurra."

"Ya veo, tienes razón..."


Habiendo recibido el visto bueno de Ruijerd, doy paso al punto principal de la reunión de hoy.


"Quería comentar, que para el resto de nuestro viaje, me gustaría que nos centráramos en reunir información."


Como suponía, el tiempo óptimo para detenernos en cada ciudad es de unos 7 días, como hasta ahora, pero en esta ocasión nos olvidaremos de conseguir fondos y nos dedicaremos casi únicamente a reunir información sobre los desaparecidos.

El trayecto entre Milis y Asura es, en este mundo, la travesía más frecuente y ferviente donde un mayor número de viajeros y mercaderes se concentran; casi como la ruta de la seda de mi anterior mundo[44]. Aunque es más que probable que un gran número de miembros del grupo de búsqueda estén investigando por esa zona, existe la posibilidad de que nosotros encontremos información que nuestros predecesores pasaron por alto o no pudieron encontrar.

Por otro lado, como algo paralelo a la búsqueda de información, podremos extender y mejorar el nombre de los Supard de un modo u otro. Pero debido a que el sobrenombre Dead End no es tan conocido en el resto de continentes tendremos que buscar algún modo alternativo para propagar los rumores.


"En ese caso, nuestro problema actual vuelve a ser el coste del viaje."


Quizás por la dificultad, quizás por la necesidad de barcos, pero lo cierto es que en este mundo, cruzar el mar tiene un control excepcional; las fronteras por tierra se pueden saltar de algún modo u otro sin levantar sospechas, pero para cruzar el mar el coste y los preparativos son muy significativos, sobretodo para un Supard.


"Sobre eso, Ludeus, échale un vistazo a esto."


Ruijerd sacó de un bolsillo una hoja de papel doblada y sellada, que si mal lo recuerdo, es el sobre extraño que trajo ayer y del que acabé desentendiéndome al final.

La cojo y le echo un vistazo; observo que en lo que sería la parte en la que se escribe el destinatario pone un garabato que aun difícil de leer pone Para el Duque Baqciel[45]; y en la parte trasera, para cerrar la carta, hay un sello de cera rojo con el símbolo seguramente de una casa noble, o al menos da esa impresión refinada.


"¿Y esto?"

"Es algo que escribió para mí ayer, mi antiguo conocido."


¿Un conocido de Ruijerd? Ah, ahora que lo dice, es cierto que dijo que iba a verse con un antiguo guerrero que conocía.


"¿Puedo saber cómo se llama tu conocido?"

"Es un hombre llamado Gouache Brush[46]."

"¿Y a qué se dedica?"

"No lo sé, pero diría que es una persona importante."


Me cuenta la historia en la que conocío a Gouache hace 40 años, en el continente demoniaco. Por lo visto, Ruijerd salvó a un grupo de personas de unos monstruos que atacaron y Gouache era parte de ese grupo.

Cuando se conocieron, Gouache era un niño que solo podía mirar a Ruijerd asustado y algo hostil, pero cuando se separaron, se habían vuelto bastante cercanos. Llegó a decirle que si alguna vez pasaba por Milis-Sion fuera a visitarle, aunque como nunca tuvo la oportunidad, Ruijerd se olvidó de esto hasta que al entrar en la ciudad, notó con su tercer ojo la presencia del pequeño.

Por este motivo, aprovechando que estaba en la ciudad, decidió hacerle una visita, aunque no estaba seguro de si Goauche se había olvidado de él. Por lo que con cierto temor, Ruijerd consiguió encontrarse con él, y en ese momento, Gouache se acordó al instante de Ruijerd, y le dio la bienvenida a su casa con los brazos abiertos.

Ruijerd solo había previsto ir a saludar, pero la cosa se animó y se pusieron a charlar durante un buen rato, para cuando le habló de nuestro viaje, Goauche le dijo Pues cuando llegues a Puerto Oeste, entrégale esto al jefe de aduanas.

Me cuesta imaginar a Ruijerd animándose... ¿será algo así como sus charlas con Gustav? Aunque bueno, volviendo al tema principal, alguien que escribe una carta sellada para el jefe de aduanas diría que es alguien con cierto poder en la corte...

Intento echarle un vistazo al contenido de la carta, pero temo romper el sello y hacer que la carta pierda su validez.


"Es muy probable que tu amigo Goauche sea un noble, ¿no es así?"

"Es cierto que tenía muchos subordinados."


Subordinados... es una forma de expresarse muy propia de Ruijerd, pero es probable que se refiera a sirvientes o criados o algo similar... y ese muchos también es bastante ambiguo. Pero claro, en todo caso, es un conocido de Ruijerd... eso puede rondar desde un Rey Demonio hasta al mismo rey de esta ciudad, pero me cuesta saberlo con certeza, y más teniendo en cuenta que trabajó para el Dios Demonio Laplace...


"Fuiste a su casa, ¿no?"

"Sí."

"¿Era grande?"

"Supongo que muy grande."

"Más o menos, ¿cómo de grande era?"

"Imagino que casi tan grande como el castillo Kishirisu."


Como el castillo Kishirisu... si es más pequeño, no se refiere al White Palace que hay en medio del lago, así que supongo que no es alguien de la realeza. Pero algo del tamaño que dice... Jum.... No se me ocurre a quién se pueda referir. La cosa es, que es un conocido de Ruijerd, así que dudo que sea una mala persona, pero... por lo que dijo Shera, el noble que está en la aduana de Puerto Oeste odia muchísimo a las razas demoniacas; si le llevamos una carta de un noble menos importante, podría causarnos o causarle algún tipo de problema si entregamos la carta, por lo que es mejor averiguar quién es este Gouache.

Pero con lo feliz que se ve Ruijerd desde que trajo la carta, no me gustaría que discutiéramos por desconfiar de Gouache; así que de perdidos al río, como no se me ocurre una alternativa mejor, lo que haré será no discutirlo con Ruijerd para ahorrarnos posibles problemas y preguntarle en secreto a Paul para ver quién es el tal Goauche.


"De acuerdo, esperemos que la carta nos solucione el problema de cruzar el mar."


Al oírme, Ruijerd asintió tan animado como cuando me hizo entrega de la carta.

Así que al final, sin más discusión, decidimos aguantar en Milis-Sion una semana y ver qué podíamos hacer mientras por la ciudad.


"¡Por mí como si nos vamos mañana mismo!"


Respondo con una sonrisa algo forzada al comentario de Eris, y damos por terminada la reunión.